Agfitel promociona la lectura en las fábricas de automóviles

Libros que arrancan el motor de la cultura

Dos empleados de la factoría de Ford en Almussafes (Valencia) participantes en el programa.
Dos empleados de la factoría de Ford en Almussafes (Valencia) participantes en el programa.

Para los que se mueven en transporte público hasta su lugar de trabajo, un libro es siempre resulta buena compañía. Convierte un tedioso desplazamiento en un agradable tiempo de lectura. Ahora, libros y entorno laboral van a estar más unidos. La Fundación Anastasiode Gracia-Fitel (Agfitel) ha puesto en marcha Autores y autos. ¡Arráncate a leer!, una iniciativa que, dirigida al sector del automóvil, propicia el encuentro entre escritores y trabajadores para fomentar el hábito lector en el ámbito laboral.

“La lectura hace a la gente más libre, hace que no se aborregue. Con la lectura se forman con espíritu crítico y de análisis”, destaca Félix González Argüelles, director gerente de Agfitel. El proyecto cuenta con el patrocinio del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte a través del Plan de Fomento dela Lecturay en él colaboran Metal Construcción y Afines de UGT y las editoriales Nórdica Libros, Seix Barral y Planeta.

En el programa participan cuatro de las principales factorías del automóvil en España: la de Ford en Almussafes (Valencia), la planta de Peugeot Citroën de Madrid, la fábrica de Volkswagen en Landaben (Navarra) y la factoría de Renault en Valladolid. En cada centro se ha elegido una obra de un autor destacado de la literatura actual y se han distribuido un centenar de ejemplares de la misma entre los trabajadores que, previa inscripción, adquieren el compromiso de leer la en el plazo de un mes. Tras la lectura, los trabajadores mantienen un encuentro con el autor en la propia factoría en el que debaten sobre el libro.

En el programa participan cuatro de las principales factorías del automóvil en España, Ford, Volskwagen, Citroën Peugeot y Renault

En la fábrica de Ford en Almussafes los empleados han tenido ya oportunidad de debatir con Juan José Millás sobre su última obra, Infieles y adulterados. Y Rosa Regás ha comentado su Música de cámara con los empleados de la factoría de Peugeot Citroën de Madrid. “La empresa da flexibilidad a los trabajadores para acudir a los coloquios, pero se aprovechan los cambios de turno”, explica González Argüelles. “Las empresas se involucran como parte de su política de responsabilidad social corporativa”.

Reenganche

“Los coloquios están durando en torno a dos horas. Hay muchas preguntas, mucha inquietud por parte de los trabajadores. De hecho, algunos, que ya estaban habituados a la lectura, nos dicen que quieren más. Otros reconocen que lo han aprovechado para engancharse de nuevo a la lectura”, comenta el director gerente de Agfitel.

Aún quedan dos encuentros más. En la planta navarra de Volkswagen los trabajadores inscritos están leyendo La pirámide inmortal, de Javier Sierra, con quien mantendrán un coloquio el próximo 17 de diciembre. Y el día 18, Santiago Posteguillo descubrirá a los trabajadores de Renault en Valladolid los secretos de la literatura en La sangre de los libros.

El principal objetivo del proyecto es la inclusión del fomento de la lectura y, por extensión, de los valores culturales como una parte fundamental de la responsabilidad social de la empresa, pues, como resaltan los promotores, el trabajador pasa un tercio de su vida en ella.

Asimismo, la iniciativa busca formar líderes laborales en promoción de la lectura, que los trabajadores establezcan a corto y medio plazo proyectos personales y familiares de lectura, y, por último, establecer la idea de que en sociedades en donde no se lee todos debemos ser promotores de la lectura desde los ámbitos en que nos movamos.

Trabajo y deporte

La iniciativa ha tenido mucha repercusión en ámbitos internos, asegura Félix González, y ya tienen peticiones para trasladarla a la construcción, la siderurgia, el aluminio y los bienes de equipo. “También vamos a lanzar una que tiene que ver con el deporte y el trabajo. En algunos centros, donde los riesgos psicomotrices son más acusados, habilitar, por ejemplo, minigimnasios para mejorar la condición física y la salud. De esta forma, el empleado rinde mejor, sufre menos bajas y se reduce el gasto social”.