Guindos aún ve posible el acuerdo

La UE avisa: el voto es entre el euro o el dracma

El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker.
El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker.

Una tras otra, las principales capitales europeas dejaron ayer claro que la victoria del no en el referéndum del próximo domingo se interpretará como una señal de ruptura de Grecia con el resto de la Unión Europea.

“Si los griegos votan sí enviarán una señal a todo el mundo de su voluntad de permanecer junto a los otros Estados miembros en la zona euro y en la Unión Europea”, señaló en Bruselas el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. “Si votan no”, añadió el luxemburgués, “se interpretará que Grecia quiere distanciarse de Europa. El no quiere decir no a Europa”.

El Gobierno de Alexis Tsipras, que ayer dio a conocer la pregunta del referéndum, quiere presentar la consulta como una votación sobre una de la últimas propuestas presentadas de negociación del rescate presentadas por la troika (CE, BCE y FMI), en concreto la del 25 de junio. Pero Juncker y otros líderes, como la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, François Hollande, o el primer ministro italiano, Matteo Renzi, dieron por descontado que, a su juicio, el domingo los griegos deberán elegir entre seguir en el euro o regresar al dracma, una moneda que abandonaron en 2002.

“Da igual lo que ponga en el contenido de la pregunta porque el resto de ciudadanos europeos no se van a leer el Boletín Oficial del Estado griego”, advirtió el presidente en una multitudinaria y solemne rueda de prensa que dejó en el edificio Berlaymont la impresión de que la UE afronta un momento decisivo de su historia.

Por primera vez en cinco años de crisis, la escisión de la zona euro parece una posibilidad real. En 2012, el llamado Grexit (salida de Grecia del euro) también sobrevoló y castigó las primas de riesgo de socios como España, Italia o Portugal. El presidente del BCE, Mario Draghi, frenó la especulación sobre la ruptura del euro con su famosa promesa de hacer todo lo necesario para defender la moneda única. En Berlín, además, Merkel descartó la salida de Grecia y neutralizó a su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, partidario del Grexit.

El escenario de 2015 ha cambiado y los partidarios del Grexit parecen más numerosos aunque Juncker insista en que “mi previsión es que seguiremos siendo 19 socios en la zona euro”.

Por un lado, la zona euro se siente más fuerte que al comienzo de la crisis. “El bloque está en mejores condiciones que hace cinco años y se han adoptado medidas muy importantes como la unión bancaria o la creación de un fondo de rescate permanente”, señalan fuentes comunitarias. A esas armas se añade la más poderosa: “El BCE dejó claro el domingo que está dispuesto a utilizar todos los instrumentos disponibles”. Entre ellos figura un plan de compra de deuda ilimitado, puesto en marcha el pasado mes de marzo.

La situación política también ha cambiado en la zona euro, con la irrupción de nuevos partidos (como Podemos en España) o el avance de formaciones antiguas (el Frente Nacional enFrancia) que cuestionan el bipartidismo (conservadores-socialistas) que ha sido la base electoral de la Unión Europea desde su nacimiento.

En el ámbito del Partido Popular Europeo, sobre todo, se considera imprescindible mantener una posición muy firme frente a Syriza para delimitar el margen de maniobra de que dispondrán en el futuro ese tipo de partidos, sean de un signo u otro.

Los socialistas europeos no comparten unánimemente esa posición, y algunas delegaciones abogan por un entendimiento con Atenas siempre y cuando el Gobierno de Tsipras acate las normas y siga los procedimientos fijados hasta ahora.

El presidente del Parlamento Europeo, el socialista Martin Schulz, incluso reclamó ayer “imaginación” a las instituciones de la troika para buscar una fórmula que permita a Grecia celebrar el referéndum del domingo en un marco de estabilidad financiera. “Solo hay cuatro días entre el final del rescate [el 30 de junio] y la consulta, así que creo que se deberá buscar una fórmula puente”, defendió Schulz tras reunirse con Juncker y con los presidentes de todos los grupos parlamentarios.

Fuentes de la troika descartan hasta ahora cualquier tipo de prórroga o de programa puente. “El programa actual expira a medianoche del martes y Grecia perderá el acceso a los fondos disponibles”, señalaban ayer esas fuentes. En total, la zona euro había puesto a disposición de Grecia, a cambio de los ajustes exigidos, casi 16.000 millones de euros, más otro tanto procedente del FMI(que está disponible hasta marzo de 2016).

Atenas, sin embargo, también podría perder hoy el acceso a los préstamos del FMI si finalmente no paga los vencimientos de mes del junio, que asciende a 1.500 millones de euros. Fuentes del Gobierno griego, citadas por Reuters, indicaron ayer que dejarán transcurrir el plazo (también expira a medianoche de hoy) sin efectuar el pago.

De confirmarse, el impago al FMI no tendría consecuencias inmediatas para Atenas pero complicaría aún más su situación financiera. Sin acceso a los mercados, sin préstamos internacionales, con la liquidez del BCE racionada y con un corralito desde ayer, el Gobierno de Tsipras puede llegar a la consulta del domingo en condiciones muy delicadas.

Bruselas confía en que se confirmen los sondeos que apuntan a una victoria del sí en el referéndum, lo que permitiría volver a negociar con Atenas un tercer rescate en el que, tal vez, se incluyera la reestructuración de la deuda reclamada incesantemente por Syriza desde que ganó las elecciones el 25 de enero. De ser así, Tsipras se habría salido en parte con la suya. Pero es probable que se trate de una victoria póstuma y que su Gobierno no sobreviva políticamente a ese desenlace.

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