Editorial

Una apuesta por el espíritu emprendedor

La iniciativa de Juan Roig para transformar las bases de los equipos de vela de la Copa del América situadas en la Marina Real de Valencia en un potente complejo de emprendimiento convertirá la ciudad en un polo para nuevos proyectos empresariales. El complejo impulsado por el presidente de Mercadona, denominado Marina de Empresas y que fue inaugurado ayer, aúna la sede de la Escuela de Empresarios EDEM, la incubadora de empresas Lanzadera y su empresa de inversiones Angels. Ello ha servido para que, en poco más de un año, se hayan remodelado las antiguas bases de BMW Oracle, Shosholoza y +39 con una inversión de 30 millones de euros y una superficie de 18.000 metros cuadrados construidos. El objetivo es crear un ecosistema que aglutine el ciclo completo de creación de una compañía: desde la formación hasta el asesoramiento y la financiación.

Marina de Empresas sigue un modelo amplia y exitosamente puesto en práctica en el mundo anglosajón: el apoyo al desarrollo de start ups. El pasado mes de junio Google –una compañía que nació en un garaje de Silicon Valley y que lleva en su ADN el apoyo al emprendimiento, además de haber convertido ese apoyo en parte de su cultura y su estrategia– abrió en Madrid un campus para apoyar la creación de nuevas empresas, como el que posee en Londres o en Tel Aviv. El objetivo de proyectos como estos no es solo respaldar el espíritu emprendedor, sino también permitir a las compañías que los ponen en marcha rodearse de nuevo talento y tener la posibilidad de adquirir o participar en empresas nacientes con potencial de éxito y de crecimiento. Todo ello redunda en beneficio del mercado y de la economía en general. Y resulta especialmente valioso en un país como España, que cuenta entre sus debilidades estructurales con una escasa cultura de apoyo al emprendimiento, un mercado muy fragmentado, graves dificultades de acceso a la financiación para jóvenes empresarios y escasez de canales de formación práctica de cara a poner en marcha un negocio.

Como señaló ayer durante la inauguración de Marina de Empresas el propio Juan Roig, en presencia de un nutrido grupo de autoridades institucionales y de más de 200 empresarios, uno de los grandes objetivos de su proyecto es ayudar a empresas, empresarios y directivos “a navegar en mar abierto sin hundirse”. Ello constituye una oportunidad clave en una coyuntura económica como la actual, en la que resulta más complicado que nunca recabar apoyo a iniciativas empresariales que cuenten con cierto margen de riesgo, y es una excelente forma de ayudar a consolidar el espíritu emprendedor en el seno de la sociedad española.

 

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