Especial universidades

A la universidad, con el inglés aprendido

Estudiar un grado o un máster parte o íntegramente atrae alumnado extranjero.

Esta modalidad facilita entrar a trabajar en compañías extranjeras.

Clases 100% en inglés en el Colegio Universitario de Estudios Financieros (Cunef), en Madrid.
Clases 100% en inglés en el Colegio Universitario de Estudios Financieros (Cunef), en Madrid.

España quiere dejar atrás el tópico de ser ese país europeo que no consigue hablar inglés bien. Los idiomas han sido siempre una asignatura pendiente, pero desde que comenzó la crisis su relevancia a la hora de encontrar empleo ha ido creciendo, convirtiendo el manejo de esta lengua en un criterio clave para contratar o no a un candidato. Para ponérselo algo más fácil a los jóvenes universitarios o, al menos, para que optimicen mejor su tiempo, las propias facultades comenzaron a lanzar, con el cambio al Plan Bolonia, grados bilingües o 100% en inglés. “No solo dan una visión lingüística más variada de su disciplina sino también una visión tecnológica y cultural de lo que se estudia”, afirma Bernardette Maquirel, asesora del British Council.

Hoy, las principales universidades españolas cuentan con una amplia oferta de estudios en ese idioma, aunque la mayoría de ellos se centran en el ámbito de las ciencias sociales y jurídicas. Es el caso de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC), donde se impartieron seis de estos grados durante el curso 2014-2015: Administración y Dirección de Empresas (ADE), Relaciones Internacionales, Marketing, Turismo, Educación Primaria y Educación Infantil. Todo en inglés.

Turismo fue el primero, hace siete años; un año después llegó ADE. María Luz Martín Peña, vicerrectora de Docencia, Ordenación Académica y Títulos de la URJC, afirma que los resultados de incorporación al mercado laboral de los alumnos de ambas titulaciones han sido muy buenos: un 73,5% y 92,5%, respectivamente.

Las expresiones que se aprenden se refieren al universo laboral al que se aspira

Otra de las primeras en el sector público en implantar grados bilingües fue la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M). En la actualidad, su oferta es más amplia, cuatro titulaciones que se imparten solo y al completo en inglés (Ingeniería Biomédica, Ingeniería Aeroespacial, Ingeniería de la Energía y Estudios Internacionales); dos en ambos idiomas, según la elección del alumno (Administración de Empresas y Economía), y 12 enseñadas mitad en inglés, mitad en castellano (Comunicación Audiovisual, Finanzas y Contabilidad, Periodismo, Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Electrónica Industrial y Automática, Ingeniería Informática, Ingeniería Mecánica, Ingeniería de Sistemas Audiovisuales, Ingeniería de Sistemas de Comunicaciones, Ingeniería Telemática, Tecnologías Industriales y Tecnologías de Telecomunicación).

Para la UC3M ha sido una forma de atraer profesores de prestigio de universidades internacionales y alumnos extranjeros que cursen en España los cuatro años de carrera o un cuatrimestre, algo que no podrían hacer si la enseñanza fuera solo en castellano. Simon Rivard, un estudiante canadiense, realiza en dicho centro el último semestre de Economía. “Aprendí español en Chile, pero mi nivel era malo y necesitaba tiempo para aprender”, explica.

Un semestre fuera

Este sistema también beneficia al alumnado español, que puede acudir a las universidades internacionales que envían aquí alumnos. “El 40% de los que se gradúan han pasado de un semestre a dos años fuera”, relata el profesor Álvaro Escribano, que imparte clases en inglés en la UC3M.

A la universidad, con el inglés aprendido

Teresa Torres Maestro, del último curso de Economía en inglés en esta universidad, decidió estudiar en otro idioma porque siempre había querido irse a trabajar fuera. Durante la carrera, estuvo un curso en Estados Unidos y no encontró ninguna dificultad al conocer los términos técnicos en el idioma, factor fundamental también a la hora de trabajar en una compañía extranjera. “Todas las expresiones que hemos aprendido en la carrera en inglés son distintas al español. Si quiero empezar a trabajar en una empresa, por mucho que sepa tener una conversación normal, no me podría defender profesionalmente”, afirma.

En las universidades privadas esta internacionalización comenzó antes que en las públicas. En el Colegio Universitario de Estudios Financieros (Cunef) hace más de una década que ofrecieron sus primeras licenciaturas bilingües. Los alumnos pueden optar por estudiar el grado en Administración y Dirección de Empresas en inglés o en castellano y, desde este curso, realizar un doble grado de esta carrera con Derecho. Su reto futuro es “hacer un nuevo grado, con alguna universidad extranjera de prestigio y que los alumnos estudien dos años allí y dos aquí”, comenta Mercedes Gracia, directora de grado en ADE de Cunef.

El Instituto de Empresa (IE) es un ejemplo de educación anglosajona en España. Desde que nació en 2008, el 100% de sus grados se imparten en inglés, lo que ha hecho que a sus aulas llegue un 65% de alumnado extranjero de hasta 90 nacionalidades distintas. La ventaja es que pueden vivir la experiencia de estudiar en España aunque no dominen el castellano. También pueden acceder jóvenes no europeos sin realizar la selectividad, requisito que tampoco exige la UC3M.

“Internacionalizarse es el reto de los centros españoles”, dice una vicerrectora

En la actualidad, el IE ofrece cuatro dobles grados (Administración de Empresas y Relaciones Internacionales, Administración de Empresas y Derecho, Derecho y Relaciones Internacionales, Derecho y Derecho Civil y Anglosajón) y seis grados (Administración de Empresas, Arquitectura, Comunicación, Derecho, Psicología y Relaciones Internacionales). Además, en 2013-2014, implantaron un programa de adaptación en dos de sus carreras por el que el alumno va incrementando el número de asignaturas en inglés durante los tres primeros cursos hasta llegar al 100% en el cuarto año. “Al no poder admitir a muchos españoles, creamos los grados con programa de adaptación, para aquellos que estuvieran en la frontera entre los niveles B1 y B2”, comenta Antonio de Castro, decano de Estudios de Grado de IE. Al llegar al tercer curso, los alumnos no han logrado el nivel de idioma requerido, han de abandonar los estudios. En septiembre, la primera promoción de este programa pasará a su tercer año y “solo tres alumnos no podrán continuar”, declara.

A pesar del progreso con los idiomas en la educación universitaria, aún quedan asignaturas pendientes. La principal es aumentar el número de profesores extranjeros que contratan las universidades, sobre todo las públicas. Al lento proceso de homologar los títulos, que se puede retrasar más de un año, se suma el hecho de que las universidades españolas públicas no pueden ofrecer salarios atractivos y competitivos. “El reto de la universidad española es la internacionalización: atraer a más estudiantes extranjeros, que más estudiantes españoles salgan fuera y que nuestro profesorado haga estancias en el extranjero y al revés”, concluye Martín Peña.

 

 

¿Clases en 'spanglish' o 'english?

Estudiar una carrera universitaria en inglés es complicado para los alumnos españoles, ¿y para el profesorado? ¿Cuenta con los conocimientos necesarios? El British Council y la Universidad de Alcalá han actualizado recientemente el informe Acreditación de la lengua inglesa en las universidades españolas y sus conclusiones no son demasiado positivas. De las 50 universidades encuestadas, solo 33 exigen un nivel mínimo de lengua extranjera a los profesores, que varía del B1 del Marco Europeo Común de Referencia para las Lenguas, solicitado en dos de ellas, al C1, pedido en 14. Los niveles B1 y B2 equivalen a un conocimiento intermedio e intermedio avanzado del idioma. El C1, “usuario competente”, supone un “dominio operativo eficaz”. Esto significa que la mayoría de las universidades españolas se conforman con que el maestro sepa desenvolverse en inglés, aunque no lo domine.

“Para impartir una materia en un idioma que no es el tuyo, a nivel avanzado, es muy importante no solo saber leer, escribir y entender la lengua, sino también hablarla y ahí puede haber algo de dificultad, por la vergüenza española a expresarse en inglés”, explica Bernadette Maguire, responsable del estudio y Asesora de Certificación y Acreditación del British Council. Maguire considera que el trabajo del profesorado no solo consiste en “traducir el curso e impartirlo en inglés”, ya que “cada lengua trae consigo un discurso y una cultura académica diferente”.

Algunas universidades consultadas no realizan una prueba de nivel a sus profesores. Consideran suficiente, como muestra de su habilidad, que en su currículo se haga referencia a estancias en el extranjero, enseñanza en otros países o un doctorado, con redacción y lectura de textos en inglés. El British Council cuenta con un programa, Academic Teaching Excellence (ATE), para mejorar las competencias en inglés de los profesores universitarios. Silvia Iglesias, vicerrectora de Estudios de Grado de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), explica que a partir de junio ofrecerán “cursos de formación del nivel lingüístico y de comunicación en el aula”. El profesor Álvaro Escribano, de la UC3M, cree que no ser bilingüe no es un inconveniente. En algunas de las facultades más prestigiosas del mundo, como Harvard, imparten clase maestros con conocimientos limitados del idioma, pero “si son buenos, lo compensan”.

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