Bonos con cupón variable o high yield europea, entre las opciones

Siete recetas para ganar con la deuda corporativa

Siete recetas para ganar con la deuda corporativa

La búsqueda de rentabilidad en el mercado de renta fija se ha convertido en los últimos meses en una misión hercúlea. Los tipos de interés se encuentran en mínimos históricos en_Europa, lo que ha reducido la rentabilidad de la deuda a su mínima expresión. Los bonos corporativos presentan pocas oportunidades, aunque los expertos consultados seleccionan algunas alternativas. Siempre se debe determinar antes de invertir el perfil de riesgo, porque lo que no ha cambiado (ni cambiará) es el binomio riesgo/rentabilidad. Una relación inversa que no deben olvidar los inversores conservadores ávidos de obtener elevados intereses. Cuanto mayor sea la rentabilidad a la que se aspira, mayor será también el riesgo.

1. Superar la inflación.

El inversor debe ser consciente de que la rentabilidad a la que puede aspirar es más bien baja por el entorno de mínimos tipos de interés. En este sentido, Francisco Arco, analista de XTB, explica que a la hora de elegir la zona donde se quiere invertir se debe vigilar “la inflación de la región, ya que el riesgo de que el nivel de precios aumente demasiado e inesperadamente nos haría perder poder adquisitivo. Por ello, regiones como la zona euro, donde se pelea por mantener una inflación estable y por debajo del 2%, podría ser interesante”. Pero solo para inversores cuyo objetivo sea batir a la inflación.

Inversores con un perfil de riesgo mayor encontrarán pocas oportunidades y siempre a cambio de incrementar el riesgo, es decir, comprar deuda de compañías con peor calificación crediticia.

2. Bonos europeos.

Las grandes empresas europeas se financian casi gratis, lo que significa que ofrecen un interés prácticamente insignificante. De las opciones que quedan en la renta fija corporativa de las empresas del Viejo_Continente, una alternativa interesante pueden ser los bonos de cupón flexible, aquellos en los que no se ofrece un cupón fijo preestablecido, sino que este está ligado a un indicador como, por ejemplo, el euríbor. Este tipo de deuda es atractiva cuando se prevé un repunte de la inflación, como debería suceder en los próximos meses si triunfa el plan de estímulos del BCE.

Por ejemplo, un bono de Orange con vencimiento en 2018 ha llegado a ofrecer 3,5 veces más rentabilidad que la deuda sénior. Compañías como Santander, Gas Natural, Ba_yer o EDF, entre otras muchas, han emitido deuda de este tipo.

En deuda corporativa de banca,_Barclays aconseja comprar bonos del británico Standard Chartered.

3. Deuda en dólares, con cautela.

Hace unos meses, la deuda denominada en dólares era una de las recomendaciones más repetidas entre los expertos del mercado. La perspectiva de que la divisa estadounidense subiría frente al euro debido a las diferencias entre las políticas monetarias del BCE y de la Reserva Federal, como de hecho ha ocurrido, era un gran aliciente de este tipo de deuda. Ahora, este consejo no es tan generalizado y, en todo caso, viene acompañado de una recomendación de cautela, dada la proximidad de la subida de los tipos de interés en_Estados Unidos que parte del mercado espera para septiembre.

“Ya no aconsejamos comprar bonos en dólares porque van a subir los tipos y puede significar un rebote en la rentabilidad de la deuda corporativa estadounidense. Además, el dólar parece haber encontrado el soporte. El factor tipo de cambio era muy favorable antes, pero creo que ahora el potencial se ha extinguido bastante”, confirma Javier Domínguez, socio director de Auriga. El aumento de tipos elevará la rentabilidad de los bonos, por lo que el factor del tipo de cambio puede no compensar en esta inversión si se produce la subida.

4. Emergentes para osados.

La deuda de mercados emergentes, antaño una especie de El Dorado, despierta hoy mucho más recelo que antaño. Sigue ofreciendo una rentabilidad mayor que los bonos emitidos por empresas de otras regiones, pero el riesgo que comportan echa para atrás a la mayoría de los expertos consultados. Domínguez propone a los inversores con un perfil de riesgo muy alto deuda de dos compañías que han sido muy castigadas en los últimos meses por su procedencia y su sector. Así, habla de un bono de la petrolera brasileña Petrobras (envuelta en un escándalo político de corrupción, pero con un rating BBB) que vence en 2018, está denominado en euros y tiene una rentabilidad del 5,4%. También cree que puede ser una opción atractiva un bono de la rusa Gazprom que paga un 4% y vence en tres años. Solo para muy osados. Desde Barclays recomiendan comprar bonos sénior o híbridos de bancos brasileños y también miran con buenos ojos la deuda corporativa de Indonesia.

5. Opciones en high yield.

La deuda denomina da high yield es aquella que ofrece una rentabilidad elevada, pero a costa de asumir más riesgo. En esta categoría, Domínguez aconseja un bono de Ferrarini, empresa de Italia dedicada a la fabricación de queso de Parma, que vence en 2020 y paga un 5%. La compañía de alimentación transalpina no tiene rating.

Arco añade otra firma transalpina, Italia Telecom, que tiene un rating de BB+ (bono basura) y ofrece una rentabilidad del 5,53% a tres años. Con todo, este experto considera que “si se busca más rentabilidad y para ello se tiene que aceptar más riesgo, lo interesante tal vez no sea la renta fija, sino la renta variable”. Este experto recuerda que si se compra la deuda hasta el vencimiento entran en juego muchos factores, como_“la inflación de un país o zona, el riesgo de quiebra del emisor o el precio al que accedimos a la emisión”._Considera por ello que no compensa asumir el riesgo que implican los bonos high yield.

6. Fondos de inversión.

Una opción para intentar exprimir la escasa rentabilidad que ofrece el mercado de deuda corporativa es comprar fondos de inversión especializados en este campo. Dentro de esta familia de fondos, Paula Mercado, de VDOS, cree que “se puede optar por invertir en el mercado high yield europeo, que está creciendo de forma notable en los últimos años como consecuencia de la búsqueda de las empresas de un medio de financiación alternativo a la bancaria”.  En su opinión, la deuda corporativa high yield europea cuenta con el atractivo de tener una duración corta comparada con la de Estados Unidos. “Además, las empresas han pasado por un importante proceso de reestructuración y reducción de costes que ha dejado sus balances saneados, por lo que la ratio de impagos en las compañías europeas es muy reducida”, añade.

7. Los fondos más rentables.

Diez fondos de inversión de la categoría de deuda corporativa en euros acumulan una rentabilidad en lo que va de año superior al 5%, según datos de Morningstar. El líder en esta familia es Gam Star Credit Opportunities. Es un fondo que invierte en todo el mundo y puede llegar a tener una exposición del 20% a los mercados emergentes. También puede invertir en bonos del Estado, títulos de deuda subordinada, acciones preferentes y títulos convertibles.

El fondo BlueBay Investment Grade Bond Fund invierte al menos dos terceras partes de su capital en bonos emitidos por entidades domiciliadas en la Unión Europea o de otros países europeos cuya deuda soberana a largo plazo sea de calificación de investment grade. Su rentabilidad desde que empezó el año ronda el 11%.

Normas