KPC identifica cómo romper la cadena de transmisión de contagios

Evitar el absentismo es un juego de niños

Una educadora del Colegio Pasacalles de Algete (Madrid) limpia una mesa con toallitas impregnadas.
Una educadora del Colegio Pasacalles de Algete (Madrid) limpia una mesa con toallitas impregnadas.

La llegada del frío trae consigo irremediablemente gripes y resfriados que inciden en la productividad laboral y escolar, pues es una de las principales causas de absentismo. No obstante, reducir la incidencia que estas enfermedades de tipo viral tienen es posible con pequeñas pautas y hábitos cotidianos en materia de higiene.

Así lo ha investigado Kimberly-Clark Professional (KCP) que lleva años ofreciendo soluciones para el entorno laboral (a través de su programa The Healthy Workplace) y que ahora, con el proyecto Escuelas Saludables, traslada al ámbito escolar en España con una experiencia piloto en dos colegios públicos de la localidad madrileña de Algete.

Concretamente, se ha llevado a cabo en las escuelas públicas El Principito y Pasacalles, impulsada por el Ayuntamiento de Algete. “Escuelas Saludables es un proyecto global que hemos ido adoptando en todos los países. Teníamos muchos datos del extranjero, de Reino Unido, Estados Unidos… pero para implantar el proyecto en España necesitábamos datos de aquí”, explica Adriana de Ippolito, responsable de trade marketing de Kimberly-Clark Professional para Iberia.

Menores de siete años

El programa Escuelas Saludables, como está planteado, puede abarcar hasta niños de 6 o 7 años, explica Adriana de Ippolito. Está concebido como un juego, con material de apoyo con imágenes de superhéroes, pegatinas y libros con actividades para que los profesores puedan ir haciéndolo durante el curso, cartelería en inglés y en español… Y todo eso se ofrece al colegio sin coste.

“Hemos impulsado y apoyado este proyecto que mejora la salud de los niños y niñas, y reduce notablemente el absentismo escolar, además del efecto secundario de ayudar a la conciliación de la vida laboral y familiar ya que los padres no tienen que faltar tanto al trabajo, para cuidar a sus hijos e hijas cuando caen enfermos”, argumentó César de la Puebla, alcalde de Algete.

El proyecto se puso en marcha en el curso 2013/2014. Se inició con una auditoría de la operativa diaria de los centros y un análisis de los niveles de contaminación de gérmenes y bacterias de las diferentes zonas y equipamientos de las escuelas. Tras ello, se definieron diferentes protocolos de higiene tanto para los niños y niñas como para el personal de las escuelas apoyados por el uso de diversos productos de higiene: toallitas de papel, jabón en espuma, papel higiénico, y para las aulas, toallitas impregnadas e higienizantes de manos.

Pieza principal para la puesta en marcha del proyecto ha sido la formación del personal, “que los maestros, que son los que están con los niños a diario, estén involucrados en el proyecto”, reconoce De Ippolito.

Un 54% menos de faltas

La comparación de dos cursos escolares completos ofrece una significativa reducción en el número de faltas de los alumnos, derivadas en su mayoría por el contagio de enfermedades respiratorias y gastrointestinales, con picos trimestrales que se acercan al 54%. En el caso de El Principito, el número medio de faltas se redujo un 49,31% en el curso 2013-2014 respecto al año anterior. En Pasacalles, la reducción fue del 23,04%.

Las pautas de higiene se aplican “una vez que los niños vuelven de jugar, antes de comer, en ciertos momentos claves del día, sobre todo cuando están más expuestos a agentes del exterior, pasaban una de estas toallitas impregnadas sobre la superficie donde iban a estar los niños”, señala la ejecutiva de KCP.

“Luego de que te lavas las manos con jabón y te las secas con una toalla de papel, que es lo más higiénico, aplicar un higienizante de manos, para sellar por un poco más de tiempo el efecto del lavado de manos. Todo esto refuerza el hábito y va más allá de solo lavarte las manos”, concluye.

“Esto forma parte de una serie de programas que tenemos en KCP para dar respuesta a los clientes y soluciones más holísticas, no como una venta de productos en sí, sino con un objetivo de mejorar la salud o de mejorar un proceso”, concluye De Ippolito.

Cultura de la higiene

Un niño se lava las manos.
Un niño se lava las manos.

“Lo que pretendemos es crear una cultura y educación en higiene, reforzando lo que ya hacen en sus casas, pero sistematizando y perfeccionando el acto de la higiene de las manos”, afirma María José Moreno, directora del Colegio Pasacalles. La higiene de manos se considera una de las medidas más eficaces para reducir la propagación de gérmenes y evitar las enfermedades. Un mecanismo que ayuda a romper la transmisión de la enfermedad. Gérmenes que viven hasta 48 horas sobre las superficies que tocan los niños y que se pueden propagar cuando estos se cogen de la mano, trasmitiendo la enfermedad cuando se tocan la cara, algo que hacen una media de 16 veces cada hora.

El objetivo del proyecto Escuelas Saludables es tanto reducir los niveles de enfermedad por contagio típicos de las escuelas, y con ellos el absentismo escolar, como cuidar el bienestar de los niños y niñas, explica Adriana de Ippolito. Con este objetivo se desarrollaron mecanismos para reducir también el presentismo, la asistencia a la escuela de niños potencialmente enfermos para evitar contagios.

Implementar el proyecto de KCP “no le supone a los centros mucho más de lo que invierten ahora en higiene, probablemente lo mismo que gastan en dinero ahora mismo, o incluso menos, porque nosotros tenemos sistemas que mejoran los costes en uso. Con menos reposición de material, puedes almacenar más producto en menos espacio”, destaca De Ippolito.