La exposición a deuda pública o economías emergentes se penalizará

Las claves de los nuevos test de estrés a la banca

El escenario adverso para España es más suave que el de la media de la UE

Detalle de la sede del BCE.
Detalle de la sede del BCE.

La banca española puede mostrarse moderadamente aliviada ante el diseño de los test de estrés cuyos detalles hizo ayer públicos la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) que es quien se ha hecho cargo de la metodología de las pruebas que, bajo las hipótesis macroeconómicas aportadas por la Comisión Europea, realizará a finales de octubre el Banco Central Europeo al sector financiero comunitario.

La prueba establece un escenario base con las previsiones reales de la evolución económica, para el que se exigirá que cada entidad mantenga un ratio mínimo de capital Tier 1 del 8%, y un escenario adverso hipotético, acentuando las debilidades propias de cada país, que deberán superar con no menos de un 5,5% de capital. Pese a los temores del sector, y tras las arduas negociaciones de la institución que gobierna Luis María Linde, el escenario estresado presentado para España ha resultado ser más suave que el de la media europea.

Así, mientras la Comisión prevé que España crezca un 1% este año, un 1,7% en 2015 y más de un 2%_en 2016, en el escenario adverso se dibuja un retroceso del 0,3%_este ejercicio frente al 0,9% de caída de Alemania o el 0,4 de Francia y una desviación final frente al escenario base del -5,9% cuando la fotografía es peor para las dos potencias citadas y la media europea está en el -7%.

Destaca también la evolución prevista para el precio del ladrillo, dada la vinculación de la crisis española con el estallido de la burbuja inmobiliaria. La Comisión espera que en realidad los pisos caigan otro 4,3%_este año y comiencen a repuntar desde 2015 mientras que en el escenario estresado la caída de 2014 llegaría al 7,4% pero se limitaría al 3% en 2015 e incluso volvería a crecer un 0,9% en 2016. Una diferencia del -8,9% entre el escenario real y el tensionado que contrasta con la caída media del 19,2% dibujada para la eurozona y del 21,4% en la Unión Europea. Otro tanto ocurre con los inmuebles comerciales con una caída final del 6,1% en España y del 14,7% de la UE.

Incluso en la tasa de desempleo, variable en la que España sí que parte muy por encima de la media con una tasa de paro del 25,93% según los datos de la Encuesta de Población Activa publicada ayer, el escenario adverso apunta a una cota máxima del 27,1% en 2016. Una cifra que hace solo un año el Banco de España daba como previsión para cierre de 2013. Otro factor clave son las previsiones sobre la deuda soberana (ver despiece) que ni en el escenario más adverso llegan a superar la realidad de hace tan solo dos años, cuando España estaba al borde del rescate.

Pese a todo, desde el Banco de España recalcan que se trata de un ejercicio “más severo” que los test de estrés de 2011 o que las pruebas de Oliver Wyman de 2012 y que se han tenido en cuenta los deberes hechos desde entonces. “El escenario adverso conlleva que la economía española entrase en una tercera recesión consecutiva, algo que no hemos visto jamás, pero que no deja de ser un escenario plausible”, argumentaban ayer desde el supervisor alegando que no se trata de dibujar “un escenario apocalíptico” sino uno que podría darse “con menos de un 1% de probabilidad”.

En cuanto a la credibilidad de estas pruebas frente a las de 2011, que no permitieron anticipar algunas de las quiebras posteriores, las autoridades esgrimen el control de calidad que hará esta vez el BCE y la multitud de parámetros que se valoran. Un ejemplo es la tensión a la que se someten no solo las economías de los países de origen de la banca, sino también de otras grandes potencias o de naciones emergentes, como EE_UU, Brasil, México o China, lo que podría perjudicar a la gran banca internacionalizada. En paralelo, eso sí, desde el supervisor celebran la flexibilidad del BCE, que permitirá acelerar la conversión de emisiones para elevar el capital si algún banco no pasa las pruebas –tendrán seis mese tras los test para cumplir con la solvencia exigida para el escenario base y nueve para el adverso– así como para admitir el uso de los excesos de provisiones específicas, por ejemplo.

Penalización parcial para la deuda pública

Una de las principales preocupaciones de la banca española de cara a los test de estrés venía siendo el tratamiento que va a recibir la deuda pública que atesoran en sus balances especialmente desde que empezaron a utilizar el dinero barato del Banco Central Europeo para comprarla, una rentable operación denominada carry trade, que ha sido criticada por el mismo Mario Draghi.

Aunque las entidades comenzaron a deshacer posiciones para salir menos cargadas en la fotografía del 31 de diciembre de 2013, que son los datos que se toman para los test, los nervios duraron hasta ayer. Finalmente, sin embargo, el escenario adverso dibujado por la EBA estima que el interés del bono español podría subir hasta el 5,6% en 2016 frente al entorno del 3% actual. Una cifra que no hace sombra al 7% que llegó a superar el bono realmente durante 2012.

A partir de ahí, el tratamiento dependerá de como se categorice la deuda. La cartera a vencimiento –que las entidades conservan hasta que expira– no estará sometida a presiones de mercado; la cartera de negociación diaria, que compran y venden para hacer negocio, sufrirá quitas (del 14,3% este año para el bono español a 10 años frente al 13% de Francia) y sobre la cartera disponible para la venta –a medio camino de las otras– se aplicarán un 60% de las minusvalías latentes previstas para 2016.