Los traslados a Fráncfort congelan el número de efectivos del supervisor

El Banco de España triplica en dos años las inspecciones ‘in situ’

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La labor de vigilancia del Banco de España viene aumentando exponencialmente en los últimos años. El supervisor culminó durante 2013 un total de 356 actuaciones de inspección in situ, frente a las 220 que realizó en 2012, que ya supuso un salto desde el nivel de 138 de 2011 o las 140 de 2010, según los datos recogidos en la memoria de supervisión bancaria que publicó ayer la institución que gobierna Luis María Linde.

A estas cifras habría que sumarles otras 94 actuaciones en curso que no habían culminado a 31 de diciembre de 2013, así como 753 trabajos especiales más, centrados especialmente en la revisión de créditos refinanciados que el Banco de España impuso el pasado año.

Las actuaciones mencionadas incluyen tanto “visitas de inspección in situ” como el nuevo modelo de “actuaciones de seguimiento continuado, en muchos casos con presencia permanente” de técnicos en las entidades.

Hace más de una década que el Banco de España puso en marcha este modelo de supervisión bancaria interno en Banco Santander y BBVA, las dos mayores entidades financieras del país, en las que se fueron integrando decenas de inspectores.

“Esta forma de supervisar mejora la tradicional –basada en el seguimiento continuado a distancia y en visitas puntuales de inspección cada dos o tres años– ya que permite conocer antes y mejor las situaciones problemáticas”, rezaba el supervisor en un documento de 2012 que apuntaba a la utilidad de generalizar este modelo y a la necesidad de más efectivos para lograrlo.

El Banco de España triplica en dos años las inspecciones ‘in situ’

La primera de estas premisas debería lograrse este mismo año, cuando el supervisor aspira a que haya inspectores empotrados en todas las grandes entidades. En paralelo, y como exigió la troika tras el rescate a la banca, se han venido mejorando los mecanismos de información, recopilando informes periódicos sobre el seguimiento in situ y a distancia que realizan los inspectores para anticiparse a los problemas y agilizar las soluciones.

Donde los avances no se han hecho tan notables es en la petición de más recursos para supervisión de campo. El número de inspectores del Banco de España cayó a 226 en 2013 desde los 227 del año anterior, cuando ya había cedido frente a los 237 de 2011.

Fuentes del organismo aclaran, sin embargo, que esta cifra recoge la variación neta final, con lo que no tiene en cuenta las nuevas incorporaciones –11 nuevos inspectores en 2013, concretamente– ni las salidas de los más antiguos o los agentes que han sido reclamados a Fráncfort para conformar el nuevo modelo europeo de supervisión única. Un destino, este último, que previsiblemente también ocuparán el grueso de los 25 nuevos inspectores para los que el Banco de España ha sacado plaza este año.

A partir de noviembre, una vez que la banca europea sea sometida a los test de estrés, será el Banco Central Europeo quien asuma buena parte de la labor de supervisión financiera, si bien el Banco de España seguirá siendo su brazo local.