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Billete hacia un viaje problemático

Durante ocho trimestres consecutivos, las economías avanzadas han exportado más bienes y servicios de los que han sido importados, lo que sugiere que, como grupo, se están aprovechando de la demanda mundial, la mayor parte de la cual ha provenido de los mercados emergentes. Pero esta estrategia de crecimiento es a la vez egoísta y contraproducente.

Ha habido un gran cambio. Entre 2004 y 2007 los miembros de la OCDE registraron un déficit comercial del tamaño del 1,23% de su PIB, según un análisis de Breakingviews. En el tercer trimestre de 2013, las 34 economías tuvieron un superávit del 0,55% del PIB.

El egoísmo de la estrategia es fácil de ver. Las exportaciones netas se suman al PIB. Así que cuando aumentan, crean una ilusión de expansión económica. Es una buena noticia para los países donde el consumo interno y la inversión apenas crecen después de la crisis de 2008.

Los países ricos no pueden empujar de forma indefinida sus productos hacia otros en desarrollo

Pero la estrategia es en última instancia, contraproducente. Los países ricos no pueden empujar indefinidamente sus productos hacia aquellos en desarrollo cuando los compradores tienen que pagar en una moneda cuyo precio –en términos de sus propias divisas– puede saltar de repente a causa del endurecimiento de la política monetaria en Washington.

Prestamistas e inversores hacen posible que los mercados emergentes vivan por encima de sus medios, pero son siempre amigos volubles. La actual turbulencia en los mercados en desarrollo golpeará con fuerza al mundo ya desarrollado. Una huelga de inversiones en los emergentes haría que las exportaciones netas de los países de la OCDE se redujeran. Igualmente si el yuan se debilita significativamente, se reduciría parte de la libertad de crecimiento que China ha dado al resto del mundo mediante la reducción de su superávit por cuenta corriente del 10% del PIB en 2007 al 2,5% el año pasado.

Exportar sin compensar a las importaciones no fue nunca un billete para la prosperidad a largo plazo para el mundo rico. Muy pronto, incluso sin guerras comerciales a gran escala, la estrategia demostrará que ha sido un recurso ante la quiebra.