Los dueños de la exitosa Taberna Arzábal abren Lovnis

Un homenaje al plato combinado

El espacio se divide en dos plantas, con una barra y una amplia sala

Los dueños se harán cargo del restaurante del Museo Reina Sofía

Un homenaje al plato combinado

Es el penúltimo proyecto de los dueños de la taberna Arzábal, Iván Morales y Álvaro Castellanos, que en breve se harán cargo del restaurante del Museo Reina Sofía. Lovnis, en el local donde hace tiempo se encontraba Tartan, el ambicioso proyecto que puso en marcha el emprendedor Javier Muñoz Calero, es un nuevo concepto en el que el plato combinado es el protagonista, en un homenaje al bar-cafetería de antaño, donde se podía comer siempre en horario continuado. Es por ello que Lovnis abre en horario continuo, para cubrir desde el desayuno hasta la copa posterior a la cena.

Con la idea de poner en valor este mítico formato nace este nuevo espacio, con una carta en la que se han replicado algunos de los platos combinados más clásicos, como el número 1, con huevos fritos, chistorra, pimientos de Guernica y patatas de corte puente nuevo. Sin embargo, la mayoría de los platos son de confección propia, como el pollo picantón asado a la rotí con verduritas a la plancha y salsa romesco.

O el besugo a la parrilla, verdura braseada, patata panadera y tomate aliñado; o el de merluza asada con vinagreta de tomate, ensalada de brotes, setas salteadas y alioli; o albóndigas guisadas, pisto y patatas fritas; o el de arroz con trufa –un poco pasado el día que lo probamos–, con puerro a la brasa y tomate aliñado, que le da un poco de frescor. En el menú hay plato de cuchara del día.

También se incluyen otros platillos, como las croquetas de jamón ibérico, los tigres en versión propia (con un toque picante), ensaladilla rusa, alitas de pollo fritas o boquerones fritos. Para acompañar los anteriores, ensalada de tomate, puré parmentier, pan con tomate o verduras asadas. Y como salsas, alioli, chimichurri, brava, bearnesa o barbacoa.

El espacio se divide en dos plantas, la de arriba tiene una barra y la inferior acoge una amplia sala, decorada, como aseguran sus propietarios, con un estilo que recuerda a los extraterrestres.

De hecho, el nombre de Lovnis proviene de love (amor) y ovnis. La vajilla de Duralex transporta al comensal a otra época, así como los postres, con el añorado limón helado o su particular versión de la tarta Comtessa.

La oferta de vinos se agrupa en torno a caldos jóvenes y divertidos.

Lovnis: General Pardiñas, 56. Madrid. Teléfono: 917 957 757.

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