Las claves del proceso soberanista

El sobrecoste fiscal de vivir en Cataluña

La Generalitat ha utilizado su capacidad normativa para subir los impuestos

Un trabajador con un salario medio paga un 7,7% más en Cataluña que en Madrid

El catalán independentista, el unionista, el hastiado o el desorientado tienen en común que pagan más impuestos que la media. Cobrar una nómina, comprar una casa, adquirir un coche de segunda mano, pedir un crédito, realizar una donación, poner gasolina, poseer un patrimonio o incluso cantar un bingo en una sala de juegos resulta más costoso en Cataluña en términos fiscales que en la mayoría de comunidades. Las diferencias son especialmente elevadas si se comparan con Madrid, el otro gran polo económico de España.

La Generalitat de Cataluña ha utilizado su capacidad normativa en los últimos años para elevar los impuestos. Desde las filas soberanistas justifican los tipos incrementados en un modelo de financiación que, en su opinión, perjudica a las arcas catalanas. Defienden que Cataluña aporta mucho a la caja común y recibe poco, lo que obliga a subir los impuestos para financiar el gasto público. La oposición, especialmente el PP y Ciudadanos, sostiene que los tipos más altos son el reflejo de una mala gestión del Gobierno de Artur Mas. Los populares recuerdan que el déficit fiscal de Madrid es superior al catalán y, sin embargo, la región gobernada por el PP cuenta con los impuestos más bajos de España. La Generalitat contraataca con el argumento de que Madrid se beneficia del efecto capitalidad.

Sea como sea, la realidad es que los catalanes o, mejor dicho, los residentes en Cataluña son los que sufren los impuestos más altos. Y el día después del 27S esta situación continuará. Estas son algunas de las diferencias fiscales entre comunidades:

IRPF

Comprar un piso de 200.000 euros en Cataluña tiene un coste fiscal de 20.000 euros. En Madrid, 12.000 euros

El impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) es el tributo que grava los salarios. Las comunidades tienen competencia para subir o bajar los tipos y el número de tramos. Cataluña, junto con Andalucía y Galicia, son las únicas comunidades que no han modificado el impuesto después de que el Gobierno aprobara una rebaja en la parte estatal del IRPF. Además, ya antes de la reforma tributaria, Cataluña había optado por elevar su tramo del IRPF y mantenía gravámenes por encima de la medida. Con carácter general, los tipos impositivos se mueven entre el 19% y el 44%. En cambio, en Cataluña, los gravámenes van del 21,5% al 48%. A efectos prácticos, implica que un trabajador con el sueldo medio (22.698 euros según el INE) pagará por el IRPF este año 3.148 euros en Cataluña, el nivel más alto de toda España. Para este mismo salario, la cuota a pagar es de 2.923 euros en Madrid. Así, un sueldo medio paga un 7,7% más por IRPF en Cataluña.

Las diferencias todavía son mayores para sueldos inferiores. Según el INE, el salario más frecuente en España asciende a 15.500 euros. Un trabajador con esta retribución debe abonar 1.499 euros, un 13,2% más de lo que tributa un madrileño o un 10,1% más que la presión fiscal que sufre un aragonés, castellanoleonés, asturiano o murciano. Son los empleados catalanes con peores retribuciones quienes sufren los mayores agravios comparativos. Aun así, en Cataluña se paga más por IRPF que la media para todos los niveles salariales. Por ejemplo, un empleado con una nómina de 40.000 euros deja en Hacienda 7.980 euros, por encima del promedio y un 4,4% más que en Madrid. Para un sueldo de 80.000 euros, el IRPF en Cataluña supone 23.968 euros, un 2,4% más que los 23.415 euros que se pagan en la capital.

Impuesto sobre transmisiones patrimoniales

La Generalitat recuperó Sucesiones a instancias de Esquerra Republicana

El impuesto sobre transmisiones patrimoniales se aplica en la compra de una casa de segunda mano o de un vehículo usado. Se trata de un tributo que recaudan las comunidades y sobre el que tienen amplia competencia. Por ejemplo, un contribuyente que se compre en Gerona un piso por 200.000 euros deberá pagar por el impuesto sobre transmisiones patrimoniales 20.000 euros ya que en Cataluña se aplica un gravamen del 10%, el porcentaje más elevado.

Si esos mismos 200.000 euros se destinarán a comprar una casa de Alcorcón (Madrid), el coste fiscal del impuesto sobre transmisiones patrimoniales ascendería a 12.000 euros. Una diferencia de 8.000 euros. Madrid aplica un gravamen del 6%. El resto de comunidades se mueven entre el 4% y el 10%. En Extremadura, el tipo impositivo llega al 11%, sin embargo, ese porcentaje solo se aplica cuando el precio de la vivienda supera los 600.000 euros. El impuesto sobre transmisiones patrimoniales fue una importante fuente de ingresos durante el boom inmobiliario. Las comunidades llegaron a recaudar más de 10.000 millones de euros al año, cifra que hoy apenas alcanza los 4.000 millones.

Actos jurídicos documentados

El impuesto de patrimonio se aplica en Cataluña a partir de 500.000 euros 

Siguiendo con el ejemplo anterior, si el comprador de la vivienda de 200.000 euros pidiera un crédito hipotecario, debería pagar el impuesto sobre actos jurídicos documentados. En Cataluña, el tipo alcanza el 1,5% y nuevamente es el más elevado. Galicia, Andalucía, Cantabria o Valencia aplican el mismo porcentaje. Así, por un préstamo de 150.000 euros, el coste fiscal asciende a 2.250 euros en Cataluña. Madrid y Cantabria, en cambio, cuentan con el tipo más bajo (0,75%) y esta misma operación tiene un coste de 1.125 euros. Es decir, una diferencia de 1.000 euros.

Impuesto sobre sucesiones
Es uno de los tributos en los que se producen más diferencias. Las consecuencias de heredar o donar pueden variar notablemente de una a otra comunidad. En la primera legislatura de Artur Mas, el tributo se rebajó notablemente, sin embargo, tras los comicios de 2012 volvió a subir a instancias de ERC, el partido que ha sustentado al Gobierno de Mas en el Parlamento catalán esta legislatura.

A diferencia de los casos anteriores, Cataluña no es el territorio con el impuesto más alto porque ha mantenido ciertas bonificaciones. Madrid, nuevamente, aparece como la comunidad más atractiva a efectos fiscales. Por ejemplo, un soltero que hereda 800.000 euros de su padre –200.000 euros de los cuales correspondían a la vivienda habitual– deberá pagar 9.796 euros en Cataluña. En Madrid, la factura fiscal es inferior (1.586 euros), sin embargo, en otras comunidades como Andalucía o Murcia o Asturias, el coste fiscal de esta herencia supera los 160.000 euros.

Impuesto sobre el patrimonio
El impuesto sobre el patrimonio se aplica en todas las comunidades con la excepción de Madrid, que es la única que ha decidido no gravarlo. Con carácter general, grava el patrimonio neto que supera los 700.000 euros, aunque Cataluña ha rebajado el umbral a los 500.000 euros. Es decir, el tributo entra antes en acción. Ello explica que un residente catalán con un patrimonio de 800.000 euros deba pagar a Hacienda 769 euros frente a los 200 euros de la mayoría de comunidades.

Si los bienes suman cuatro millones de euros, la factura del impuesto sobre el patrimonio alcanza en Cataluña los 41.943 euros, el cuarto nivel más alto de España. Ese mismo contribuyente no abonaría ni un duro si residiera en Madrid. Los asesores fiscales reconocen que se producen cambios de domicilio (reales o ficticios) para pagar menos impuestos.

Impuesto sobre hidrocarburos
Las comunidades también tienen capacidad para fijar gravámenes adicionales autonómicos en el impuesto sobre hidrocarburos. Por ejemplo, Cataluña aplica un tipo de 4,8 céntimos por litro de gasolina y gasóleo, el máximo permitido. En Madrid, el tipo es inferior (1,7 céntimos el litro) y no existe en Aragón, La Rioja, Cantabria, País Vasco y Navarra.

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