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Lo que ignoran los rebeldes alemanes

La canciller alemana Angela Merkel se enfrenta a una revuelta en su propio partido por el rescate a Grecia de 86.000 millones de euros. El temor de que el país heleno se convierta en un pozo sin fondo es justo. Pero no todo es dinero perdido.

Casi una quinta parte de los diputados del bloque conservador de Merkel ha mostrado sus reservas sobre el nuevo acuerdo, que haría ascender el total de dinero otorgado a Grecia a más de 270.000 millones de euros. Si piensan en aquello a lo se destinará el dinero, puede que estos políticos podrían estén menos descontentos. Unos 13.000 millones de euros de esos fondos son susceptibles de ser utilizados para devolver dinero al Banco Central Europeo. Alemania posee alrededor del 18% de esa institución.

Unos 13.000 millones de los fondos del nuevo rescate son susceptibles de ser utilizados para devolver dinero al BCE

Parte de los fondos también hacen falta para pagar al Fondo Monetario Internacional, que podría o no formar parte del plan de rescate. Al Fondo se le deben abonar 8.000 millones de euros de aquí a finales de 2018. Alemania posee una cuota de un 6% de en el FMI. Más de 7.000 millones de euros se destinarán a devolver el préstamo puente que Atenas suscribió el mes pasado para devolver el dinero al FMI y el BCE en julio.

Si se entienden estas razones, supondría que al menos 28.000 millones de euros del nuevo plan de rescate son un viaje financiero de ida y vuelta, parte del cual beneficia a Alemania. Puede que no todo eso permanezca en la zona euro: en el pasado, los beneficios de las inversiones griegas del BCE se han devuelto al país heleno. Sin embargo, si los legisladores alemanes se resienten a salvar a Grecia, pueden estar tranquilos de que al menos algo de lo que se vaya, volverá.

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