El vencimiento de las LTRO condicionará las nuevas megasubastas

La banca europea debe devolver en seis meses 400.000 millones al BCE

 El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi EFE

La liquidez dejó de ser un problema candente para la banca europea hace ya casi tres años, cuando el BCE lanzó dos subastas ilimitadas en las que repartió más de un billón de euros. Fueron las conocidas como LTRO, celebradas en diciembre de 2011 y febrero de 2012, que si no sirvieron para reactivar el crédito sí fueron clave para sostener la demanda de la deuda soberana de los países periféricos, y que la banca debe devolver próximamente al BCE.

De los 1,018 billones que la autoridad monetaria prestó a la banca en aquellas dos megasubastas, el sector le ha entregado ya de forma anticipada 621.800 millones de euros, según datos del propio BCE de principios de este mes de agosto. Es decir, el 61% del total prestado. Ahora, la banca deberá devolver en diciembre de este año 139.691 millones de euros aún pendientes –correspondientes a la primera subasta– y otros 257.231 millones de euros que quedan pendientes de devolver de la segunda, que debe ser amortizada en febrero del año próximo.

En definitiva, la banca europea deberá hacer entrega al BCE de 396.922 millones de euros en un plazo de seis meses, un calendario que se solapa con las nuevas subastas TLTRO – de liquidez vinculada a la concesión de crédito– y que puede condicionar la demanda que reciba la institución, según reconocen fuentes financieras. “Las nuevas megasubastas de liquidez van a permitir a la banca preparar el vencimiento de las líneas LTRO concedidas hace tres años”, señalan en la mesa de tesorería de una entidad española. “Obtener financiación más barata que la que ofrecerá el BCE es difícil, y es probable que en parte se vaya a sustituir una subasta por otra”, añaden en el área de mercado de capitales de un banco extranjero.

El presidente del BCE, Mario Draghi, ya anunció en julio que estas nuevas subastas de liquidez podrían alcanzar hasta el billón de euros, en línea con las anteriores LTRO. Está previsto que se celebre una primera donda el próximo 18 de septiembre, otra el 11 de diciembre y nuevas rondas adicionales a partir de marzo de 2015. Esta vez tan generosa cantidad de liquidez estará condicionada a la concesión de créditos, aunque con una penalización suave para los bancos que incumplan sus compromisos, que deberán devolver lo prestado no en cuatro años sino en dos –en septiembre de 2016 en lugar de en el mismo mes de 2018– un plazo asumible cuando ya no hay estrecheces de liquidez, según reconocen en el propio sector bancario.

En esta ocasión, la cuantía que se podrá solicitar al BCE sí tendrá límites. Las entidades podrán pedir hasta el equivalente al 7% de una cartera de préstamos al sector privado no financiero de la zona euro, excluyendo las hipotecas. Y en el sector financiero prevén que los bancos hagan uso de la totalidad de ese margen de demanda, aunque estas peticiones no se traduzcan en una concesión inmediata de crédito a la economía real, tal y como pretende el BCE.

Parte de esa liquidez podrá destinarse a amortizar las anteriores LTRO y, aunque no haya apuros, a seguir engordando un colchón de liquidez para vencimientos futuros. Prueba de que el actual exceso de liquidez no está derivando hacia una mayor concesión de crédito la da estos días el mercado interbancario, en el que el eonia marca mínimos históricos e incluso se adentra en terreno negativo. Es decir, los bancos prefieren pagar, aunque sea un leve 0,01% a otro banco por dejarle su dinero, después de que el BCE haya penalizado con el 0,1% la facilidad de depósito.

Los bancos españoles han devuelto ya gran parte de lo solicitado en las líneas LTRO de hace casi tres años y podrían solicitar en las nuevas TLTRO hasta 54.000 millones de euros, apurando el máximo que les corresponde por su cartera de crédito. Santander y Bankinter ya devolvieron de forma anticipada todo lo pedido en LTRO; Popular aún debe devolver 895 millones de euros.