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Ecosistema de innovación

Ecosistema de innovación

Por Edgar Jordá, director general de ESADECREAPOLIS

En primer lugar, uno debería entender a qué nos referimos cuando hablamos de ecosistemas de innovación. Como ya os habréis dado cuenta, para definir este nuevo fenómeno empresarial, se ha escogido utilizar una analogía biológica. Así que volvamos a su origen para entender de qué estamos hablando. Lo que en biología se entiende por ecosistema es una unidad compuesta de organismos interdependientes que comparten el mismo hábitat y cuyo objetivo es mantener un estado de equilibrio. Mediante las interacciones que se generan entre los organismos que forman la comunidad y los flujos de energía y materiales que la atraviesan, se consigue alcanzar el propósito final.De la misma manera, en empresa, el objetivo es generar un hábitat conjunto donde personas de diferentes ámbitos puedan interactuar para generar proyectos innovadores que salgan al mercado y que respondan a las necesidades reales de los consumidores actuales. El objetivo de un ecosistema de innovación es mantener el equilibrio, en el sentido de mantener el mercado funcionando, mantener las empresas competitivas y al día con los cambios tecnológicos, sociales y culturales, que estamos atravesando como sociedad. Las dos grandes vertientes que conforman los ecosistemas de innovación son la economía del conocimiento, que está fundamentada en la investigación, y la economía comercial, dirigida por y para el mercado. El objetivo de un ecosistema es sumar los esfuerzos de estos dos polos para ofrecer proyectos innovadores que tengan un impacto real en el día a día de los consumidores, mejorando en definitiva los productos y servicios que se les ofrece.

Según Ron Adner, profesor de Estrategia en Tuck Business School, el pensar en un ecosistema permite combinar diferentes perspectivas y puntos de mira que expande las capacidades de un agente más allá de sus límites y también permite transformar el conocimiento en innovación mediante la colaboración con agentes de otros sectores. De hecho, esta es la base de la innovación. No cualquier idea creativa es una innovación, sino que es necesario que la iniciativa se implemente y se adopte de una manera útil y favorable. Por esta razón creo que un ecosistema es el entorno más capacitado para que todo el proceso de innovación se lleve a cabo, desde la aparición de una idea hasta su implementación en el mercado.

En ESADECREAPOLIS éste es nuestro objetivo, incentivar las sinergias que puedan acabar resultando en la implementación de la innovación en empresas de diferentes ámbitos. ¿Cómo lo conseguimos? Para empezar, el simple hecho de tener la empresa situada en nuestro ecosistema facilita el proceso porque se propicia el contacto con otros proyectos innovadores, que en algunos casos se ha traducido en colaboraciones entre empresas. Por el otro lado las empresas de nuestro ecosistema tienen acceso al talento y al conocimiento de los alumnos y profesores de ESADE Business & Law School. A través de programas que organizamos como ALCP (Action Learning Consulting Project) se generan puentes entre las empresas de ESADECREAPOLIS y los alumnos del MBA de ESADE. Como explicaba con anterioridad, se trata de unir la economía del conocimiento, los alumnos de ESADE, con la economía de mercado, las empresas residentes, para implementar la innovación. En las últimas ediciones de este programa han colaborado con nosotros 44 empresas, aportando más de 50 retos con una participación de 238 estudiantes del MBA. (Nota media: 8.66).

Pero, ¿por qué nos debería importar tanto esto de la innovación, por qué todo el mundo habla de ello? Porque es la única manera de sobrevivir y ser competente en el mercado actual. Básicamente porque se ha entendido que es la manera de mejorar la producción económica ya que la innovación nos permite generar más resultados de los inputs que ya tenemos, nos permite trabajar de manera inteligente. La innovación se ha llegado a considerar como la fuente esencial para la generación de nuevos puestos de trabajo y de riqueza en una economía. Por lo tanto la innovación interesa tanto a empresas y a individuos como a estados.

Por esta razón, en ESADECREAPOLIS no nos interesa solo trabajar con nuestros residentes, sino que también queremos expandir la cultura de la innovación a empresas externas. Por ejemplo, uno de nuestros productos es el IBPE o Innovation Best Practices Exchange. Se trata de un programa práctico, orientado a las necesidades reales de empresas que tiene como objetivo transferir e intercambiar conocimientos en el ámbito de la gestión y en el liderazgo de la innovación. Pero, más allá de ofrecer estos programas de formación a nosotros nos interesa hacer un seguimiento de las empresas y ayudarlas para que su proceso de innovación se lleve a cabo. Por ejemplo, GAES, empresa participante en la última edición del IBPE, tras el programa detectó oportunidades de innovacióny retos que se podrían marcar para mejorar su productividad. En este caso, desde ESADECREAPOLIS ofrecemos el soporte, sobretodo en conocimiento y tiempo, para que la empresa consiga lo propuesto.

Nos interesa realizar todo este proceso con una empresa porque un ecosistema de innovación se considera un éxito cuando los recursos invertidos en la economía del conocimiento se traducen en beneficios obtenidos a través de la innovación, en el mercado comercial. El reto para poder generar un contexto de crecimiento dentro de un ecosistema es encontrar la manera para convertir los hallazgos del I+D en productos que generen beneficios o que mejoren la productividad.

Desde ESADECREAPOLIS defendemos que los ecosistemas son el futuro de la innovación en empresa. En su libro, The Wide Lines: A New Strategy for Innovation, Ron Adner deja bien claro que ya no se puede funcionar como innovador autónomo sino como un actor dentro de un sistema de innovación. Para conseguir tus objetivos en el mundo actual, es necesario gestionar tu dependencia, si no tienes en cuenta todos los factores de los que tu proyecto depende, es muy probable que no obtengas los resultados deseados.

Comentarios

Buen análisis, en particular la necesidad de alinear economía del conocimiento y economía comercial. Hace unos meses participé en la organización en el CIPF de una jornada sobre las dificultades a los que se enfrentan los ecosistemas de innovación (http://oscardavidsanchez.com/2015/03/dificultades-y-retos-de-los-ecosistemas-de-innovacion/) y buena parte de los mismas se derivan de esta falta de "alineación" entre ambas.
Buenas tardes Edgar. Sería pertinente clarificar que dentro de la teoría de los Sistemas de Innovación (NSIs, RISs, TSs, SSIs, CISs), lo que mencionas en tu escrito, no puede ser llamado un Sistema de Innovación como tal, ya que es solo uno o varios componentes, que podrían llegar a ser parte de un determinado Sistema de Innovación, en forma de organización, institución, capacidad tecnológica o varias de las anteriores. Si bien, se puede crear un ambiente propicio para la innovación y brindar apoyos a empresas e individuos, no necesariamente estas medidas adquieren automáticamente el carácter de un Sistema de Innovación. Cordial saludo. Ana María O.
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