Tiene esperanza en anunciar pronto una solución a la crisis griega

Varufakis destaca una “perfecta armonía” con Guindos

El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, durante la reunión que ha mantenido con el ministro de Economía, Luis de Guindos.
El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, durante la reunión que ha mantenido con el ministro de Economía, Luis de Guindos. EFE

Las negociaciones entre Grecia y sus socios europeos para alcanzar un acuerdo que permita desbloquear la ayuda aún pendiente del segundo rescate, y evitar con ello la bancarrota del país, parecen discurrir en dos dimensiones paralelas. Por un lado, la de los equipos de trabajo, en la que el acercamiento de posturas es extremadamente lento, bajo la constante presión de un fracaso de graves consecuencias. Y por otro, la de las declaraciones oficiales, plagadas de un optimismo ciertamente forzado sobre un próximo pacto a gusto de todos.

El ministro de finanzas griego, Yanis Varufakis, escenificó hoy en Madrid un nuevo episodio del lado más amable de esta compleja negociación. En una breve declaración a los medios de comunicación en la que no se admitían preguntas, Varufakis aseguró que el encuentro que mantuvo con su homólogo Luis de Guindos transcurrió en “perfecta armonía” con un lenguaje “común”, al igual que ha ocurrido en las anteriores reuniones que ha mantenido en Roma, París o Bruselas, recoge Efe. Es el mensaje recurrente lanzado por el ministro griego durante la gira por capitales europeas que ha realizado esta semana y que sucede a la dura reunión del Eurogrupo celebrada en Riga el pasado 24 de abril y en la que Varufakis recibió un rapapolvo de sus socios europeos. De hecho, tras aquel desencuentro el primer ministro Tsipras lanzó una señal al retirar a su ministro de finanzas de la primera línea de las negociaciones con la troika, en un intento de impulsar el diálogo.

Varufakis señaló el viernes que Grecia y España tienen un interés común “en la resolución de la actual crisis de liquidez”. Y añadió la necesidad de pasar a una nueva era “en la que Grecia deje de ser una preocupación” y en la que acabar con la fragmentación en la eurozona “de todas las maneras posibles”. Aun así, España ya ha marcado distancia en numerosas ocasiones con el ejecutivo de Alexis Tsipras, convirtiéndose en uno de los países más críticos. Su postura ha sido especialmente significativa al tratarse de un país de la periferia que recibió ayuda de sus socios y que ya ha abordado buena parte de las reformas estructurales que ahora se reclaman a Atenas. Sus críticas se explican además en clave interna, en defensa de unas medidas económicas que Syriza cuestiona en la misma línea de Podemos.

Varufakis volverá a enfrentarse a la reunión del Eurogrupo este próximo lunes, esta vez en Bruselas. Su optimismo es compartido por Alexis Tsipras, que el viernes declaraba en el parlamento griego que prevé un “final feliz” para las negociaciones entre Atenas y la troika. Sin embargo, el ejecutivo griego no cede en la principal reclamación de la troika, en lo que considera una línea roja en las negociaciones. Se niega a abordar la reforma en las pensiones públicas y en el mercado laboral, si bien ha hecho concesiones en el programa de privatizaciones. La profundización en las reformas es una de las principales condiciones de la troika para liberar los 7.200 millones de euros del segundo plan de rescate de los que Atenas podría disponer, en caso de acuerdo, antes de finales de julio, cuando finaliza el programa.

La próxima semana vuelve a ser determinante para Grecia. El martes debe hacer el pago de un crédito de 750 millones al FMI, mientras los recursos se agotan. Y el mismo lunes afronta otra reunión del Eurogrupo, sin que se esperen grandes avances de la cita. La tensión promete mantenerse hasta el límite, a finales de junio cuando termina la prórroga del rescate.

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