Draghi ha incidido en que los pronósiticos apuntan a "un periodo prolongado de inflación baja"
El BCE baja por sorpresa los tipos de interés al 0,25%

El BCE baja por sorpresa los tipos de interés al 0,25%

El Banco Central Europeo ha recordado hoy que no se puede bajar la guardia en la lucha contra la crisis económica y advirtió que sobre la zona euro, además del elevado desempleo y la escasez de crédito, se cierne también el problema de la caída de precios, fruto de una recuperación económica aún muy frágil y que no cuenta con el apoyo de la demanda interna. Mario Draghi anunció, contra el pronóstico de la mayoría de los expertos, una bajada de tipos de interés para la zona euro hasta un nuevo mínimo histórico, en el 0,25%. Solo UBS, RBS y Merryll Lynch apostaban porque la institución moviera ficha este mismo jueves. Y justificó especialmente esta decisión en que las perspectivas económicas sugieren “un largo período de inflación a la baja”, según explicó en rueda de prensa. 

Cuando se cumplen poco más de dos años desde su llegada a la presidencia del BCE, Draghi ha anunciado por tanto su quinto recorte de tipos –los encontró en el 1,5%–, después de haber puesto en marcha otras iniciativas inéditas, como las inyecciones masivas de liquidez para la banca a tres años y un programa de compra de deuda soberana a cambio de rescate con el que frenó el incendio que devoraba a la periferia del euro.

 Ahora, ante la evidencia de que no hay ni mucho menos presiones inflacionistas sobre la zona euro –y la persistencia de la debilidad económica–, el BCE ha encontrado en el riesgo de deflación –una palabra que ha insistido en eludir Mario Draghi– el argumento principal con el que retomar el instrumento más tradicional de política monetaria, la rebaja del precio del dinero sin cuestionar de ningún modo el mandato irrenunciable de la institución: mantener controlada la inflación bajo el 2%. Draghi ha explicado que la opinión del consejo de gobierno del BCE ha sido unánime en la necesidad de actuar, aunque hubiera diferencias de criterio en cuanto al momento. De hecho, la mayoría de las quinielas apuntaban a una rebaja de tipos en diciembre, mes en el que está previsto que el BCE anuncie sus nuevas directrices económicas para la zona euro.

La expectativa de una bajada de tipos cobró fuerza este mismo martes con el anuncio de las previsiones económicas de la Comisión Europea, que avanzó que el crecimiento del PIB de la zona euro en 2014 no será del 1,4%, como avanzó hace seis meses, sino del 1,1%. Y no será hasta 2015 cuando la región crezca el 1,7% y se aproxime a su potencial de crecimiento. En definitiva, retrasó un año más la recuperación definitiva de la economía europea.

 En paralelo, la inflación de la zona euro fue en octubre del 0,7%, frente al 1,1% previsto, un debilitamiento en los precios que también se apreció en el mes de septiembre, tal y como ha recordado Draghi. El entorno de inflación a la baja se ha notado especialmente en España, los precios cayeron el 0,1% el pasado mes, entrando en territorio de deflación. “Hay un país con una caída de precios más marcada”, señaló Draghi sin mencionar a España. Así, y a diferencia de decisiones anteriores, la postura manifestada por el BCE beneficiará en esta ocasión especialmente a la economía española.

El presidente del BCE auguró que la inflación en la zona euro se mantendrá baja durante un tiempo prolongado para alcanzar después un punto de inflexión y regresar a niveles cercanos al 2%, aunque sin precisar el calendario, tarea que quedará para diciembre. Reconoció que esa “inflación a la baja” se aprecia en el área de servicios y en una amplia gama de productos y queda apenas compensada con los impuestos indirectos, según explicó. Pero negó que haya riesgo de deflación. “Si por deflación queremos decir una caída de precios en una amplia categoría de bienes en un número significativo de países, no lo vemos ahora mismo”, añadió a continuación.

Tuvo incluso que salir al paso de la pregunta de un periodista nipón que planteó la posibilidad de que la economía de la zona euro sufra del mal de la japonesa en los años 90, con años de débil crecimiento económico sin inflación. A lo que Draghi replicó con que la zona euro tiene “el déficit presupuestario más bajo del mundo” y un “superávit por cuenta corriente elevado”.

 Aun así, el presidente del BCE recordó que tiene todavía artillería disponible, sin cerrar la puerta a otra bajada de tipos, hasta acercarlos a cero, a dejar en negativo la tasa de interés de la facilidad de depósito, donde la banca aparca su liquidez sobrante, o a realizar una nueva megasubasta de liquidez a largo plazo –una posibilidad que no se debatió en la reunión de ayer–. El BCE sí decidió en todo caso prorrogar un año más, hasta julio de 2015, la barra libre de liquidez para la banca, aunque en subastas a plazos de un mes.

Draghi reconoció que persiste el problema de la fragmentación financiera, por la que las empresas se financian a muy distinto coste en unos países y otros, y que la mejoría registrada desde julio de 2012 se ha estancado en los últimos meses. Y fue fiel al mantra de cada una de sus ruedas de prensa. “Las reformas estructurales son necesarias, en su ausencia estaremos aquí durante mucho tiempo”.

Test a la banca con el fin de atraer inversores

El ejercicio de transparencia al que el BCE someterá a la banca europea en los próximos meses quedó ayer en un segundo plano ante el anuncio de la baja de tipos, aunque no es ni mucho menos una inquietud menor para la institución. Alrededor de 130 entidades se someterán primero a una valoración de sus activos y después a un test de estrés, un proceso que Draghi aseguró se hará de forma firme y sin hacer diferencias ni excepciones que puedan beneficiar a la banca de unos países frente a otros. “La valoración integral arrojará luz sobre la situación de la banca, por eso su credibilidad es tan importante. El objetivo principal es que el sector privado invierta en la banca europea”, reconoció el presidente del BCE.
Draghi defendió que la bajada de tipos propiciará también la mejora en el persistente problema de la fragmentación financiera y ayudará a los bancos a obtener financiación. También a los bancos sanos de países en mayores apuros de la zona euro, al tiempo que señaló que hay síntomas de mejoría en el mercado interbancario, donde bancos de países del euro ya prestarían en el interbancario a bancos de países de la periferia.
Y a propósito de cómo afrontar las necesidades de capital que surjan del test de estrés a la banca, Draghi defendió que se busque una solución para aquellas entidades que, aunque suspendan el test, no caigan por debajo del capital mínimo requerido, de forma que no tenga que activarse un protocolo de ayudas que implique pérdidas para sus acreedores. “Es un problema real, en tales casos los inversores se irían. El BCE y la Comisión estamos trabajando en esto y confío en controlar el problema cuando tengamos los test de estrés”, añadió.

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