Publica las actas de su reunión de julio

El BCE avisa de los desafíos que suponen China y Grecia

El BCE reconoció la necesidad de no subestimar el riesgo de contagio de Grecia

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. EFE

La reunión del consejo de gobierno del BCE celebrada el pasado 15 y 16 de julio no se salió de la senda marcada en política monetaria meses atrás, tal y como revelan las actas de aquel encuentro publicadas hoy.

La voluntad es continuar sin fisuras con las medidas extraordinarias que comenzaron a activarse el pasado año y que tuvieron su punto culminante en marzo de este año con el inicio del programa de compras de deuda soberana por 60.000 millones de euros. El BCE se reafirmó esos días en la idea de mantener ese programa hasta el final, hasta la fecha prevista de 2016, ante la convicción de que, junto con el resto de medidas –como las inyecciones de liquidez a cambio de crédito TLTRO– están empezando a dar sus frutos y calando poco a poco en la economía de la zona euro. Pero la reunión se celebraba bajo la pesada resaca de la crisis griega desatada en el mes de junio, que a punto estuvo de dejar a Atenas fuera del euro y del derrumbe de la Bolsa de Shangai.

Tras reconocer que el impacto de la crisis griega fue contenido y que los mercado lograron reponerse del sobresalto poco después y de que se mantienen las señales de una recuperación económica para la zona euro “moderada y gradual”, las actas de la reunión del BCE advierten que “no hay razones para la complacencia”. Añade que “los riesgos y vulnerabilidades se mantienen, en particular relacionados con factores geopolíticos, el programa de negociaciones con Grecia y el crecimiento en los países emergentes, incluida China”.

La salud del gigante asiático es ahora el principal motivo de inquietud de los mercados, aunque el BCE ya debatía hace casi un mes sobre los riesgos que la desaceleración de su economía y las turbulencias de su Bolsa podían plantear. “Los acontecimientos financieros en China podrían tener un impacto adverso superior al previsto, dado el papel hegemónico del país en el comercio mundial”, explica el documento. Añade además que este riesgo puede verse agravado por el impacto del alza de tipos en EE UU sobre el crecimiento de las economías emergentes. No en vano, los expertos advierten de la salida de capitales que podría producirse desde estas economías, ya maltrechas por la caída de las materias primas.

“No subestimar el riesgo de Grecia”

Las menciones a Grecia son en todo caso más numerosas que a China en las actas de la reunión del BCE. Afirma que las negociaciones para la concesión de un tercer rescate a Atenas deberían contribuir a consolidar la confianza hacia la zona euro, pero también advierte de que un tropiezo en los acuerdos puede todavía afectar negativamente a la zona euro. De hecho, el documento señala que se habló de la necesidad de ser cautelosos ante el potencial contagio ante un escenario adverso, “que no debería ser subestimado”. Todo un aviso justo cuando en el Eurogrupo se había puesto sobre la mesa la posibilidad de una salida temporal de Grecia del euro.

Aun así, el BCE también reconoce, pese a lo reciente de los acontecimientos, que el contagio de Grecia sobre otros países del euro fue limitado y que los bancos de los países más vulnerables a ese contagio resistieron bien.

Cerca de un punto de inflexión en la inflación

El BCE insiste en que su objetivo es aproximar la tasa de inflación de la zona euro al 2%, frente al 0,2% del dato de mayo, el último dato del que disponía la institución en su encuentro del 15 y 16 de julio. “La perspectiva de precios no ha variado sustancialmente desde la anterior reunión de política monetaria de junio, con una inflación que continúa baja pero que se espera se eleve a final de año”, señala el acta de la reunión.

El BCE se muestra optimista sobre la evolución de los precios en la zona euro, pero no se atreve aún a lanzar las campana al vuelo. Apunta que hay un creciente número de indicadores que apuntan a que se habría alcanzado un punto de inflexión en la inflación subyacente, pero reconoce también que es “prematuro” alcanzar una conclusión firme y que es necesario un seguimiento adicional. A modo de resumen, afirma que que el entorno macroeconómico demostró ser resistente a los últimos acontecimientos y volatilidad en el mercado, si bien los desafíos persisten.

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