El momento de mercado y el asesoramiento son determinantes
Operadores en la Bolsa de Wall Street.
Operadores en la Bolsa de Wall Street. REUTERS

Cinco claves para elegir un buen fondo

Los partícipes de fondos de inversión están de enhorabuena. Por primera vez en varios años, la inmensa mayoría va a terminar el ejercicio con importantes rendimientos. Los productos que invierten en Bolsa española llevan un repunte de más del 20%, los que han apostado por la renta fija mixta en euros han logrado un 5,39% y los fondos garantizados superan el 5%. El dinero, que huyó en tropel a partir de 2008 y se refugió en depósitos, vuelve a esta modalidad de inversión, provocando que las gestoras que operan en España hayan registrado todos los meses del año un incremento de las suscripciones netas, lo que no ocurría desde 2006.

La gran duda ahora para ahorradores e inversores es si esta buena racha se mantendrá el próximo ejercicio. La mayoría de analistas y expertos considera que sí, que las aguas financieras han vuelto a su cauce. Los únicos peligros latentes son los derivados de la inminente retirada de estímulos monetarios por parte de Estados Unidos y una recuperación demasiado pobre de la economía europea.

En este contexto, los fondos de inversión siguen siendo una de las mejores alternativas para aquellos que quieren que sus ahorros crezcan al calor de la normalización de los mercados. Ahora bien, antes de dar el paso hay que tener en cuenta varios factores: cuál es nuestro perfil inversor, qué comisiones tienen los fondos donde estamos pensando invertir, qué impacto fiscal tendrá nuestra decisión, quién nos puede asesorar al gestionar la inversión y qué tipología y combinación de fondos es la más adecuada para nuestros intereses.

1. Perfil inversor: El particular debe saber si puede asumir pérdidas temporales

Antes de contratar un fondo de inversión o de realizar un traspaso a un nuevo producto, la pregunta fundamental que debe hacerse el inversor es ¿cuál es mi aversión al riesgo?. El particular debe saber si está dispuesto a asumir pérdidas transitorias, en aras de una mayor rentabilidad a largo plazo, o si su principal objetivo es preservar a toda costa el capital. También es importante tener en cuenta el horizonte temporal. No es lo mismo arriesgar unos ahorros sabiendo que en 12 meses nos harán falta, que hacerlo pensando en que serán un complemento para la jubilación, dentro de 20 años.

También es muy importante “conocer dónde invierte el producto que estamos analizando para tomar una posición sabiendo de antemano no sólo qué comportamiento podemos esperar de ellos, sino también los riesgos que se asumen”, explica José María Luna, director de estrategia de Profim, una Empresa de Asesoramiento Financiero Independiente (EAFI). Para esta firma, es básico poder explicar de dónde obtiene la rentabilidad el fondo, cuáles son las virtudes y los riesgos del producto y qué gestores están detrás del fondo de inversión.

2. Momento del mercado: La renta variable seguirá ofreciendo alegrías

Una vez que el particular ha delimitado cuál es su perfil inversor y su horizonte temporal, podrá determinar qué clase de fondos se adecua más a sus necesidades: renta variable para aquellos que tienen una menor aversión al riesgo, renta fija y garantizados para aquellos que no quieren asumir pérdidas temporales en ninguna situación... Tras fijar este primer aspecto, llega el momento de elegir. La variedad de fondos dentro de cada tipología es enorme y para poder decantarse por uno u otro, o por alguna combinación de varios productos, es fundamental tener una mínima noción de las circunstancias del mercado.

“Todas las casas de análisis coinciden en señalar que la renta variable será la categoría más atractiva para el próximo año”, explica Fernando Luque, del comparador de fondos Morningstar. Los expertos creen que las Bolsas de Estados Unidos y de Europa, incluso de la mayoría de mercados emergentes, puede seguir teniendo un recorrido alcista, mientras que esperan pobres resultados en los mercados de renta fija, tanto pública como corporativa.

“2014 va a ser uno de los años más tranquilos, a nivel fundamental, desde el estallido de la crisis en 2007. No hay grandes riesgos que puedan poner a los mercados nuevamente al borde del abismo, como ha ocurrido otros años”, explica Félix González, director general de Capitalia.

La incógnita es si lo hará mejor la renta variable de Estados Unidos o la de Europa. El anuncio por parte de la Reserva Federal de que irá retirando progresivamente los estímulos monetarios, podría alterar mucho el comportamiento de los mercados.

“En líneas generales prevemos que será un año sólido para los mercados financieros, aunque las subidas no serán tan significativas como en 2013”, apunta Asoka Wöhrmann, corresponsable de inversiones de Deutsche Asset & Wealth Management.

Para quienes se decanten por fondos de renta variable, desde Profim apuestan por aquellos productos que invierten en renta variable europea y española, los que están posicionados en Bolsa de Estados Unidos (especialmente en empresas que se beneficiarán del retorno al crecimiento económico, como son las industriales y las tecnológicas) y, para quienes se aventuren con renta variable de países emergentes, recomiendan invertir en China, especialmente en fondos que estén posicionados en sectores vinculados al consumo.

Los fondos que invierten en renta fija tendrán, en cambio, más dificultades para conseguir rentabilidades atractivas, debido a las políticas de bajos tipos de interés fijadas por los principales bancos centrales. Desde Gesconsult, Joaquín Hernández-Ros, director de gestión de patrimonios, recomienda fondos con exposición a deuda pública de países periféricos de Europa, fondos de renta fija mixta y fondos de renta fija corporativa high yield (propia de aquellas compañías que tienen un perfil más arriesgado).

“Lo que tenemos claro es que no es conveniente estar invertido en fondos con un peso significativo en deuda americana, porque pueden verse perjudicado por la retirada de estímulos monetarios”, explica Hernández-Ros.

3. Asesoramiento: Cuidado con los conflictos de interés de las gestoras

Salvo los inversores más profesionales, que siguen la evolución de los mercados al minuto, la mayoría de particulares se encuentra desorientado a la hora de elegir un fondo o gestionar los que ya tiene. Hay que tener en cuenta que este tipo de producto tiene unos límites de inversión muy bajos y permite movilizar el dinero de un fondo a otro sin coste fiscal, lo que favorece la posibilidad de tener variedad de fondos y cambiar de producto según el momento del mercado.

“Tener una cartera mínimamente diversificada de fondos está al alcance de cualquiera”, explica Felix González, de Capitalia. “Nosotros proponemos destinar una parte de la inversión a renta variable, para aprovechar las perspectivas alcistas, otra parte a renta corporativa ‘high yield’, que podría rentar entre un 4% y un 5%, y completarlo con cuatro o cinco fondos de retorno absoluto, con diferentes estrategias, que ofrecen rendimientos cercanos al 5% con una volatilidad muy controlada”.

La fórmula más habitual para contratar un fondo de inversión es a través de una entidad financiera o una aseguradora. En estos casos “hay que tener en cuenta los conflictos de interés, que siguen siendo muy abundantes en la industria, lo que puede llevar a que la selección de fondos de muchas entidades y asesores no sea la ideal” explica Juan Manuel Vicente Casadevall, socio de la EAFI de Kessler & Casadevall. “La clave es la independencia del analista y el asesor, que no tenga incentivos por la comercialización de fondos ni comisiones de retrocesión por parte de las gestoras”.

Una tendencia que está imperando durante los últimos meses es que las gestoras, ante el vencimiento de fondos garantizados que se distribuyeron intensivamente durante los últimos años, intenten canalizar estas inversiones hacia fondos de rentabilidad objetivo. Desde la CNMV se ha advertido a las entidades de que tienen que informar a los partícipes de que esta modalidad de fondos no lleva ningún tipo de garantía.

“Creemos que no es una buena idea de inversión, porque hay que estar invertido demasiado tiempo para conseguir la rentabilidad esperada”, explica José María Luna, de Profim. “Hay otras alternativas de inversión defensivas más líquidas y rentables como pueden ser: un fondepósito con una baja comisión de gestión, un buen fondo de renta fija pública española, un fondo de retorno absoluto consistente en el corto y en el medio plazo e, incluso, fondos mixtos de renta fija conservadores y singulares en su gestión”.

4. Comisiones: Vigilar los gastos vinculados a la gestión del fondo

La prometedora rentabilidad que pueda ofrecer un fondo bien puede quedar rebajada por un exceso de comisiones, que son un importante factor a la hora de elegir un producto. La comisión máxima está en el 2,25% sobre el patrimonio gestionado, si bien la comisión media ronda el 1,02%. Si resulta cara o barata se mide en realidad en función del tipo de inversión, ya que un fondo de Bolsa requiere mucha mayor tarea de gestión que, por ejemplo un garantizado. De hecho, en el caso de fondos de renta fija a corto plazo o garantizados, una comisión excesiva puede absorber toda la rentabilidad obtenida en el año. Hay que tener en cuenta que la comisión de gestión se descuenta diariamente del valor liquidativo del fondo y, por lo tanto, las rentabilidades que comparamos ya tienen descontada la comisión. La comisión más común es la de gestión, pero también hay que mirar la letra pequeña para ver si existe comisión de suscripción y reembolso.

5. Fiscalidad: Saltar de fondo en fondo sin tributar por las ganancias

Los fondos de inversión no cuentan con las bonificaciones fiscales que sí disfrutan los planes de pensiones para sus aportaciones, pero sí ofrecen una característica fiscal atractiva. El partícipe puede cambiar de un fondo a otro sin tributar por las ganancias que vaya acumulando, ya que el pago de impuestos no llega hasta el momento del reembolso. El trasvase de un fondo a otro bien puede ser por tanto una fórmula con la que sortear la novedad en la tributación del ahorro que entró en vigor este año y por la que las ganancias obtenidas en menos de un año tributan al tipo marginal del contribuyente, desde el 24,75% hasta el 52% o incluso 56% en el caso de Cataluña.

De este modo, si se ha obtenido una fuerte ganancia en Bolsa en un corto período de tiempo y es tiempo de variar la apuesta de inversión, no sería necesario vender –y reembolsar, pagando impuestos– sino traspasar el ahorro a otro fondo, con lo que el partícipe evitaría una tributación más costosa al haberse obtenido en menos de un año. Para las plusvalías generadas a más de un año, el gravamen que se aplica es del 21% para los primeros 6.000 euros; el 25% hasta los 18.000 euros siguientes, hasta el límite de 24.000, a partir de donde las ganancias tributan al 27%.

El cambio de un fondo a otro sin coste fiscal también hace de los fondos un buen vehículo con el que aparcar la inversión en tiempos de turbulencias financieras. Por ejemplo, permite refugiar la inversión más arriesgada en una conservadora, aplazando el momento de la tributación para más adelante, cuando más lo aconseje la planificación financiera y fiscal de la inversión.

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