Informe anual sobre la economía española

El FMI alerta a España del riesgo de revertir las reformas

Reclama seguir con la moderación salarial de los últimos dos ejercicios

Propone limitar por ley los contratos temporales e incentivos para los indefinidos

El ministro de Economía, Luis de Guindos, conversa con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, conversa con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde.

España saca buena nota en el examen anual que realiza el Fondo Monetario Internacional. El jefe de la misión en España del citado organismo, Helge Berger, alaba en un informe las reformas emprendidas, entre las que destaca la Ley de Estabilidad Presupuestaria, la reforma laboral o la Ley de Unidad de Mercado. El PIB crecerá un 3,1% este año y los tres siguientes ejercicios (de 2016 a 2018) el avance estará por encima del 2%. Pese a ello considera que todavía quedan otros cambios por hacer para consolidar un crecimiento que genere el suficiente empleo y acabar con la principal lacra de la España: la elevada tasa de paro.

Berger recuerda en el estudio que hay más de cinco millones de personas sin empleo y que la tasa de desempleo estructural de España se consolidará en el 16,5% si no prosiguen las reformas. De hecho, las previsiones del organismo apuntan en ese sentido. La tasa que mide el número de parados frente a la población activa bajará paulatinamente desde el 22% de 2014 hasta el 15,8% de 2020. Un ritmo demasiado lento para el FMI que traza en el informe una hoja de ruta con nuevas reformas para impulsar el empleo, ante la posibilidad de que los factores externos que han impulsado el crecimiento de España en los últimos trimestres (bajo precio del petróleo, un euro depreciado frente al dólar y una política monetaria favorable del BCE) pierdan fuerza.

Calcula que la tasa estructural de paro será del 16,5% sin reformas

Y entre ellas destaca la necesidad de acabar con la dualidad del mercado laboral entre contratos temporales e indefinidos, ya que, a su juicio, el coste de la crisis se ha cebado sobre los trabajadores con contratos temporales y ha blindado a los que cuentan con contratos indefinidos. Por ello, el Fondo reclama que se establezcan medidas con carácter urgente para reducir esa dualidad que pasaría por limitar por ley la contratación temporal y establecer nuevos incentivos para los contratos indefinidos. “La tasa de temporalidad, pese a haber caído durante la recesión, se sitúa en torno al 25%, una de las más altas de la Unión Europea. Esa elevada dualidad exacerba la rigidez salarial y la baja productividad de los empleados”, subraya.

Ligar salarios y productividad

El otro elemento del mercado laboral que considera vital que se mantenga es la moderación salarial. En 2013, el alza salarial pactada en convenios fue del 0,53%, en 2014 del 0,59% y el último dato de 2015, correspondiente a junio, se cerró en 0,73%. El pacto firmado entre sindicatos y patronal establece un objetivo orientativo del 1% para este año y de un 1,5% para 2016. El Fondo considera que la senda de moderación salarial de los dos últimos años es la que ha provocado que el empleo haya crecido con fuerza. El pasado ejercicio avanzó un 2,8% y este año lo hará en torno al 3%. Esos porcentajes irán bajando paulatinamente en los siguientes ejercicios hasta tasas del 1,2% en 2020, por lo que el organismo dirigido por Christine Lagarde considera que son necesarias otras medidas, como vincular los incrementos retributivos a la productividad de los trabajadores (el organismo cree que solo las empresas dentro de los sectores más productivos pueden salirse de esa senda de moderación salarial) y evaluar para su perfeccionamiento todas las políticas activas de empleo encaminadas a formar a las personas menos cualificadas y a los parados de larga duración.

Entre los riesgos que pueden llevarse por delante todo lo obtenido con en esta legislatura, el informe incide en la reversión de las reformas hechas hasta ahora “Un riesgo principal es revertir las reformas pasadas. Una decisión de ese tipo crearía incertidumbre y puede frenar la recuperación, especialmente si el escenario internacional se deteriora”. Una frase dirigida en clara alusión a la posibilidad de que tras las elecciones de noviembre salga elegida una coalición entre PSOE y Podemos, formaciones ambas que ya anunciado que derogaran algunas de las leyes aprobadas por Mariano Rajoy, como la reforma laboral o la ley de estabilidad presupuestaria.

 

El reto de que las autonomías logren bajar el déficit

Aunque las previsiones que maneja el FMI para España prevén que la economía española se ajustará el déficit (no sin algún desvío) a los objetivos pactados con Bruselas (el desfase entre ingresos y gastos llegará al 3% en 2016), el informe considera que los riesgos ligados al incumplimiento del déficit por parte de las autonomías es muy elevado. “Los esfuerzos fiscales prácticamente no se han realizado en el caso de la autonomías y los objetivos de reducción nunca se han cumplido, minando la credibilidad de la consolidación fiscal global”, apunta el estudio.

Un buen ejemplo se produjo el pasado ejercicio. El objetivo de reducción era del 1% y finalmente se quedaron en el 1,66%, con algunas autonomías como Cataluña, Murcia, Extremadura o Comunidad Valenciana, que incluso superaron el 2%. La posibilidad de que estas regiones reduzcan su desfase al 0,7% este año parece improbable. El Fondo alaba la aprobación de mecanismos como el FLA y la exoneración de tipos de interés para los préstamos contraídos por las autonomías con el Estado, aunque en este último caso critica “el riesgo moral” frente a otras regiones que no se vean beneficiadas.

Las previsiones del FMI establecen que España tendrá superávit primario (descontado el impacto del servicio de la deuda) en 2018, con un 0,2% del PIB, y que lo mantendrá en 2019 (0,7%) y 2020 (0,7%). No ocurrirá lo mismo en el caso del déficit público, que en ningún caso bajará del 1,5% al menos hasta 2020.

Normas