El objetivo es reducir los tiempos de entrega

Puntos de recogida: el “e-commerce” quiere romper sus propias barreras

Puntos de recogida: el “e-commerce” quiere romper sus propias barreras

El comercio electrónico crece a buen ritmo aunque son muchas las voces que indican que el margen de mejora aún es muy amplio, por lo que se puede pensar que el crecimiento se extenderá también a los próximos años. Los datos así lo demuestran y es que los ingresos del e-commerce en España llegaron a los 3.893,5 millones de euros según indica la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a través del “Informe sobre el comercio electrónico en España a través de entidades de medios de pago” correspondiente al segundo trimestre de 2014. Ese nivel de ingresos supone un aumento del volumen de negocio del 22,2% interanual, siendo las ramas del turismo, transporte aéreo y marketing directo las que mayor peso tuvieron en estas cifras de ingresos.

Al calor de este crecimiento progresivo, el comercio electrónico busca mejorar cada vez más su operativa de modo que el canal online se aún más atractivo para el cliente y sea el elegido como primera alternativa a la hora de comprar. Pero para ello deberá salvar o al menos disminuir algunas barreras que por sus propias características tiene. Una de ellas es la de no poder tocar el producto –en caso de que sea tangible- durante el proceso de compra y tener que esperar a la recepción del mismo –a lo que hay que sumar el plazo de entrega, mayor o menor según el caso-.

Puntos de recogida

Cuando un consumidor compra un artículo de forma online, está deseoso de poder tenerlo entre las manos cuanto antes. Es uno de los grandes retos a los que se enfrenta el comercio electrónico y en el que trabaja constantemente intentando acortar cada vez más los tiempos de entrega y flexibilizando el servicio.

Prueba de ello es la apuesta que se está haciendo por los puntos de recogida –puntos de entrega- para los artículos comprados de forma online. Una forma en la que el componente logístico de la venta online produce un ahorro de costes y disminuye el porcentaje de entregas fallidas. Por ejemplo Renfe albergará en sus estaciones consignas específicas para la recogida de las compras en el comercio electrónico. Ya contaba con dichas consignas a través de la start up My Pick Box, pero ahora ha convocado un concurso para elegir qué empresa se encargará de las consignas. Otro ejemplo es Amazon que se ha aliado con Correos para utilizar sus más de 2.400 oficinas como una opción de recogida de artículos para sus clientes. Además este gigante del comercio electrónico también ha decidido acercarse más al cliente, creando almacenes más próximos a él de forma que el tiempo de entrega se reduzca más aún.

Otro buen ejemplo es el de Decathlon que ha decidido impulsar aún más sus ventas online a través de la construcción en Barcelona de su segundo centro logístico en España enfocado principalmente para sus ventas online. Con ello se pretende dar un servicio de entrega más rápido a Cataluña, Valencia y Baleares.

Alta tecnología para el servicio de entrega

Otra de las opciones que Amazon tiene en mente es la de utilizar drones para el servicio de entrega. La tecnología al servicio del reparto de las compras online es lo que Amazon ha recogido en su proyecto “Octocopter” y con el que trata de aprovechar al máximo las posibilidades que dan los drones.

Distintas formas de superar los obstáculos a los que se enfrenta el comercio electrónico y que habrá que ver si algunas como la de los “drones repartidores” cuajan en el futuro.

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