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El BCE prefiere la credibilidad

El nuevo supervisor bancario de la zona euro elige la credibilidad por encima del compromiso. Dado que los Estados miembros tienen que aprobar cualquier decisión política importante del nuevo Mecanismo Único de Supervisión (MUS) del Banco Central Europeo, el riesgo era que el nuevo organismo rehuyera la confrontación. En su lugar, está adoptando un enfoque más robusto del que sugerían los test de estrés de octubre de 2014 –aunque podría en parte entrar en conflicto con la política monetaria del Banco Central Europeo, destinada a impulsar el crédito–.

Danièle Nouy, que preside el consejo del mecanismo, ha escrito a los 120 bancos más grandes que regula para que aclaren sus requisitos de capital más allá de sus obligaciones legales de Basilea. El llamado Pilar 2 permite que el regulador pueda tomar decisiones si sospecha que los bancos se enfrentan a riesgos que no se reflejan en sus propios modelos. A corto plazo, es previsible que caiga el italiano Monte dei Paschi.

Es una postura dura, y el banco italiano no sería el único que sufrirá. También se ha pedido al austriaco Övag que incremente su capital, al igual que a una serie de bancos de la zona euro todavía no identificados que no han sido demasiado explícitos con las demandas del regulador.

El Mecanismo Único de Supervisión está adoptando un enfoque más robusto del que sugerían los test de estrés en octubre

La cuestión es hasta dónde debería reprimir el mecanismo de estabilidad a los prestamistas más débiles en medio de una desaceleración económica importante. El lobby bancario ha sostenido durante mucho tiempo que unos ratios de capital más elevados pueden desencadenar un desapalancamiento agresivo y menos préstamos. Eso iría en contra de los efectos estimulantes que se esperan del programa que pronto podría lanzar el BCE.

Sin embargo, lo que los banqueros realmente quieren decir es que prefieren el desapalancamiento a la ampliación de capital, ya que esta última opción golpea su rentabilidad y sus bonus. Hay una forma en que Nouy podría cuadrar este círculo: exigiendo un mayor patrimonio como requisido de Pilar 2. Esto mostraría que el MUS no está absorbido por las preocupaciones de la política monetaria del BCE –o por argumentos interesados de banqueros–.