Juan Carlos Escotet
Juan Carlos Escotet, presidente de Banesco
Juan Carlos Escotet, presidente de Banesco

El banquero al que le gusta el número 13

No es un galán ni un famoso actor de cine, tampoco es el futbolista del momento, pero este banquero, de 54 años de edad, “es el hombre más solicitado de España y sobre todo de Galicia esta semana”. Así definía el viernes un directivo de una gran auditora y consultora española a Juan Carlos Escotet, presidente del primer banco privado de Venezuela –la principal entidad es el público Banco de Venezuela– y ahora dueño de la mayor entidad financiera de Galicia, Novagalicia, y también de la más antigua de España, Banco Etcheverría. En justo un año, este banquero de madre asturiana y padre leonés, que como muchas familias españolas de los años 40 y 50 del siglo pasado decidieron coger la maleta para buscar un futuro más próspero en Latinoamérica, ha logrado regresar a la tierra de sus padres como un triunfador.

 Hijo de inmigrantes españoles en Venezuela, Escotet nació en Madrid casi por casualidad. Puede que sea por ello por lo que es un forofo del Real Madrid, o puede que sea porque todos los años –incluido el presente–, pasa las Navidades con sus cuatro hijos, sus ocho nietos y su mujer, María Isabel, en esta ciudad. “Mi padre siempre quería celebrar las Navidades en Madrid, y desde entonces toda mi familia seguimos su voluntad”, declara este banquero. Y recuerda que no sólo es aficionado del Real Madrid, también “lo soy del Oviedo”.

Sus padres ya estaban instalados en el país latinoamericano cuando sus padres tuvieron que regresar a España. Su madre estaba entonces embarazada de ocho meses, “tuvo que mentir y decir que estaba embarazada de menos meses para que la dejarán volar. Casi nazco en un avión. Así hubiera tenido billetes gratis para toda la vida”, bromea este empresario, que empezó trabajando como mensajero en Banco Unión, y ahora es una de las tres mayores fortunas de Venezuela.

“Trabajaba de mensajero por el día y estudiaba por la noche”, recuerda este ejecutivo afincado en Venezuela.

Su trayectoria profesional tiene cierta similitud con la del presidente de BBVA, Francisco González, y con la de Emilio Botín, presidente de Banco Santander.

Nada más terminar sus estudios –es economista, carrera que curso en Venezuela, tras lo cual realizó un master en Miami– Escotet creó una correduría de Bolsa en 1986, que vendió poco más tarde –González comenzó también su trayectoria financiera con una sociedad de Bolsa que también vendió, FG–, tras acertar de pleno en sus inversiones. Fue cuando estaba estudiando Económicas cuando conoció a su mujer, compañera suya de carrera, y con quien se casó muy joven.

Con el dinero que consiguió fundó en 1992 un pequeño banco, Banesto. Desde su creación ha protagonizado 14 fusiones, varias de ellas con cajas de ahorros venezolanas, a las que se suma las dos compras españolas, Banco Etcheverría y Novagalicia. Hace cinco años, Banesco decidió dar el salto internacional y ya tiene presencia en España, Venezuela, EE UU, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana y Colombia.

Pero antes de iniciar la internacionalización del grupo, Escotet apostó por la tierra de sus orígenes, España. En 2006 decidió instalar la sede del holding Banesco, del que posee el 85% de su capital, en España. Eran aún los años boyantes de la economía española, en general y de la banca en particular. Sus beneficios eran récord ejercicio tras ejercicio. Será por eso por lo que el grupo buscó la compra de un banco en España, y más concretamente, en Galicia. Pero no llegó a ningún acuerdo. Los precios eran otros muy diferentes a los actuales.

Desde entonces este banquero, uno de los mayores coleccionistas de arte de Latinoamérica, lleva analizando y madurando el proyecto de abrirse un hueco en el sector financiero español. A finales de 2012 adquirió Banco Etcheverría, con más de 300 años de historia. Y el miércoles a las 4.30 horas de la madrugada firmaba con el FROB la compra de Novagalicia por 1.003 millones de euros. Lograba así el 43% de la cuota de mercado del negocio bancario en Galicia, con extensión a Asturias y León, y pasaba así a engrosar la lista de banqueros destacados en España. Y_todo, sin acudir al mercado, a base de chequera.

Unos meses antes, en mayo había comprado también a NCG 67 oficinas ubicadas en la tierra de su madre y de su padre. Y es que, pese a sentirse venezolano y mantener su apuesta por este país latinoamericano en el que cada vez son más los empresarios que deciden abandonarlo, Escotet añora los veranos de su infancia en Asturias, y los días lluviosos de Galicia, donde acudía con su familia con asiduidad.

Saltó el charco en el peor momento de España, porque “confío en su recuperación”. Algo similar hizo Botín en la década de los 90, cuando inició la aventura americana de Santander. También entonces eran las épocas bajas de Latinoamérica, y la banca española aprovechó la huida de las entidades anglosajonas y alemanas para inciar su expansión por esa región.

Y también como la saga Botín, los hijos de este banquero siguen los pasos de su padre y trabajan en Banesco. Eso sí, cada uno en un país. El mayor es consejero delegado de la filial de Banesco, en Panamá, el pequeño trabaja en la de EE UU, y el mediano lleva nuevos medios de pago en el grupo.

El número preferido de Escotet es el 13, y nadie puede negar que le ha traido suerte, a este banquero que incluso ha tomado helado un domingo a las tres de la mañana con Hugo Chávez. Era un regalo de Fidel Castro para el presidente venezolano. El dulce procedía de Coppelia, la famosa heladería de La Habana. Lo que demuestra que pese a ser banquero tiene mano izquierda.

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