Juan Pérez Floristán, pianista

“Hay menos oportunidades en España que en Alemania”

La semana pasada se hacía con el XVIII Concurso Internacional de Piano de Santander, uno de los certámenes más prestigiosos a nivel internacional, en una final contra cinco rivales asiáticos, siendo el primer español en 37 años en conseguirlo.

El pianista sevillano Juan Pérez Floristán, al piano tras ser nombrado ganador del XVIII Concurso Internacional de Piano de Santander Paloma O´Shea
El pianista sevillano Juan Pérez Floristán, al piano tras ser nombrado ganador del XVIII Concurso Internacional de Piano de Santander Paloma O´Shea

Las circunstancias no parecían las más propicias para alzarse con una victoria. Seis participantes llegaban a la final de la XVIII edición del Concurso Internaciónal de Piano Paloma O’Shea de Santander, uno de los más importantes del mundo en esta disciplina, y que reúne a algunos de los mejores pianistas jóvenes de todo el mundo. De esos seis finalistas, cinco eran asiáticos:dos surcoreanos, dos japoneses y uno chino. Y con ellos, Juan Pérez Floristán (Sevilla, 1993), que no solo luchaba contra el poderío asiático al piano, o el hecho de ser el segundo finalista más joven, sino también contra los 37 años que habían transcurrido desde la victoria de Josep Colom, el último español en hacerse con el certamen. Pero lo importante no era la nacionalidad o los años, sino la música. Y ahí, Pérez Floristán se agigantó.

“No tenía ni idea de lo que podía pasar. Y así era mejor: no pensarlo. Verlas venir y aceptar todo resultado posible”, afirma a CincoDías el pianista sevillano, después de culminar un concurso de una enorme exigencia. “La paliza que tengo en el cuerpo ahora mismo no tiene nombre”, escribía en su cuenta de Twitter tras su actuación en la final, en la que su interpretación del segundo concierto de Rachmaninov, acompañado de la Orquesta Sinfónica de Radiotelevisión Española, le hizo postularse como uno de los favoritos.

La fase final, celebrada entre el 25 de julio y el 5 de agosto en el Palacio de Festivales de Cantabria, se inició con 20 participantes. Estos fueron seleccionados de entre un total de 203 aspirantes, de 32 países diferentes. De ellos, 96 pasaron a las audiciones en París, Nueva York y Madrid, hasta llegar a la veintena, y, después, a los seis de la final.

Casi a recital diario, después de todo un año de preparación, el pianista español reconoce el cansancio: “Lo más agotador es la concentración y tensión acumulada durante meses, sin pausa y sin piedad. Desgasta muchísimo”, relata Pérez Floristán. Un agotamiento que hace que su sensación, a las pocas horas de hacerse con uno de los grandes concursos de su especialidad, no sea solo de euforia:“Ahora mismo, lo que siento es sobre todo alivio. Además, a mí todo esto de las ceremonias, las galas, los premios, el bombo mediático..., en definitiva, el ruido, no me afecta mucho. Supongo que soy una persona más bien calmada”. Una calma que se convierte en pasión cuando se sienta al piano, lo que le hizo recibir, además del primer premio del jurado del concurso, el reconocimiento del público, al que deleitó en la ceremonia de entrega galardón con La danza de la moza donosa, de Ginasterra.

Una pasión de familia

Durante diez años su formación musical corrió a cargo de su madre, la también pianista María Floristán

Pérez Floristán comenzó su idilio con el piano a los ocho años de edad. La influencia la tenía bien cerca. Su padre, Juan Carlos Pérez, es director de orquesta, y su madre, María Floristán, pianista. Sería ella quien le formara durante una década, lo que le permitió acceder a músicos como Daniel Barenboim, Ana Guijarro o Frans Helmerson. Su formación dio otro paso adelante en la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid. A sus 22 años ya ha sido solista con la Orquesta Sinfónica de Radiotelevisión Española, la Orquesta Sinfónica de Malmoe, o en la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, aunque reconoce que su preferencia es actuar en recitales él solo, y dice no descartar dedicar parte de su carrera a la improvisación y a la música antigua.

Desde hace dos años se ha trasladado a Berlín para continuar su formación y su prometedora carrera. “Jugarlo todo a una carta no solo es arriesgado, sino simplista. Y en España hay menos oportunidades que en otros países como Alemania, de eso no hay duda”, reconoce el músico, aunque le quita hierro al hecho de haberse ido del país: “A mí no me gusta ni ser catastrofista ni eufórico sobre la situación en España. La cosa no está nada bien, pero analicemos cada cosa con calma y cabeza”, sentencia.

Tras el concurso, y después de una breve parada en su Sevilla natal, Pérez Floristan ya disfruta de un tiempo de absoluta desconexión en Mallorca. Después continuará su descanso en Navarra, cargando pilas para lo que se viene encima. Una gira internacional de 64 conciertos, parte del premio del Concurso Paloma O’Shea, además de 30.000 euros, y regresar a la escuela Hanns Eisler de Berlín a continuar con su formación.

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