Historia de un dentífrico

El elixir que nació de un dolor de muelas

Salustiano de Orive creó el Licor del Polo en 1870. Al principio fue un enjuague bucal

Elemtos naturales y publicidad original, las señas de indentidad de este producto

El elixir que nació de un dolor de muelas

Esta es una de esas historias adelantadas a su época. Tanto como su protagonista. Licor del Polo nació como remedio para la limpieza y el cuidado bucal en unos años en los que esta zona del cuerpo estaba condenada al olvido. Limitada a productos que provocaban más daños que beneficios, abandonada al desamparo y al descuidado o, simplemente, a las malas artes de algunos dentistas, las bocas no pasaban por sus mejores momentos. Así se sintió Salustiano de Orive en sus tiempos de estudiante de Farmacia en Madrid, cuando en 1867 sufrió un fuerte dolor de muelas y el dentista decidió que el mejor remedio era extirparle las dos piezas dentales. El joven se prometió a sí mismo que nunca más pasaría por aquel trance. El dolor le sirvió como inspiración.

Comenzó a investigar. Sus conocimientos de botánica y de química le ayudaron. En 1870, Salustiano de Orive abrió una botica en la bilbaína calle de Ascao y comenzó a vender su colutorio. ¿Por qué le puso el nombre de Licor del Polo? En la universidad tenía un compañero al que cariñosamente llamaba Polo y al que prometió que su primer invento llevaría su nombre. Además, el elixir, aparte de hierbas y plantas, contaba entre sus ingredientes con varias sustancias utilizadas en el Polo Norte para combatir el escorbuto. Licor del Polo tenía, por lo tanto, licencia doble para llamarse así.

Cronología

Salustiano de Orive, retratado en Bilbao con su invento.
Salustiano de Orive, retratado en Bilbao con su invento.

1842. Nace Salustiano de Orive en La Rioja (en la fotografía, retratado con su invento).

1867. De Orive vive en Madrid y estudia Farmacia en la universidad. Con 25 años sufre un gran dolor de muelas y el dentista le extirpa dos piezas. Jura no volver a pasar semejante dolor y comienza a investigar con plantas y químicos para crear un elixir que cuide la dentadura.

1869. De Orive se casa con Vicenta Ontiveros. Con ella tendrá dos hijos y tres hijas, con los que nunca tuvo buena relación.

1870. El inventor abre una botica en la bilbaína calle Ascao. Comienza a vender su producto. Ese mismo año recibe un premio en París.

1875. Tras el sitio de Bilbao, en la Tercera Guerra Carlista, De Orive saca su Licor de Bombardero, dedicado a la defensa de la ciudad y con muy buena acogida entre la población.

Década de 1880. Al comienzo, De Orive abre una fábrica en Deusto para aumentar la producción de sus productos (enjuagues, colonia, polvos de talco...). La buena relación con sus empleados contrastará con los roces que tendrá con la competencia. Finalmente, es desterrado de Bilbao por falsear pruebas en un juicio.

1913. Salustiano muere en La Rioja, su tierra natal.

1920. La marca Licor del Polo comercializa el jarabe Orive, con propiedades contra la tos.

1960. La firma innova y lanza la crema dentífrica en tubo y con dos sabores.

1992. Licor del Polo es comprada por Henkel Ibérica y ese año presenta un dos en uno: dentífrico más elixir.

En aquellos años, los productos bucales eran deletéreos y enormemente dañinos para la boca. Acababan con las caries y con las bacterias, sí, pero también con la dentadura. Salustiano era consciente de ello, y por eso procuró elaborar un dentífrico diferente, esquivando todos los agentes químicos destructores del esmalte. Lo consiguió: Licor del Polo y su inventor ganaron un premio en París al poco tiempo de la comercialización del producto. De Orive aseguró en su vejez que seguía conservando en perfecto estado su dentadura a excepción de las dos muelas que le habían quitado en su juventud.

En 1874, durante la Tercera Guerra Carlista, la ciudad de Bilbao fue sitiada por el ejército rebelde. Salustiano de Orive luchó contra los carlistas y en 1875, una vez finalizada la contienda, sacó a la venta su Licor de Bombardero, dedicado a los defensores de la ciudad vasca. Tuvo buena acogida entre los bilbaínos, que habían sufrido todo tipo de penurias. Esta pequeña estratagema publicitaria fue solo el comienzo de la andadura propagandística de Salustiano de Orive. Aprovechó otros premios que le dieron en Madrid, León, Valladolid y Viena, y creó una red de anuncios en los periódicos de la época que llevaron a que Licor del Polo se comercializase por todo el país.

Salustiano se casó en Bilbao con Vicenta Ontiveros y tuvo con ella cinco hijos, dos varones y tres hembras. Fuera del matrimonio tuvo otro hijo al que recibió el nombre de su progenitor. De Orive nunca tuvo una relación fluida con los primeros. Al parecer solo deseaban la fortuna de su padre. A ellos, Salustiano les dejaría en herencia una teja de una casa, un árbol y un puñado de tierra. El resto del patrimonio iría a parar al hijo que tuvo al margen de su familia oficial, aunque el testamento fue revocado varios años después de su fallecimiento.

El empresario también creó y comercializó agua de colonia, polvos de talco y jabón, además de otros productos dentífricos. A comienzos de la década de 1880, De Orive abrió una fábrica en Deusto para elaborar sus producto de forma masiva. Construyó viviendas para los trabajadores, en las que puso luz y un sistema de transporte de agua, algo totalmente inusual para los obreros de la época. Al parecer, tuvo un trato muy cordial y amistoso con sus empleados. No tanto con el resto de empresarios y competidores, a los que acusó de haber copiado la fórmula secreta de su enjuague. Salustiano fue acusado en un juicio de falsear pruebas y fue desterrado de Bilbao. Se estableció en La Rioja, su tierra natal, hasta su muerte en 1913.

En 1920, la firma creó, también con productos naturales, el jarabe Orive, con aplicaciones contra la tos, que recibió numerosos reconocimientos. Hoy, la fórmula del colutorio original sigue siendo la misma. En 1960, la marca introdujo la crema dentífrica en tubo y en dos sabores: la original y la clorofilada, algo inusual en España. En 1992, Licor del Polo fue comprada por la filial española de la multinacional alemana Henkel, y ese mismo año lanzó al mercado el primer dos en uno: dentífrico con elixir. Henkel Ibérica emplea en España a 1.100 personas y en 2013 obtuvo más de 488 millones de euros con sus ventas.

Versos en los periódicos y un aliento helador

Una de las notas publicitarias de Orive en los periódicos de la época.
Una de las notas publicitarias de Orive en los periódicos de la época.

Salustiano de Orive creó un imperio a partir de Licor del Polo. Si fue un genio en el momento de inventar un producto adelantado a su época, fue un maestro a la hora de saber venderlo al público. Desde el comienzo, De Orive utilizó a la prensa como aliada para mostrar su producto. Era corriente ver en los periódicos de la época breves versos anunciando el poder milagroso de Licor del Polo. Unos estaban dirigidos a los más impetuosos y airados: “Es siempre el Licor del Polo de efectos tan excelentes, que hace que todas las gentes de España en cualquier contienda, puedan enseñar los dientes a todo el que les ofenda”; otros, a los más presumidos: “De coral y finas perlas tu boca parecería si con el Licor del Polo te enjuagaras cada día”, y otros, a captar la atención: “Aquí y en la Patagonia, en Rusia como en Sajonia, el rico y el más modesto usan agua de colonia, la de Orive, por supuesto”.

En una Semana Grande de Bilbao, el inventor contrató a un nigeriano para que se colgase de un puente sujeto únicamente por una cuerda que mordía. La idea era mostrar el contraste entre una piel negra y una dentadura blanca y fuerte gracias al elixir bucal. Se desconoce si la historia es cierta, pero sirve para hacer una estimación aproximada del impacto que consiguió Licor del Polo en la época.

Años más tarde, la firma marcó la diferencia también en la publicidad televisiva, con anuncios originales e innovadores. Todos recordamos a la joven aventurera que se cepillaba los dientes con Licor del Polo y conseguía congelar con su aliento un lago de agua.