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La Toja, el balneario que embotelló sus sales

Su descubrimiento surgió a raíz de la curación de un asno

Creó la primera pastilla de jabón negro, capaz de hacer espuma blanca

Balneario del Gran Hotel La Toja
Balneario del Gran Hotel La Toja

Hace más de 200 años, un cura de la localidad gallega de O Grove trasladó a su asno, que padecía una extraña enfermedad en la piel, a la isla de La Toja para que pasase los últimos días de su vida. Tiempo después el sacerdote regresó a la isla para enterrarlo y descubrió que el animalestaba totalmente sano y alegre. Observando al burro, el hombre vio que pasaba las horas en el agua y rebozándose por el lodo. La historia de que dichas aguas habían curado al asno enfermo comenzó a correr de boca en boca. Numerosos escritores de prestigio también documentaron en varios de sus relatos lesta bella anécdota, pero sin duda la más reconocida fue la de Emilia Pardo Bazán. La aristócrata consiguió llegar a todos los rincones de Europa con una monografía sobre la isla firmada en 1911.

Cronología

La Toja, el balneario que embotelló sus sales

1899. A pesar de que es en 1842 cuando se autorizó el primer balneario en La Toja, no es hasta 1899 cuando el marqués de Riestra consigue finalmente abrir sus puertas. Nace así en Galicia el primer balneario de España.

1903. Se crea la Sociedad Anónima La Toja, encargada de comercializar los productos de la compañía y gestionar los servicios del balneario.

1904. Llega al mercado el primer jabón La Toja, convirtiéndose en el segundo producto de la marca, a base de aceites vegetales, sustancias balsámicas y las ya reconocidas sales minerales.

1907. Apertura del Gran Hotel La Toja. Durante sus primeros años de existencia únicamente permanecía abierto los meses de verano, y no es hasta 1972 cuando sus propietarios decidieron abrir su puertas todos los días del año.

1934. La gran acogida de sus productos obliga a la compañía a realizar la primera expansión de la fábrica ubicada en la misma isla. Es en este año cuando se inicia la elaboración de los primeros productos de perfumería.

1955. El jabón Magno llega a los hogares de los consumidores, consiguiendo sorprender a todos ellos por ser el primer jabón negro del mercado que conseguía hacer espuma blanca,

1992. La Toja pasa a formar parte de Henkel Ibérica, dentro de la división de cosméticos Schwarzkopf & Henkel.

El relato de los inicios del primer balneario de La Toja puede ser un mito, una bella leyenda, pero de lo que no cabe duda es de la popularidad que sus aguas adquirieron en todos los rincones del mundo. Corría el año 1842 cuando se autorizó el primer balneario en la isla. En sus comienzos se trataba de un emplazamiento que congregaba a las clases menos pudientes, pero pronto los propietarios del lugar, con el marqués de Riestra al frente, se dieron cuenta del filón de este emplazamiento y de las posibilidades de expansión. En poco tiempo, los turistas más glamurosos comenzaron a acudir a la isla sin otro pretexto que el de disfrutar de sus famosos manantiales, ricos en sodio, calcio, hierro y magnesio.

Aquellos turistas eran muy exigentes y pedían poder regresar de sus viajes con las propiedades de estas milagrosas aguas, para así poder seguir beneficiándose de ellas en sus respectivas casas. Los propietarios entonces decidieron cumplir su deseo y en 1899 crearon las primeras sales de La Toja, que les permitían disfrutar de las peculiaridades termales de la isla a miles de kilómetros. Aunque no sería hasta 1907 cuando aparecerían registradas por primera vez.

La llegada del siglo XX trajo consigo la revolución de la higiene personal, y con el jabón como producto estrella de esta era, la compañía decidió exprimir el momento y lanzar su primera pastilla en 1904. Preparado a base de aceites vegetales, sustancias balsámicas y las conocidas sales minerales, resultaba especialmente eficaz para las pieles grasas o con impurezas y presentaba la novedosa propiedad de hacer abundante espuma al contacto con el agua.

En 1930, con la cosmética al alza, La Toja vuelve a la carga y comienza a diversificar su gama de productos. Desde ese momento, los jabones y las sales tuvieron que hacer hueco a dentífricos, colonias y más tarde a artículos de afeitado. Estos últimos adquirieron una gran popularidad entre las décadas de los años treinta y cuarenta, destacando dos productos básicos dentro de la gama que, a día de hoy, siguen triunfando entre los varones: la crema y el jabón para afeitar en barra.

Tras la Guerra Civil, un periodo en el que la comercialización de la belleza y las fragancias sufrieron un profundo estancamiento, las necesidades cosméticas son cada vez más sofisticadas, y en 1955 llega el lanzamiento del jabón Magno: “La primera pastilla negra como el ébano que producía espuma blanca como la nieve”. Con el paso de los años, los productos de La Toja y Magno fueron adquiriendo mayor popularidad hasta que, en 1992, la marca pasa a formar parte de Henkel Ibérica, dentro de la división de cosméticos Schwarzkopf & Henkel. La nueva propiedad contribuyó a una mayor distribución y modernización de la marca y de sus productos.

Actualmente, en el mercado podemos distinguir dos gamas diferenciadas: La Toja Manantiales y La Toja Hidrotermal. La primera, dividida en cuatro líneas (afeitado, perfumería, estuches y baño), solo se comercializa en la tienda que La Toja posee en la citada isla. La segunda es distribuida por Henkel en las superficies comerciales de cualquier punto de España y contiene productos para la higiene corporal y el afeitado, como geles de baño, creama para el cuerpo, desodorantes, pastillas de jabón, geles y jabones de afeitar, aftershaves y lociones.

Un templo consagrado a la salud

Darse un masaje relajante, un baño en un amplio jacuzzi marino aromático, experimentar un peeling con sales de La Toja o tomar una ducha secuencial cromoterápica bitérmica son algunos de los servicios que podemos disfrutar en el Gran Hotel La Toja. Abierto desde 1907, lleva acogiendo entre sus paredes a grandes personalidades desde entonces. El premio Nobel de Medicina Santiago Ramón y Cajal lo calificó como “un auténtico templo consagrado a la salud”.

Y es que este hotel alberga el primer balneario creado en la isla de La Toja. Sus aguas, con una temperatura de surgencia entre los 20 y 60 grados, son especialmente indicadas para afecciones dermatológicas, respiratorias, recuperación funcional de lesiones articulares y musculares; además, poseen propiedades relajantes, tanto a nivel físico como mental. En este sentido, Ramón y Cajal dedicó a este emplazamiento una de sus célebres frases: “El arte y la ciencia trabajando de concierto han realizado en La Toja la obra de la naturaleza”.

El Gran Hotel ha vivido diversas transformaciones. Durante la Guerra Civil española fue utilizado como hospital. Tras esta época, sus nuevos propietarios decidirton ampliar sustancialmente el hotel, perdiendo belleza arquitectónica pero ganando en comodidades y amplitud. A partir de 1972 abrió sus puertas durante todo el año (hasta este momento únicamente permanecía abierto durante la época estival).

Desde este instante comienza su gran expansión, llegándose a convertir en referente del sector a nivel nacional, tanto en su servicio de balneoterapia como en la organización de congresos. Actualmente, el Gran Hotel alberga el único balneario cinco estrellas de Galicia, y entre su oferta podemos encontrar una amplia gama de servicios de salud, bienestar y belleza.