Eric Dautriat, director ejecutivo del consorico Clean Sky

“La nueva generación de aviones será más sostenible”

Eric Dautriat, director ejecutivo del consorcio Clean Sky.
Eric Dautriat, director ejecutivo del consorcio Clean Sky.

Eric Dautriat se acercó el mes pasado a Bilbao para participar en la cumbre del sector aeronáutico que organizó Aernnova a cuenta del proyecto Clean Sky, que involucra a las principales compañías europeas de esta industria. Su objetivo es el desarrollo de componentes más respetuosos con el medio ambiente. Equiparán a la nueva generación de aviones, que tendrán que consumir menos combustible y reducir sus actuales niveles de ruido. Este ingeniero francés, licenciado en la Universidad de Lyon y caballero de la Legión de Honor, está al frente del consorcio, abierto a la participación de más empresas e inversores.

Pregunta. La industria aeronáutica prevé una demanda de 34.000 nuevos aviones en los próximos 20 años. ¿Cuántos incorporarán los desarrollos conseguidos por los socios de Clean Sky?

Respuesta. Dependerá de la evolución del mercado y de las posibilidades de contratación de unidades por parte de las aerolíneas, que necesitan renovar sus flotas para dotarlas con aviones de nueva generación, que serán más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente.

Pudiéramos hablar de que entre 10.000 y 20.000 aeronaves [lo que supone entre el 30% y el 59% del total de adjudicaciones futuras] incorporarán esos avances. Clean Sky generará un mercado nuevo, con una demanda centrada al 50% en Europa.

El proyecto supondrá un impulso al nivel tecnológico de la industria de la UE y a los principales fabricantes de componentes del sector, como Aernnova, que se encarga de la producción de las alas laminares [en su planta de Berantevilla, en Álava]. El apoyo de las autoridades comunitarias al proyecto es fundamental. Solo con una innovación intensa y continua, la industria europea de la aeronáutica podrá hacer frente a los competidores de Asia.

P. Los grandes constructores, como Airbus, que está presente en Clean Sky, ¿están concienciados de la necesidad de aeronaves más sostenibles, más allá de las exigencias normativas que tienen que cumplir?

R. Sí. Todos somos conscientes de los compromisos medioambientales para el horizonte de 2020, en nuestro caso en el ámbito de la reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera. Hay que investigar para contaminar menos y recortar los niveles de ruido que provocan los vuelos. Necesitamos ser más sostenibles, lo demanda la sociedad.

P. Clean Sky incluye hasta seis nuevas plataformas, como la de Ala Laminar. ¿Cuál es la participación de la industria española en ellas? Y en este ámbito, ¿cómo valora el liderazgo de Aernnova en el grupo de trabajo Blade del consorcio?

R. En la media docena de nuevas plataformas hay sitio para todos los que quieran y puedan aportar desarrollos en alas, motores y todas aquellas operaciones que supongan un aumento del nivel de sostenibilidad de la industria, como el ecodiseño o los nuevos protocolos en el área de mantenimiento.

La participación española es muy importante, a través de sus acuerdos con el consorcio Airbus, como el que tiene el grupo Casa. Las pruebas y demostraciones que se llevarán a cabo durante Clean Sky servirán para que otras compañías se sumen al proyecto. Ya cuenta con medio millar de partícipes, entre empresas, instituciones, universidades y centros tecnológicos.

Además de la importante colaboración de Aernnova, la relación con el sector aeronáutico vasco es muy estrecha. Como con Tecnalia y con ITP, que ha entrado en Clean Sky a través de su accionista Rolls-Royce. Aquí hay sitio para todos, el proyecto no está limitado a las grandes corporaciones.

P. ¿Reforzará Europa su base fabril por una aeronáutica más sostenible?

R. Sí, porque necesitamos tener más industria. Pero organizando la información y los conocimientos, que ahora están diseminados por las diferentes regiones de Europa.

En busca de socios con 1.000 millones

El consorcio Clean Sky afronta un esfuerzo inversor de 3.400 millones. La primera fase (1.600 millones) concluirá el próximo año y la segunda (1.800 millones) se extenderá desde 2015 hasta 2020.

Eric Dautriat aclara que las inversiones de la primera parte “ya están culminadas”. De los 1.800 millones de la segunda fase, unos 1.250 millones procederán de las instituciones europeas y el resto de las empresas, “no en efectivo, sino en cuantificación de horas de trabajo realizadas”, especifica.

“Tenemos que lograr otros 1.000 millones adicionales para ampliar las actividades de Clean Sky. Esta partida puede llegar tanto del sector público como del privado”.

Una búsqueda de socios que se presenta complicada, ya que “le aseguro que encontrar socios no es fácil, porque es un sector intensivo en inversión en proyectos de larga maduración. Pasan más de siete años desde que comienza el diseño de los nuevos componentes hasta que se inicia su producción”. Un plazo que luego se alarga con los periodos de prueba” de los equipos.

Sobre Aernnova, que de momento concluirá su participación en la primera fase de Clean Sky con la entrega de las alas en 2015, Eric Dautriat considera que tiene que estar también en la segunda parte del programa.

Petición de un único regulador en la UE en seguridad

P. Los niveles de seguridad de la nueva generación de aeronaves, ¿serán superiores a los actuales?

R. Por supuesto. Además, el sector aeronáutico de la UE necesita un consejo único que marque las exigencias en seguridad. Y para que eso ocurra, todos los agentes relacionados con esta industria tiene que participar. No solo los fabricantes de componentes, sino también las aerolíneas y las universidades. El próximo año tienen que ser el de la seguridad y el de la movilidad.

P. ¿Cuántos empleos, entre directos e indirectos, movilizará Clean Sky?

R. Es difícil saberlo, como para poder decir cifras concretas. Todo dependerá de la futura evolución de la economía y de la capacidad de la industria europea para innovar y así poder competir mejor contra el low cost de los fabricantes de China, India o México, por ejemplo. La innovación es la condición necesaria para mantener este sector en la UE. Cuando más avancemos en este campo, más capacidad podrá tener la industria. Y tenemos la confianza de que las autoridades de Bruselas seguirán apoyando los proyectos que aporten innovación.

P. ¿Cómo se están cumpliendo las fases del proyecto?

R. El próximo julio comienza la segunda fase, igual se solapa con algunas actividades de la primera parte del programa. Pero el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Duráo Barroso, nos ha pedido que mantengamos ese ritmo de trabajo. En esa nueva etapa pueden entrar a participar más empresas.

P. El primer vuelo de prueba de un avión con componentes de Clean Sky, un A340, será en 2016. ¿Puede adelantar algún detalle?

R. El A340 ya está equipado con los avances de Clean Sky, y se han realizado más de 22 demostraciones en tierra. Uno de los centros de actividad principal está ubicado en Francia, en la localidad de Toulouse, y lo más probable es que ese primer vuelo despegue de un aeropuerto del sur de ese país, en concreto del de Tarbes.