Fondos: La opinión del experto

Invertir tiene parte de arte y ciencia

El gestor Diego Fernández Elices recomienda evitar mirar al retrovisor para invertir

Se deben valorar aspectos cualitativos, factores cuantitativos y finalmente de rentabilidad

Invertir tiene parte de arte y ciencia

Con las manos en un volante todos tenemos claro que debemos mirar hacia delante. No por ello hay que dejar de mirar con frecuencia el retrovisor para ver el tráfico que viene por detrás, pero sin descuidar nunca lo que tenemos por delante. Esto debería ser así en todas las facetas de la vida, no importa que seamos analistas financieros o yoguis. Vivir y pensar en el presente para hacer un futuro mejor sin obsesionarnos dándole vueltas y vueltas al pasado.

Curiosamente, a la hora de seleccionar un fondo de inversión, típicamente se cae en el error de hacerlo única y exclusivamente mirando por el retrovisor y además, en muchas ocasiones, un retrovisor pequeño y no demasiado bien orientado. Comprar fondos mirando al retrovisor es tomar la decisión de inversión única y exclusivamente apoyada en las rentabilidades pasadas. Mayor aún puede ser el error si además de analizar exclusivamente rentabilidades pasadas, miramos sólo rentabilidades a corto plazo.

Si ese proceso de análisis funcionara no sería necesario un asesor. Cualquiera podría mirar en el periódico o en una página web qué fondos han obtenido mejores rentabilidades y comprarlos, pero créanme que la realidad es bastante más compleja.


En gran medida, la industria de fondos de inversión está montada entorno al espejo retrovisor de los inversores. La gran mayoría de las gestoras de fondos publicitan, entre todos los fondos de su gama, los que mejor han ido en los últimos tiempos. Es una venta muy efectiva. Fácil, poco meritoria y que frecuentemente termina en decepción, pero efectiva en el corto plazo.

Este es uno de los temas que más me preocupan sobre la industria de fondos y se manifiesta de forma clara en la gran diferencia que suele haber entre la rentabilidad de un fondo de inversión (y sobre todo cuando se convierte en el fondo de moda) y la rentabilidad que los inversores obtienen a través de su inversión en ese mismo fondo. La historia es casi siempre la misma: un fondo no muy grande empieza a ir bien, crece en volumen de activos gestionados, sigue yendo bien y continua recibiendo suscripciones de nuevos inversores hasta que deja de ir bien y típicamente, sus partícipes terminan cansándose del fondo cuando lo ha hecho mal, de forma que muchos menos clientes participan de los años buenos del gestor que los que participan de los años malos. Problemas de invertir con el retrovisor y demostración empírica de que no funciona invertir de esa manera.

"El gurú que cada día se levanta con una idea feliz suele arruinar con un solo error el éxito acumulado con multitud de aciertos"

En todos los años que llevo conociendo gestores de fondos de inversión, me ha costado encontrar un patrón claro en aquellos que han logrado el éxito de largo plazo. Los hay con muy diferente formación, horizonte temporal y manera de analizar los mercados. Hay grandes equipos con tropas de analistas y gestores solitarios; fondos que manejan un volumen de activos enorme y fondos más pequeños; especialistas en algún nicho de mercado y generalistas, pero lo que todos los gestores de éxito tienen en común es un proceso de inversión identificable y repetible en el tiempo. El gurú que cada día se levanta con una idea feliz, suele arruinar con un solo error, el éxito acumulado con multitud de aciertos.

Lo que complica la selección de uno u otro fondo es que no existe un proceso de inversión que sea el mejor en todas las condiciones de mercado. Los mercados tienen ciclos y diferentes procesos funcionan a lo largo de un ciclo completo, pero ninguno funciona todos y cada uno de los años. 

La selección de fondos de inversión es una mezcla de arte y ciencia. Tratamos temas técnicos como son los mercados financieros y utilizamos ratios y cálculos que pueden parecer algo complejos, pero al final, se trata de hacer un juicio sobre el trabajo de una persona o grupo de personas, que son el gestor o equipo gestor, y tratar de comprender si tienen la actitud, aptitud, incentivos, medios y todo lo necesario para hacer un buen trabajo.

En eso consiste lo que en nuestra industria llamamos el análisis cualitativo: evaluar los factores cualitativos que afectarán a la rentabilidad futura de un fondo de inversión, ya sea con el objetivo de cerciorarnos de que los buenos resultados obtenidos en el pasado son replicables en el futuro, o para comprender unos “menos buenos” resultados pasados que podrán ser excelentes en las nuevas condiciones de mercado.

Son estos factores cualitativos los que harán buena la decisión de inversión en un fondo, pero tienen que ir acompañados de factores cuantitativos y finalmente de rentabilidad, porque el otro error típico a evitar es el enamoramiento del fondo. La clave está en encontrar el equilibrio entre, tener paciencia con los gestores que sabemos que son buenos y el no vender nunca a pesar de que lleven mucho tiempo decepcionando. Por eso seleccionar fondos tiene su componente de arte, pero también su parte de ciencia y todo es importante.

Con todo esto, resulta razonablemente sencillo evitar decepciones al invertir en fondos de inversión. Requiere muchas horas de trabajo, tener acceso a la información necesaria y ciertos conocimientos técnicos, pero se trata de un proceso que lleva muchos años dando buenos resultados. No lo puede implementar cualquiera pero casi cualquiera puede lograr un profesional que lo implemente por él.

Diego Fernández Elices
CAIA, Director de selección de fondos de A&G Banca Privada

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