El Foco

Un camino aún por recorrer

El pasado viernes, 18 de septiembre, se reunió en Madrid el Grupo de Expertos Contables (Accounting Expert Group, AEG) de la Federación Europea de Auditores y Expertos Contables de Pymes (European Federation of Accountants and Auditors for SMEs, EFAA). En esta ocasión, el anfitrión de la reunión fue el Consejo General de Economistas y sus órganos especializados REA+REGA y Economistas Contables (EC), miembros muy activos de EFAA, federación supranacional que aúna intereses de todos los que trabajamos para las pymes europeas en el ámbito de la contabilidad y la auditoría.

En esta línea de trabajo y si partimos de la base de que los Estados miembros tienen unos orígenes históricos y culturales dispares, podría parecer lógico pensar que la información que las empresas europeas publican es, en cierta medida, heterogénea. Y, efectivamente, aun siendo la abrumadora mayoría del tejido empresarial europeo pymes, estas tienen unas obligaciones con respecto a la publicación de su información económico-financiera, y también de someterse o no a auditoría, que distan mucho de ser únicas y homogéneas en todos los Estados miembros de la Unión Europea.

No obstante lo anterior, no se puede negar que, principalmente en los últimos tiempos, se han realizado esfuerzos con el objetivo de que la información publicada por las empresas europeas, fuera cual fuera su origen, sea una información comparable. Intensificación de estos esfuerzos que proviene, básicamente, de la necesidad de responder a los desafíos de un mundo globalizado y sin fronteras a la hora de hacer negocios, y una Unión Europea con una trayectoria cada vez más dilatada.

Es por tanto claro que queda trabajo por hacer, a lo que inmediatamente cabría preguntarse: ¿y qué, y por qué, queda por hacer? Aquí es donde el papel del Consejo General de Economistas de España y la propia EFAA cobran un mayor sentido y responsabilidad. Si nos remontamos en el tiempo, podemos ver que las acciones abordadas para mejorar la comparabilidad de la información económico-financiera europea se basaron, inicialmente, en la figura de la directiva. Estas, con la opcionalidad que han conllevado, han implicado a su vez distintas elecciones por cada Estado miembro para su transposición. Resultado: se había homogeneizado en la forma, pero no en el fondo. Es decir, la información que se comparaba distaba de ser, en su integridad, realmente comparable.

En una fase posterior, más avanzado el proceso, y ya menos lejana en el tiempo, se recurre al uso de la figura del reglamento europeo, con la aplicación directa que supone en cada Estado miembro. Pero, igualmente, se incluye a su vez en los reglamentos la posibilidad de que cada Estado decida sobre qué hacer con las empresas que no consolidan sus estados contables y no cotizan. O sea, básicamente las pymes. Nos encontramos de nuevo con que dependiendo del tipo de empresa, cada Estado miembro, y con independencia de que sí que pueda existir un efecto contagio (el llamado trickle down por los ingleses, por el que lo que se legisla para las grandes acaba contagiándose a las pequeñas), ha adoptado una u otra solución a la hora de requerir cómo debe ser la información económico-financiera que publican sus empresas. Así, y de nuevo para las pymes, mayoría en Europa, la falta de comparabilidad integral puede persistir.

Aclarado el porqué, nos preguntamos el qué hacer. Sin duda, lo primero sería seguir trabajando en el análisis de los efectos, de uno u otro signo, del citado efecto contagio. Efecto que puede ser una realidad como consecuencia de requerimientos legales, como podría ser el caso de España con nuestro Plan General Contable, o de la propia aceptación por parte de las empresas. Y así, los requerimientos incluidos en las normas internacionales de información financiera (International Financial Reporting Standards, IFRS) se van implantando poco a poco en todas las empresas europeas, sean del tipo que sean. Implantación que genera debates y posicionamientos a favor y en contra, ya sea por temas de transparencia/comparabilidad y costes, respectivamente. Y, en segundo lugar, analizar y debatir el contenido que se desprende de la reciente publicación de la nueva directiva contable europea ya que, otra vez, nos encontramos con opcionalidad por parte de un directiva. En efecto, cada Estado miembro puede escoger a la hora de proceder a su transposición. Y, a su vez, entre las opciones que se permiten cabría preguntarse y resolverle a las pymes, ¿cuáles son las que se usan en la realidad?, ¿la transposición en cada Estado miembro es el resultado de seguir adaptando la información contable a las IFRS? En estas dos cuestiones del qué hacer trabajamos el día 18 pasado y seguimos trabajando en el grupo de expertos contables de la EFAA.

No terminaría sin indicar que al porqué podríamos sumar otra fuente más de diversidad: las distintas lenguas de la Unión Europea, ya que también puede llevar a error la traducción del contenido original publicado en una norma europea.

En definitiva, si bien es cierto que se ha recorrido un largo camino en la búsqueda de información económico-financiera empresarial comparable en el seno de la Unión Europea, también es cierto que siguen existiendo diferencias y cuestiones a decidir de gran importancia para las pymes. Queda, por tanto, camino por recorrer, y es en estas cuitas donde la función de asociaciones como la EFAA y del Consejo General de Economistas de España, se nos presentan como necesarias e importantes como voces representativas de las pymes.

Esther Ortiz Martínez es Economista y miembro del Grupo de Expertos Contables de la EFAA por el Consejo General de Economistas de España.

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