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El rendimiento a la hora de realizar ejercicio está altamente relacionado con la música que escuchamos

Cómo elegir la mejor música para el ir al gimnasio o a correr

La música es uno de los aspectos esenciales de nuestra vida y en algunas de las actividades que realizamos en el día a día, está presente para motivarnos, relajarnos y mucho más. Ahora bien, nos puede gustar un tipo de música en especial pero a la hora de por ejemplo, realizar ejercicio, puede ser incluso contraproducente ya que a pesar de ser una canción que nos motiva, no nos permite llevar un ritmo adecuado. ¿En cuántas ocasiones ha sonado una música lenta mientras corremos y, a pesar de encontrarnos bien con nosotros mismos, hemos disminuido el ritmo?

El componente musical es principalmente psicológico a la hora de entrenar y determina el rendimiento que tendremos en ese momento, por lo que es verdaderamente importante tener música que acompañe a los tiempos que necesita la actividad –básicamente en esto se basan los distintos profesores de actividades grupales como spinning-. Por ejemplo, en el calentamiento la música no debe ser excesivamente rápida, pero tampoco lenta, sino simplemente tiene que intentar tratar de animarnos poco a poco para que, cuando comience la actividad, tengamos una música con un compás mucho más marcado con música rápida y movida.

Ahora bien, ¿qué significa todo esto? Pues bien, la música que utilizaremos para aumentar el rendimiento tendrá un promedio de entre 120 y 140 pulsaciones por minuto, aumentando o disminuyendo dependiendo del ritmo que se necesite en ese momento –si estamos pedaleando y necesitamos ir más rápido, se deben aumentar las pulsaciones. Por otra parte, es recomendable que las canciones cuenten con golpes “marcados”, es decir, que podamos acompañar nuestro movimiento con la música y así no hacer de la música una distracción, sino el mejor acompañante.

Obviamente, huelga decir que debemos escuchar música que nos recuerde situaciones agradables y que, en el caso de que tenga letra, ésta sea positiva para no influir en nuestro rendimiento. Eso sí, también debemos tener presente que tal y como indican algunos expertos en el mundo del deporte, la música funciona bien para algunos tipos de deporte como correr o montar en bicicleta donde principalmente se debe ajustar el ritmo a las necesidades, pero existen otros donde la concentración es esencial y la música puede resultar contraproducente.

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