Entrevista con José Ramón Iturriaga, mejor gestor mundial de fondos en 2013
"El pesimismo campó a sus anchas y distorsionó las valoraciones"

"El pesimismo campó a sus anchas y distorsionó las valoraciones"

Morningstar monitoriza 23.414 fondos de inversión de todo el mundo. Cuando se analiza cuál es el producto que ha registrado la mayor rentabilidad en el ejercicio 2013 surge un nombre con reminiscencias africanas: Okavango Delta. Su rendimiento en los últimos 12 meses supera el 70% (el 60% si se toma en cuenta únicamente su comportamiento durante este año). Detrás de ese producto no hay un gestor de Wall Street, ni una firma de análisis cuantitativo de Londres. Detrás de Okavango está José Ramón Iturriaga y la firma Abante Asesores. Ahora todo son aplausos para este fondo de autor -invierte fundamentalmente en Bolsa española- y para su creador, pero los años previos no fueron fáciles.

P. ¿Cómo valora el ejercicio que ahora termina?

R. Ha sido un año muy bueno, con la Bolsa española revalorizándose por encima del 15% y el fondo Okavango registrando un comportamiento extraordinario. Pero esta buena evolución hay que ponerla en contexto. Como dice Vicente del Bosque: "Hay que relativizar las victorias y las derrotas y ser fiel al estilo de juego". En mi caso, he sido capaz de mantenerme fiel al estilo que me había fijado. En los últimos tres años, los partícipes han mantenido mi confianza en mi estilo de gestión, en mi forma de hacer las cosas, y eso me ha permitido conseguir las rentabilidades que he logrado ahora.

P. ¿Cuál es la explicación de unas rentabilidades tan altas?

R. Son consecuencia de haber vivido un periodo excepcional. Hemos pasado tres años levantándonos todas las mañanas pensando que el euro se caía sobre nuestras cabezas. Ese riesgo tan monumental provocó una distorsión en la valoración de los activos periféricos. En estos tres años el pesimismo ha campado a sus anchas y ya no se discutía sobre si España moría o no, sino de cómo sería la muerte: rápida, lenta o con estertores.

P. En ese contexto, era difícil nadar a contracorriente...

R. Yo mantenía que el euro no se iba a romper, porque no interesaba a nadie, ni en términos políticos, ni económicos. Eso me obligó a dar muchas explicaciones, pero era lo más razonable. Los discípulos del Apocalipsis lograron un gran reconocimiento y notoriedad, y su tesis principal, la inviabilidad del euro, se hizo mayoritaria, lo que se tradujo en una severa distorsión en valoraciones que ha afectado a la Bolsa, a los bonos soberanos y a la deuda corporativa.

P. ¿Cuál ha sido su apuesta en medio de ese entorno pesimista?

R. Me he pasado tres años defendiendo que había mucho potencial en acciones de compañías españolas. Las valoraciones eran muy bajas y estaba claro que se iban a corregir en el momento en que el factor ruptura del euro saliera de la ecuación. Eso sí, el tiempo que ha tardado en salir de la ecuación ha sido extremadamente largo. Tenía claro que cuando eso sucediera, a mí me iba a pillar dentro, y así ha sido, aunque haya tenido que esperar tres años. Por fin puedo decir, tras repetirme más que las sardinas en lata, que el euro no se ha roto.

P. ¿Cómo ha seleccionado los valores que tiene en cartera?

Lo importante es no tener ninguna de las cinco grandes compañías del Ibex. La dispersión de valoraciones ha sido y es más evidente en el universo de empresas medianas. Santander, BBVA, Repsol... nunca terminan de salir del radar de los grandes inversores internacionales, y cotizan a un múltiplo razonable al de sus grandes rivales internacionales. Al margen de los blue chips, la distorsión en valoraciones es salvaje. De las 17 compañías que tengo en cartera hay muchas que no cubre ninguna casa internacional, en parte por los recortes que han tenido que hacer. En algunos casos, ni siquiera la siguen firmas nacionales. Para mí es música para mis oídos. Yo estoy encantado de que nadie se siente con la gente de Tubos Reunidos cuando presenta resultados.

P. ¿Qué valores destacaría de su cartera?

R. Mi principal posición es, desde hace mucho tiempo, la aseguradora Catalana Occidente. Estuvo muy penalizada simplemente por tener una gran posición en bonos españoles. Cuando ha ido mejorando la prima de riesgo, se ha reconocido que esa inversión de la aseguradora no era arriesgada, y ha tenido una excelente evolución. También destacaría Sacyr, una apuesta de comienzos de año que ha duplicado su valor desde mínimos. Tras analizar los fundamentales de la compañía vi que tenía mucho potencial, al igual que Bankia y compañías de televisión como Atresmedia y Mediaset.

Un presidente comiendo de menú

José Ramón Iturriaga se confiesa inversor a la antigua usanza: analiza a fondo las cuentas de una compañía, mira bien a los ojos a su director financiero y, si los números cuadran, compra y mantiene la inversión.

Buy and hold, como dicen los norteamericanos. "Es la única forma de ganar dinero en este negocio", explica. Como ejemplo de este estilo de inversión recupera una anécdota reciente: "estuve visitando a algunos directivos de Catalana Occidente hace poco. A la hora de comer, fuimos a un restaurante sencillo, cercano a la sede, y vi, por casualidad, al presidente reunido con un grupo de agentes de seguros, dándoles instrucciones. Cuando ves ese grado de implicación de los gestores de una compañía estás mucho más tranquilo con tu inversión".

Iturriaga también defiende su inversión en Bankia. "Sus directivos tienen capacidad para poner en valor esa franquicia. Ahora ya no hay dudas sobre su solvencia, y la gran incógnita es si podrán rentabilizar los siete millones de clientes. Uno de los datos claves es que en los últimos meses han logrado captar 300.000 nuevos clientes y que están consiguiendo adelantarse en el cumplimento de su plan estratégico", apunta.

Respecto a las perspectivas para 2014, el gestor de Okavango es moderadamente optimista y cree que la Bolsa española se beneficiará de la incipiente recuperación económica.

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