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Una apuesta menos mala para Vodafone

Vodafone está listo para tomar el control total de su filial en la India en medio de una relajación de las normas sobre propiedad extranjera y la esperanza de que el sector está finalmente pasando página. El precio indicado para el 15,5% que Vodafone todavía no posee implica valorar el negocio en 10.600 millones de dólares. Ojalá sus inversiones indias anteriores hubieran sido tan astutas.

El precio de 1.650 millones de dólares que Vodafone presentó al Consejo de Promoción de Inversión Extranjera de la India valora la unidad en tan solo 5,4 veces su Ebitda del año que terminó en marzo de 2013.

El paso final en la batalla de seis años de Vodafone para hacerse con el control del segundo mayor operador de telefonía móvil por ingresos de la India parece destinado a ser más barato. Cuando Vodafone compró por primera vez una participación del 67% en lo que entonces se llamaba Hutchison Essar en 2007 se valoró la totalidad del negocio en 16.400 millones de dólares. En 2011, cuando Vodafone ejerció una opción para comprar las acciones restantes de Essar, el valor implícito del negocio era de 15.200 millones.

Una orden judicial revocó el año pasado los permisos de varios operadores más pequeños

Tras ese acuerdo, los laboratorios Piramal terminaron con una participación del 11% para mantener a Vodafone dentro de los límites de inversión extranjera, mientras que otro grupo de inversores se hizo con el 4,5%.

La razón por la que la última oferta de Vodafone parece atractiva se debe a que la mayor parte del precio se estableció hace dos años, cuando el mercado de telecomunicaciones de la India se encontraba en muy mal estado después de una subasta de espectro de 2008 que dejó a muchos jugadores en el mercado. Una orden judicial revocó el año pasado los permisos de varios operadores más pequeños. La esperanza es que las nuevas normas de fusiones y adquisiciones le ayuden a reducir los jugadores a unos 6 u 8 –de alrededor de 12 que hay hoy en día– en los próximos cuatro años.

Además, Vodafone espera aún el resultado final de su larga disputa fiscal con el gobierno indio por 2.000 millones de dólares. Pero la última oferta supone un rayo de esperanza de que su excursión india podría finalmente llegar a valer la pena.

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