Hosteleros, los menos beneficiados

Efectos colaterales del fin de las aceiteras rellenables

Diferentes recipientes de un solo uso para el aceite de oliva en hostelería, restauración y ‘catering’.
Diferentes recipientes de un solo uso para el aceite de oliva en hostelería, restauración y ‘catering’.

El próximo 28 de febrero es el último día en el que los servicios de hostelería, restauración y catering pueden servir aceite de oliva en recipientes rellenables. El Gobierno dio dos meses de margen para dar salida al producto adquirido hasta el fin de 2013.

El Gobierno afirma en el RD 895/2013 tener “un firme compromiso con todas aquellas medidas que contribuyan a reforzar la competitividad” del sector del aceite de oliva. El director de exportación de la productora Morlin, Carlos Alonso, comparte esta afirmación, pero con matices: “La norma supone una garantía para el consumidor, que podrá saber si está tomando aceite virgen, virgen extra, de orujo o refinado”. Alonso no sabe si habrá menos demanda y, por ello, dice que se intenta reducir el precio de envases y tapones. El director gerente de la cooperativa y comercializadora Oleoestepa, Álvaro Olavarría, afirma que esta medida dignifica el producto y lo pone en valor por parte de consumidores españoles y turistas. Los establecimientos deben considerar esta medida como “necesaria”, según Olavarría. El jefe de Compras de alimentación seca de Makro, Joaquim Vendrell, y el socio fundador de Monodosis Gourmet, Javier García, sostienen que esta medida reforzará la posición del aceite en el sector Horeca –hoteles, restaurantes y cafeterías–. Sin embargo, hosteleros y restauradores se pronuncian de otro modo. El secretario general de la Federación Española de Hostelería (FEHR), Emilio Gallego, piensa que la medida no era urgente porque el consumidor español conoce el producto.

Los hosteleros afirman que esta norma ni les beneficia ni les perjudica. Así, Gallego confía en que el Gobierno ha tomado las medidas correctas y explica que, con los nuevos formatos, hay que pagar envases más pequeños “sustancialmente más caros” y no tan ecológicos como las botellas de cinco litros que se han usado hasta ahora. Los distribuidores venderán formatos distintos a los actuales con un precio por litro más alto, por lo que las ventas del producto saldrán reforzadas. Por ejemplo, Monodosis Gourmet prevé pasar de los actuales ingresos de 4.000 o 5.000 euros hasta los 15.000 por año. Olavarría afirma que los productores de aceite de oliva se verán beneficiados en un corto periodo de tiempo porque el consumidor podrá conocer variedades, sabores, marcas y denominaciones de origen, “como con el vino”. Alonso señala que el mayor conocimiento del producto causará un mayor consumo.

El director de exportación de Morlin explica que están a la espera de la respuesta que dará la hostelería: “Sabemos que se hizo acopio de producto a finales de año”, aunque reconoce que la gran mayoría está adaptándose al cambio antes del 28 de febrero, porque “el precio está bajando”. En esa misma línea, Olavarría añade que el cambio ya se está produciendo, porque el impacto económico es mínimo. Si un hostelero pagaba entre tres y seis euros por el aceite de 50 tostadas –medio litro–, ahora gastará entre siete y ocho. Por su parte, Vendrell y García señalan que muchos están esperando hasta el último día.

“Veíamos como el aceite era modificado y no estábamos dispuestos a que nuestros esfuerzos cayeran en saco roto”

En cuanto a la posibilidad de fraude, García señala que, para prevenir la manipulación de dispositivos –sobre todo en los botellines de 250 y 500 mililitros–, debería usarse el sistema de las botellas de licor. Olavarría afirma que “solo algún pequeño establecimiento” hará trampa. Al contrario, Alonso, Vendrell y Gallego confían en la hostelería porque el aceite es un producto de oliva “muy barato”, frente a los licores, por ejemplo.

Los tipos de envases más usados serán los botellines de 250 y 500 mililitros, tanto en cristal como en PET. Además, las tarrinas se impondrán a los sobres, porque, al envasar estos últimos, el aceite se calienta y pierde calidad.

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