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La historia del fútbol cabe en los cromos

Los hermanos Panini abrieron en 1945 un quiosco junto a la Catedral de Módena

En 1979 comenzó a abrirse un hueco en España

La historia del fútbol cabe en los cromos

Los patios de los colegios de toda España han sido testigos de incontables trueques, acaloradas negociaciones y alguna que otra pelea causada por los cromos. Coleccionar estampitas y pegarlas en álbumes es una práctica que une ya a tres generaciones. Porque, por muy desfasado que pueda parecer en plena era de la tecnología, los más pequeños siguen hoy en día disfrutando de un hobby que en su momento entretuvo a sus padres e incluso a sus abuelos.

Cronología

1837. La cromolitografía revoluciona el trabajo en las imprentas, aumentando la precisión y reduciendo los tiempos de impresión. Este avance impulsa el desarrollo de los cromos, entonces todavía muy elitistas.

1945. Los hermanos Giuseppe, Umberto, Franco y Benito Panini abren un quiosco al lado de la catedral de Módena.

1954. Los Panini montan una compañía de distribución de periódicos. Ahí arranca la empresa.

1979. Tras un intento fallido de entrar en España en los años cincuenta a través de un distribuidor local, Panini la compañía italiana empieza a distribuir sus cromos en colaboración con Cromo-Crom, empresa afincada en Torroella de Montgrí, Girona. Ese mismo año se lanza la primera colección de fútbol (temporada 79-80). Contaba con los derechos de la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles) y además de los cromos de los jugadores de los 18 equipos de primera división, incluía una serie de estampas explicando las reglas de juego a los más pequeños.

1986. Panini España empieza oficialmente su andadura con una plantilla de ocho personas, basada en el germen de Cromo-Crom.
1988. La empresa, que ya facturaba unos 50 millones de euros anuales, se vendió al Grupo Maxwell, que hizo una serie de cambios y puso la dirección en manos extranjeras.

2001. Panini adquiera la editorial Colecciones Este, fundada en 1965 en Barcelona y que lanzó su primera colección de la Liga durante la temporada 1971-72. Con el paso de los años el álbum de la Liga Este alcanzó grandes cotas de popularidad y ventas. Desde su adquisición, la compañía mantiene viva la tradición y las ventas de este gran clásico del fútbol español, que lleva 42 años de presencia ininterrumpida en el mercado. Como dice su eslogan: “Este es nuestro fútbol”.

2013. El Grupo Panini llegó a una facturación superior a 531 millones de euros, repartida en más de 120 países y con más de 900 empleados en plantilla.

Panini es la marca más conocida del mercado. La firma italiana factura unos 140 millones de euros anuales en España, teniendo en cuenta, además de su negocio de cromos, el de cómics, libros infantiles y otros productos. Los hermanos Panini abrieron en 1945 un quiosco junto a la catedral de Módena, y en 1954 fundaron una compañía de distribución de periódicos. En 1961 se les ocurrió lanzar una colección de cromos basada en el campeonato italiano de fútbol. Ahí empezó su andadura como editorial de estampitas para niños.

El primer desembarco de la compañía en España no fue demasiado fructífero. “Fue en los años sesenta y acabaron volviéndose a Italia por problemas con los cobros de algunos de sus clientes”, explica Lluis Torrent, director general de Panini España. La empresa perseveró y se empezó a abrir un hueco en el país en 1979. Y, pese a que es principalmente conocida por su consagración al deporte rey, la primera colección que sacó en España fue de carreras de motos.
Aunque en la temporada 1979-80 se arrancó en lo que hasta el momento ha sido una tradición ininterrumpida: publicar una colección con todos los jugadores de la Liga Profesional de Fútbol. No tardaron en sumársele, en los años que tocaba, ediciones especiales para el Mundial de Fútbol y la Copa de Europa de Selecciones (ahora conocida como Euro copa).
Si en 1979 sacó dos colecciones de cromos, hoy en día Panini comercializa entre 50 y 60 todos los años. Su temática es tan variada como flexible. Los álbumes de Panini han acogido desde personajes de las series de dibujos animados de éxito en cada momento hasta las películas para niños más populares (Frozen, de Disney, ha sido una de las últimas).

El hábito de coleccionar cromos sigue instalado entre los más pequeños... e incluso entre quienes no lo son tanto. En las grandes ciudades persisten los puntos de encuentro para intercambiar cromos y conseguir los que más se resisten en entrar en el álbum. El mercado del Rastro, en Madrid, o el de Sant Antoni, en Barcelona, llevan décadas haciendo las veces de foro improvisado para este público.

Historia centenaria
Hay quien asegura que la historia de los cromos se remonta al siglo XVIII. Luis XIV, el Rey Sol, habría puesto de moda en la corte parisina la colección de grabados sobre personajes populares de la época. Su versión comercial llegó a principios del siglo XIX. Eran en blanco y negro y los niños los coloreaban a mano. En 1837 llegó a las imprentas la cromolitografía, una técnica de impresión que revolucionó la velocidad y la precisión de los resultados. Los cromos también se beneficiaron de este avance, que se tradujo en un aumento y abaratamiento de la producción, que hasta entonces era artesanal.

Torroella de Montgrí: la capital española de las estampitas está en Girona

La historia del fútbol cabe en los cromos

Lluís Torrent conoció en 1977 a un turista belga llamado Raphael de Lattre, quien distribuía los productos Panini en Bélgica. De ahí nació una amistad que llevó a Torrent y De Lattre, junto con Jaume Bruguera (miembro de la familia Bruguera, dueña de la legendaria editorial barcelonesa de cómics del mismo nombre), a fundar en 1979 la distribuidora Cromo-Crom.
Siete años después, los fundadores de Panini crearon la filial de la compañía para España y Portugal. Lluís Torrent, que desde entonces ocupa el cargo de director general, mantuvo la sede de la empresa en Torroella de Montgrí (Girona), su villa natal, convirtiéndola así en la gran capital del cromo del Estado español.
En 1986, año de su fundación, la plantilla inicial de Panini España contaba con una plantilla de ocho personas y editó un total de siete colecciones diferentes. En la actualidad trabajan más de 90 personas, se editan más de 60 colecciones por año y se distribuyen más de 450 millones de sobres. Y esto no es todo porque a los cromos le siguen la elaboración y distribución de los cómics, libros infantiles, revistas, actividades online… y todo generado desde la sede de Torroella de Montgrí.
La primera colección de la Copa del Mundo de Fútbol que Panini lanzó en España fue la de Alemania 74. Desde entonces acumulan ya 11 Mundiales, entre las que destacan por ventas la de España 82, EE UU 94 y Sudáfrica 2010.

En un principio, las estampitas se pegaban en postales o cuadernos. Los álbumes llegarían ya a mediados del siglo XX, y los cromos autoadhesivos empezarían a circular en 1971. Desde un primer momento, las editoriales decidían imprimir determinadas unidades con menos frecuencia que las anteriores. Así nacían los cromos más preciados, los más difíciles de conseguir.

La primera colección de cromos de fútbol consiguió vender tres millones de sobres. Al año siguiente esta cifra aumentó a los 15 millones, y al siguiente alcanzaría la cifra de 29 millones de sobres.

¿Cómo consiguen seguir implicando a los más pequeños? La tecnología juega un papel fundamental, también en una actividad tan analógica como la de coleccionar cromos. “Hace seis años hubo alguna compañía que trató de lanzar cromos coleccionables a través de internet. Fracasaron”, explica Torrent.

Panini ha comercializado unos juegos de cartas de fútbol que vienen con un código pin que se puede utilizar en un juego online, traspasando así las características de cada personaje al programa.
Pero el mayor hito hasta la fecha está en la serie Invizimals, una serie de monstruos con distintas habilidades que se pueden hacer vivir gracias a la realidad aumentada. Enfocando los cromos desde una tableta o móvil, estas criaturas se mueven con todo lujo de detalles. ¿Tienen futuro los cromos? “De momento tienen mucho presente”, sentencia Torrent.