Las claves de una buena infografía

La comunicación visual cala más en el receptor, por eso las infografías son tan útiles y eficaces. Desde el portal Trabajando Freelance exponen consejos y pautas para elaborar una buena infografía.

Las claves de una buena infografía

Este artículo es una adaptación del original publicado en: https://blog.infogr.am/the-power-of-infographics-why-what-and-how/

El mundo freelance está cada vez más asociado a las profesiones relacionadas con el diseño, la creatividad, el mundo online, etc. (muestra de ello es el incremento de la Comunidad Freelance construida entorno al portal Trabajando Freelance) y de ahí que las infografías sean ya una de las formas de comunicación más poderosas por su capacidad de combinar datos con imágenes visuales –hemisferio izquierdo y derecho del cerebro-.

Su propia naturaleza las convierten en material muy útil para una buena comprensión, para recordar, e incluso para compartir información. Pero, ¿qué es lo que hace que una infografía sea buena?

La relación entre el poder de las infografías y el funcionamiento de nuestro cerebro

¿Eres de los que “trabajan” más con el hemisferio derecho o el izquierdo del cerebro? Esta es una cuestión que escuchamos desde que somos niños. Según cuál sea la respuesta, se supone que determina si una persona es más creativa o más racional. Una distinción algo estática que por suerte ha dejado de clasificar a los individuos en dos grupos. Esto se basa en el hecho de que según qué área cerebral se procesa diferente tipo de información.

El cerebro está dividido en cuatro lóbulos: frontal, parietal, occipital y temporal. Veamos brevemente las funciones de los dos que aquí más nos interesan.

  • El lóbulo frontal es responsable por aquello que entendemos como actividades racionales como son la lógica, la planificación, la resolución de conflictos, la memoria a corto plazo y reconocimiento de patrones. Es también la parte del cerebro que usamos para procesar compleja información cuantitativa.
  • El lóbulo occipital, en la parte trasera de la cabeza, tiene una conexión directa con los nervios ópticos, y es responsable de procesar información visual como son las imágenes. Tiene también una función muy hábil: conecta ciertos estímulos visuales con imágenes almacenadas en nuestra memoria a largo plazo. Esta es la razón por la cual bastantes personas les resulta más sencillo recordar información cuando la conectan con una imagen mental.

Las infografías son, en esencia, representaciones visuales de datos o, dicho de otro modo, una forma de conectar los lóbulos frontal y occipital. Una de las virtudes de las infografías es que te permiten al editor presentar información racional de manera visual, incrementando así las probabilidades de que sea recordada.

En los últimos años, hemos sido testigos de un incremento más que notable en la popularidad del término. Sin embargo, las infografías llevan en el mundo ya bastante tiempo. Una de las más antiguas data de 1626 cuando Christoph Schneier publicó una infografía sobre la rotación del sol en su libro Rosa Ursina Sive Sol. Desde ese mismo momento, numerosas personalidades han teorizado e investigado sobre la visualización de datos que nos ayudan a definir qué requisitos debe tener una infografía para ser buena:

Paso 1: escoge un buen tema

Cada buena infografía empieza con la posesión de buenos datos. Existen diferentes fuentes que puedes consultar online, desde Twitter y Google Trends, hasta portales gubernamentales como data.gov u open-data.eu. Y, por supuesto, no olvides que una de las mejores fuentes de información de datos son tus propios datos. ¿Qué tipo de contenido que has publicado últimamente que ha generado mayor engagement? ¿Consigues feedback por parte de tus lectores? ¿Cómo se fidelizan tus clientes a tu producto o servicio? Todas estas respuestas son buenas fuentes para tu tema…

Paso 2: estructura tu información

Una vez tienes el tema, el siguiente paso es decidir cómo quieres hablar de ello. Por lo general, existen tres formas bastante comunes de estructurar el contenido:

- Tendencias: describe lo que ocurre en el mundo o en tu industria y muestra cuáles son las últimas tendencias que tienen altas probabilidades de convertirse en normas.

- Contraste: compara dos conjuntos de datos para que ilustren tu información.

- Outliers: habla también de algo o alguien que no siga las normas establecidas. ¿Por qué hacer esto y qué pueden tus lectores aprender de ello?

Cómo trabajar con datos

Recordemos que el objetivo de las infografías es presentar datos en una manera visual atractiva. Los datos ofrecen credibilidad a tu contenido y te otorgan confianza. El reto reside en presentar los datos de tal manera que sean sencillos de entender, difíciles de olvidar y con muchas probabilidades de que sea compartido.

Cuando trabajamos con datos, la cuestión clave de tener en mente la idea de que “menos es más”… Debes resumir y digerir la información por tu lector a través de su sobre simplificación. Es por ello que si manejas grandes conjuntos de datos, debes encontrar el modo de agrupar la información en 4-6 cohortes. Cuando se den situaciones en las que resulta complicado hacerlo, tener bien presente qué resultados arrojan esos datos te ayudará en esta tarea. Un consejo: agrupa los datos de tal manera que ayuden a tu lector a comprender la conclusión de inmediato.

A la hora de representarlos, podemos elegir entre numerosas y variopintas formas: gráficos de barras, de sectores, tabla pictórica, diagramas de árbol, etc.

En cuanto a las herramientas y fuentes disponibles para la creación de infografías, tenemos dos alternativas: o bien contratamos a un diseñador gráfico o utilizamos herramientas online.

  • Contratar a un diseñador tiene lógicamente muchas ventajas: asegurarnos que la infografía es atractiva visualmente, efectiva y como nosotros nos la habíamos imaginado. El lado menos positivo, exige una mayor inversión de tiempo y de recursos económicos…
  • En cuanto a programas disponibles para su creación, encontramos numerosas herramientas de visualización de datos en la red tanto gratuitas como de pago como son, por ejemplo, Infogr.am, Silk, PictoChart…

Como conclusión, simplemente recordar que si queremos una buena infografía necesitamos asegurarnos que el tema es interesante y que los datos se muestran de manera comprensible y son sencillos de entender y de compartir. Ya luego dependerá de nuestros recursos y necesidades si decidimos contratar a un diseñador o utilizaremos alguna herramienta online.

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