Tribuna

Aumenta la ocupación y baja la calidad del empleo

Un reciente informe publicado por el Centre d’Études et de Recherches sur les Qualifications (Céreq) y elaborado por Céline Goffete y Josiane Vero analiza la relación entre la tasa de paro y la calidad del empleo. En él se constata cómo, desde que comenzó la crisis, el clima económico ha cambiado y existen importantes diferencias en lo que respecta a la evolución de la tasa de desempleo y calidad del empleo. Existen tres grupos de países en la UE bien diferenciados. En el primero se encuentran Alemania, Austria, Polonia y Bélgica, donde ha descendido la tasa de desempleo, pero ha mejorado la calidad del empleo. Hay también otro grupo de países con aumentos moderados del desempleo, pero con una relativa estabilidad de la calidad de los empleos. Es el caso de Francia y Holanda.

En el otro extremo se encuentra España, junto con otros países (Irlanda, Grecia, Chipre y Portugal), marcados por un doble deterioro de la calidad y cantidad del empleo. Es decir, aumento considerable del desempleo y degradación, en paralelo, de la calidad del empleo.

El empleo a tiempo parcial involuntario es uno de los factores fundamentales de la disminución de la calidad del empleo. En nuestro país ha aumentado en más de un millón de personas, lo que representa un 135% de incremento, frente al 30% de la UE. Además, en el último mes de mayo, del total de contratos registrados, un 35% eran a tiempo parcial. Para las mujeres el dato es peor, ya que representan el 46%, frente al 26% de los hombres.

Hay que considerar que el tipo de jornada es la variable que determina el nivel salarial. El Instituto Nacional de Estadística (INE) destacaba que en 2013 el salario medio anual en la jornada a tiempo parcial fue inferior al 50% del salario medio total, para los hombres y las mujeres. La ganancia anual a tiempo completo creció un 1% en 2013 respecto a 2012, mientras que la de tiempo parcial disminuyó un 2,6%, situándose la media en el 0,1%.

Otro factor que influye negativamente en la calidad del empleo se refiere a la duración de los contratos. España destaca por tener una tasa de temporalidad más elevada que la media europea. Así, los contratos registrados de menos de un mes representan el 40% del total. Según el INE, los trabajadores con un contrato de duración determinada tienen un salario medio anual inferior en un 36,6% al de los contratados indefinidos.

La dimensión empresarial es también determinante por el reducido tamaño de nuestras empresas. El 50% de los contratos se han realizado en empresas de menos de 25 trabajadores.

Tampoco ayuda nuestro actual modelo productivo, basado principalmente en sectores como el turismo (hostelería) y la construcción y buena parte del sector servicios. Todos ellos requieren de un mayor número de trabajadores y/o contratos temporales. Así, un 65% de los contratos registrados son empleos de escaso valor añadido con remuneraciones en el segmento inferior de la escala salarial (inferiores a 1.000 euros), como refleja la encuesta de salarios.

Con todo ello, es fácil comprender la insuficiente productividad de nuestra economía y por qué los salarios en España son inferiores a la mayoría de nuestros socios europeos, ya que la ocupación y la actividad o rama económica es una de las variables que más influyen en el nivel salarial.

Por lo tanto, un país que dependa de actividades de demanda débil, de bajo contenido tecnológico, volátil y que requiere baja cualificación laboral facilitará que los empleadores opten por las opciones más flexibles a la hora de contratar personal. Las empresas de nuestro país y los sectores a las que pertenecen fuerzan esta situación y hacen que la temporalidad sea la norma y la estabilidad la excepción.

Por todo ello, no es extraño que una de las conclusiones del citado estudio, para nuestro país, se refiera al deterioro del indicador de calidad del empleo, que se ha multiplicado por 1,4, mientras que la tasa de paro se ha multiplicado por 2,8. Así, España se encuentra entre los países cuya degradación de la calidad del empleo ha sido más significativa

Todo esto tiene graves consecuencias sobre el salario medio de los trabajadores en España y junto con las persistentes dificultades de los jóvenes y los parados de larga duración para volver al empleo y la cada vez mayor expulsión de los perceptores de prestaciones por desempleo de nuestro sistema, contribuye a aumentar los niveles de pobreza y el riesgo de exclusión social.

Vicente Castelló es Profesor de la Universidad Jaume I y miembro del Instituto Interuniversitario de Desarrollo Local

 

 

 

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