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Los beneficios del fin de los estímulos

¿Qué sucederá cuando la Reserva Federal de Estados Unidos termine con su programa de estímulos económicos? Para los banqueros centrales, la respuesta puede ser preocupante. Poner fin a las inyecciones de dinero recién creado de la Fed podría resultar difícil para los inversores adictos y los ricos, pero bueno para los consumidores globales, especialmente los pobres, y para el crecimiento global.

El debate sobre los pros y los contras de estas medidas no terminará ya. El objetivo de la política ha sido estimular el crecimiento, en parte, empujando al alza los precios de los activos financieros. La subida de las acciones japonesas el viernes después de que el Banco de Japón ampliara su programa de flexibilización cuantitativa muestra lo bien que funciona para eso.

Pero la política monetaria de la Fed ha tenido efectos secundarios inútiles. Al debilitar el dólar y fomentar la especulación, ayudó a disparar el precio del petróleo y otras materias primas. Ahora, el precio del crudo Brent se ha reducido en un 20% de sus máximos de finales de junio.

La política monetaria de la Reserva Federal de EE UU ha tenido efectos secundarios inútiles

Estas caídas de precios entre los bienes más importantes de la vida cotidiana son como grandes recortes de impuestos, tanto para las economías emergentes como para las desarrolladas. Para todos los consumidores, y en especial para los más pobres, importa mucho. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación asegura que los precios mundiales de los alimentos cayeron un 2,6% en septiembre. Hasta un 6% en un año, llevándolos a su nivel más bajo desde 2010. Esto ayudará a mantener bajos la tasa de inflación y los tipos de interés en las economías emergentes. Para los países más ricos, unas materias primas más baratas implican que los ingresos de los consumidores dan para más.

La realidad incómoda con los estímulos es que siguen siendo experimentales. En teoría, más dinero es la respuesta a un crecimiento lento. En la práctica, puede haber ralentizado la recuperación. Un intervención más prudente de los bancos centrales parece más sabia y más equitativa. Como muestra el pasado no muy lejano, los mercados burbuja no conducen a un crecimiento sostenible.