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El letargo de Reino Unido

El historial económico reciente de Reino Unido debería preocupar a George Osborne. Apunta a profundas debilidades estructurales más allá del alcance de los retoques presupuestarios realizados por el ministro de Economía.

Desde 2007, el último año previo a la crisis financiera, Reino Unido y el resto de las principales economías desarrolladas han pasado por una fuerte recesión y una lenta recuperación. Osborne habló de un fuerte crecimiento reciente en su actualización del presupuesto del 3 de diciembre, pero no mencionó que Reino Unido se ha recuperado menos que sus iguales. El PIB británico per cápita está llamado a ser un 3,7% menor en 2014 que en 2007, según los cálculos de Breakingviews con los datos de la última edición del World Economic Outlook del Fondo Monetario Internacional.

El PIB británico per cápita está llamado a quedar en 2014 un 3,7% por debajo del registrado en 2007

Ese comportamiento sitúa al país en el sexto lugar entre las siete mayores economías desarrolladas. Solo el esperado deterioro de Italia de un 11,3% sobre la misma base es peor. Alemania está un 7,3% por delante, y Japón, Canadá y Estados Unidos están hasta un 2%. En Francia, el dato ha bajado un 1,2%.

Parte de la decepción del PIB puede deberse al comercio exterior. El FMI estima que el déficit británico por cuenta corriente se ha deteriorado del 2,2% al 4,2% del PIB desde 2007, pese a la devaluación efectiva un 15% de la libra frente al euro y el dólar.

Reino Unido lo está haciendo bien en un indicador importante. La tasa de desempleo se ha incrementado en solo un punto porcentual desde 2007, mejor que todos menos dos países del G7, Canadá y la estrella de la creación de empleo: Alemania. Aun así, la mejora relativa del mercado laboral británico no ha hecho mucho por el ámbito fiscal. Como proporción del PIB, el déficit del gobierno ha aumentado en 2,4 puntos porcentuales desde 2007.

Osborne podría culpar a su predecesor, el gobierno del Partido Laborista, por la situación de Reino Unido. Los laboristas sin duda culparían a la actual coalición gobernante. Pero todos los gobiernos luchan con el tipo de problemas que provocan un mal rendimiento. Ciertamente, el arreglo de Osborne no abordará la debilidad estructural de Reino Unido.