Tribuna

El cuarto pilar de la previsión social

Los tres pilares sobre los que hasta ahora se apoya la previsión social son: La cobertura que otorga el estado (Seguridad Social), la que ofrecen las empresas a sus trabajadores como parte de la compensación, conocida como la previsión Social Empresarial, y una tercera en el que los propios individuos se financian mediante aportaciones de ahorro individual instrumentado en seguros, planes de pensiones individuales u otros productos financieros, que es la previsión Social individual. Sin embargo, en los últimos años estos pilares se están viendo reducidos, mermando las coberturas que obtendrán los ciudadanos a su jubilación.

Actualmente, Europa sufre un proceso de envejecimiento poblacional acusado. En lo que respecta a España, se estima que en el 2030 la población mayor de 65 años alcance los 11.5 millones frente a los menos de 8 millones registrados en 2010, lo cual se traduce en un incremento de la tasa de dependencia del 10% en solo 20 años; ante este escenario demográfico, menores cotizantes y mayores pensionistas, resulta lógico pensar que nuestro sistema público de pensiones seguirá afrontando tensiones financieras y problemas de sostenibilidad y solvencia que desencadenarán en reformas tendentes a minorar las pensiones estatales y, con ello, adecuar el gasto en pensiones a los menores ingresos por cotizaciones. Como consecuencia de ello, la sociedad deberá afrontar una merma en la cobertura para la contingencia de jubilación del denominado primer pilar de la previsión social consecuencia del mayor coste por longevidad.

Por otro lado, la escasa capacidad de ahorro de los individuos dada la coyuntura económica actual y el escaso atractivo de los bajos tipos de interés, prevén que las aportaciones a instrumentos de previsión social privados de carácter complementario, tanto en el sistema de empleo como en el sistema individual, segundo y tercer pilar de la previsión social respectivamente, sean insuficientes para financiar el “gap” o déficit en pensiones, entendido éste como la diferencia entre las expectativas de ingresos por pensiones y los ingresos que realmente se recibirán como pensión, a partir de las cotizaciones y aportaciones realizadas a lo largo de la vida laboral.

Ante la menor cobertura esperada por parte de los tres pilares tradicionales de la previsión social, Towers Watson ha elaborado un Estudio: “Equity release: Accessing housing wealth in retirement” en el que se propone los Equity Release Products (ERP) como alternativa frente a la insuficiencia de recursos para financiar las futuras pensiones de jubilación.

Los Equity Release Products son productos de carácter financiero-actuarial que permiten al consumidor obtener un ingreso periódico en forma de renta o un capital por la cesión (vía préstamo o venta), a la entidad financiera que ofrece el producto, de una propiedad sin que el consumidor renuncie al uso de la misma hasta su fallecimiento. En este sentido, los ERP poseen un perfil similar a la denominada “hipoteca inversa” en el ámbito inmobiliario, pero podrían abarcar cualquier otro tipo de propiedad distinto a los bienes inmuebles. Ante una sociedad en Europa “rica” en activos (más de 2/3 de la población mayor de 65 años son propietarios de viviendas en Europa) y “pobre” en liquidez. En este contexto, proponemos como pilar de previsión social alternativo los ERP, dado que, los ingresos derivados por la compra de dichos productos, permitirían compensar parcialmente la insuficiencia de recursos para financiar los ingresos esperados en forma de pensión durante la jubilación. El informe estima que el capital que se puede “liberar” anualmente en Europa a través de los ERP sea superior a los 20.000 millones de euros cada año.

Por otro lado, el atractivo para ofrecer dichos productos surge de la posibilidad de los aseguradores de “matchear” sus deudas a largo plazo con estos productos, dadas sus características financiero-actuariales, y podría ayudarles a mejorar la gestión del riesgo, concepto inherente a las regulaciones propuestas por Solvencia II.

Estos productos, que ya funcionan en mercados como el británico, se enfrentan a dos dificultades, por un lado las exigencias de Solvencia II y, por otro, la necesidad de que las aseguradoras se profesionalicen en la gestión de las propiedades cedidas.

Por todo ello, entendemos que actualmente existe una oportunidad inmejorable para construir, dentro del nuevo marco regulatorio de Solvencia II, un mercado transparente y competitivo que potencie el uso de dichos productos como recurso complementario a las pensiones públicas y privadas, en definitiva, como el cuarto pilar de la previsión social.

 

Francisco González-Quevedo / Francisco Navarro Cabo. Consultores de Towers Watson

Normas
Entra en EL PAÍS