El plan nace con menos técnicos pese a que el modelo requiere “más recursos”
El ministro de Economía, Luis de Guindos (a la izquierda), y el gobernador del Banco de España, Luis María Linde.
El ministro de Economía, Luis de Guindos (a la izquierda), y el gobernador del Banco de España, Luis María Linde.

Linde refuerza la supervisión infiltrando inspectores en las 17 mayores entidades

Solo Santander y BBVA acaparan un tercio del personal supervisor del Banco de España.

La incapacidad del Banco de España para adelantarse a las situaciones más críticas atravesadas por la banca española, la denuncia de sus propios inspectores de que algunos de sus informes fueron suavizados y la petición expresa de la troika de que mejorara su metodología de control como condición al rescate bancario, llevaron al gobernador Luis María Linde a anunciar en enero que el organismo acometería una reforma del sistema de supervisión del sector financiero.

Concluida la revisión, la Comisión Ejecutiva del Banco de España aprobó el viernes un nuevo modelo de supervisión que “en la medida de lo posible” irá implementando en lo que resta de año para su aplicación obligada desde el 1 de enero de 2014.

La supervisión “in situ” de la banca, con inspectores empotrados en las 17 mayores entidades, es el pilar maestro de un plan para el que el organismo ya adelantó hace meses que requeriría “más recursos”, pero que, paradójicamente, nace con aún menos inspectores.

Así lo constató la comisión interna encargada de revisar los procedimientos de supervisión, grupo capitaneado por el consejero del Banco de España Ángel Luis López Roa, hombre de confianza del ministro de Economía, Luis de Guindos.

En el informe preliminar del 16 de octubre de 2012 titulado “Análisis de los procedimientos supervisores del Banco de España y recomendaciones de reforma”, que la comisión elaboró tras el mandato de la troika pero Linde hizo público en enero para anunciar su programa, la comisión ensalzó los resultados de la llamada “supervisión in situ” frente a los procesos de control ordinario llevados a cabo a distancia pero recalcó “la necesidad de mayores recursos humanos para su aplicación efectiva”.

“El seguimiento continuado in situ es intensivo en recursos supervisores, cuestión que se debe tener presente si se pretende generalizarlo”, incidía la comisión, recordando que el modelo, implantado con éxito “hace más de 10 años” en los dos grandes bancos españoles, requería ya la labor de 45 inspectores empotrados en Banco Santander y 35 en BBVA.

Linde refuerza la supervisión infiltrando inspectores en las 17 mayores entidades

El sistema comenzó a emularse hace tres años en CaixaBank, Sabadell y Popular. El objetivo inicial de la comisión era que los supervisores internos no solo vigilasen “la marcha de las entidades” sino que tuvieran poder para “influir sobre las mismas de forma temprana” infiltrando a inspectores en las 16 mayores entidades del país.

Fuentes del Banco de España revelaban ayer que a cierre de este año habrá ya inspectores en las 17 mayores entidades (lo que engloba al grueso de bancos y cajas). Pese a ello, el personal disponible para llevar a cabo este plan, lejos de aumentar, se ha visto reducido.

Cuando la comisión elaboró su informe preliminar acababa de publicarse la memoria de supervisión bancaria de 2011, que indicaba que el número de supervisores para todo el sector financiero era de 237 personas, con lo que solo Santander y BBVA acaparaban ya el 33%de los recursos.

Los últimos datos de que dispone el supervisor son del informe publicado este verano, que indican que a cierre de 2012 el número de inspectores se había reducido a 227 personas.

Las claves del nuevo modelo

Tres modelos de evaluación. La supervisión de la banca se llevará a cabo mediante tres modelos de seguimiento en función del examinado: la evaluación “in situ”, con inspectores empotrados en las entidades; el seguimiento a distancia normal y el simplificado, pensado para las entidades que no capten depósitos o lo hagan a un volumen no relevante. En los dos primeros casos, se enviará un comunicado con el inicio del seguimiento de la entidad y los objetivos para el ejercicio, bajo una evaluación continua. En el tercero, se simplifica el control a alertas trimestrales.

Replanteamiento cada año. Cada ejercicio, el Banco de España revisará la lista de entidades a las que se aplicará cada tipo de supervisión al año siguiente.

Actuaciones por escrito. Las comunicaciones escritas ganan peso frente a los informes orales, para oficializar la inspección y facilitar el seguimiento. “El propósito es que de todas las actuaciones supervisoras resulten escritos de recomendaciones o requerimientos a las entidades, aún en el caso de que la entidad haya corregido las deficiencias detectadas por el equipo de inspección”, explica el Banco de España.

Elevar la agilidad. Los inspectores empotrados, previo visto bueno del jefe de grupo, entregarán un resumen de las situaciones observadas “tanto si requieren corrección, cómo si han sido corregidas a instancia” suya, a fin de adelantar el cumplimiento de sus recomendaciones.

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