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Los países BRIC, atascados

Mientras los cuatro miembros del club más popular de naciones emergentes –Brasil, Rusia, India y China– se enfrentan a algunas dificultades, la idea básica que se encuentra detrás de la agrupación parece intacta.

El estratega Jim O’Neill, entonces en Goldman Sachs, acuñó el acrónimo en 2003. Fue muchas veces ridiculizado por agrupar a Brasil, Rusia, India y China. Los escépticos dijeron que lo único que estos países tenían en común era el tamaño –eran las cuatro mayores economías en desarrollo–.

Pero O’Neill ha acertado más de lo que se ha equivocado. Afirmó que el PIB crecería de forma constante y más rápida en estas economías que en el mundo desarrollado. Desde 2003, la participación de los cuatro BRIC en el PIB mundial, según los cálculos del Fondo Monetario Internacional, ha pasado del 20% al 29% mientras la proporción de los que podrían denominarse los Siete Ricos –Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España– se ha reducido del 42% al 32%.

La tendencia se ha ralentizado y tres de estos cuatro países –Brasil, Rusia, India y China– parecen inestables

La tendencia se ha ralentizado en los últimos cinco años y tres de los cuatro BRIC parecen actualmente inestables. Rusia, que el FMI espera que proporcione un 3,3% del PIB mundial en 2014, puede caer bruscamente en 2015. China se encuentra bajo presión financiera y los profundos problemas estructurales de Brasil lo han hecho protagonista de nuevo.

Pero incluso una recesión severa de Rusia no cambiará el panorama, en particular porque la comparación es con el envejecido y deteriorado grupo de los Siete Ricos. Es muy probable que el nivel de vida siga aumentando más rápido en los países BIC, y en economías como México o Indonesia.

O’Neill presentó a los países BRIC como caso de inversión, pero el lado del mercado no ha funcionado tan bien recientemente. El MSCI BRIC ha superado a los principales índices del mercado de valores en Estados Unidos, Japón y la zona euro en la última década (en dólares) Pero se ha quedado rezagado en los últimos cinco años, con una caída del 5% frente a las ganancias del 6 al 13% de los principales selectivos de renta variable de Estados Unidos, Europa y Japón. Parece que los mercados simplemente fueron muy por delante de una realidad atractiva.