Tribuna

Compromiso con las titulizaciones

La recuperación de la economía de la zona euro sigue siendo muy progresiva y no está exenta de riesgos en un entorno caracterizado por la baja inflación y las dificultades para acceder al crédito por parte de muchas pymes. Una situación para la que se buscan remedios en el BCE y una de las opciones es impulsar las titulizaciones, como apuntaba Yves Mersch, consejero de la entidad: “Está cada vez más extendida la opinión de que este instrumento, anteriormente considerado parte del problema, podría ser en realidad parte de la solución”. En el BCE se está construyendo un discurso sólido de apoyo a las titulizaciones en coordinación con el Banco de Inglaterra. Este discurso, bien desarrollado por Mersch, cuenta con tres pilares básicos acordes con los objetivos de la política monetaria: estabilidad de precios, estabilidad financiera y estabilidad del balance de la entidad.

En cuanto a los precios, el razonamiento es sencillo para justificar el respaldo al desarrollo del mercado de titulizaciones. Si este funciona adecuadamente, se convertiría en un nuevo canal para que la liquidez fluya hacia la economía real, contando ésta con más recursos y crédito que se plasmarían en la inflación y ayudarían a cumplir el objetivo de estabilidad de precios del BCE. Por su parte, el interés en lo referente a la estabilidad financiera recae en el papel de este instrumento para distribuir el riesgo entre una mayor base de inversores, facilitando que no se atesoren exposiciones excesivas a una determinada contrapartida, sector o área geográfica. El objetivo es aprovechar la flexibilidad de las titulizaciones para adaptarse a la demanda de distintos inversores ampliando las fuentes de financiación de la banca, al tiempo que el riesgo se reparte entre los inversores no bancarios y la propia banca es menos vulnerable a episodios de inestabilidad, pues disminuye la probabilidad y virulencia de círculos viciosos como el vivido: deterioro de los balances bancarios – restricción de crédito –caída de la actividad– más deterioro de los balances…

El tercer punto para justificar el apoyo del BCE son los efectos sobre la estabilidad de su balance. Un buen funcionamiento de este mercado juega a favor de las titulizaciones usadas como garantía ante el Eurosistema, pues un mercado profundo y líquido ayuda a que sus valoraciones sean más favorables.

El respaldo a las titulizaciones está bien fundamentado desde el punto de vista de la política monetaria y, además, se busca no repetir errores del pasado. El BCE y el Banco de Inglaterra plantean el desarrollo de las titulizaciones simples y transparentes huyendo de las estructuras complejas, pues su objetivo es que este mercado lo dominen “inversores resistentes a los cambios en las condiciones económicas”. No se quiere volver a la fórmula de vehículos fuera de balance o inversores apalancados a corto plazo que, ante un repunte de los tipos o cualquier problema de liquidez, sean “una bomba de relojería” en el mercado con el consiguiente efecto dominó. El objetivo es lograr inversores fuertes y estables y para ello se quiere avanzar hacia una homogeneización y simplificación de la información, la uniformidad de las estructuras de las titulizaciones y que estas se encuentren vinculadas a operaciones de la economía real, con el fin de permitir a los inversores más estables realizar un análisis adecuado de los riesgos que realmente asumen y reforzar su vocación de largo plazo.

El otro aspecto en el que existe un claro propósito de mejora para hacer atractivas las titulizaciones es en lo referente a la regulación. Sin embargo, una de las grandes claves está en las agencias de calificación y las limitaciones impuestas por el rating soberano a la nota de los activos de un país, incluidas las titulizaciones aunque sus tasas de impago sean bajas en Europa.

Ante este problema, las soluciones esbozadas son sencillas: proporcionar también la calificación de las titulizaciones sin la limitación del rating soberano o dar una primera nota sin restricciones y luego ir incorporándolas, informando cómo afectan a la nota final y permitiendo a los inversores ser más autónomos en sus decisiones. El objetivo final es reactivar un instrumento estigmatizado y el desafío es duro. A finales de 2013, las titulizaciones sumaban 1.4 billones de euros en la Unión Europea (una quinta parte del mercado de EE UU) frente a más de 2 billones de euros en 2009, mientras que las emisiones sumaban 174.000 millones en la UE frente a 2,2 billones de dólares en EE UU. No obstante, debemos tomar muy en serio los trabajos del BCE respecto a las titulizaciones, pues no dejan nada al azar ante su papel clave como fuente de financiación alternativa y solución a los problemas actuales.

Francisco Vidal es jefe del Departamento de Análisis de Intermoney.