Entrevista con Martín Godino, presidente de Asnala y director de Sagardoy Abogados
“Los jueces son generosos con la flexibilidad interna”

“Los jueces son generosos con la flexibilidad interna”

La ciudad de A Coruña acoge desde ayer y hasta mañana el Congreso anual que organiza la Asociación Nacional de Abogados Laboralistas (Asnala). Este año, en el que se celebran además los quince años de esta asociación, el monográfico del congreso estará dedicado a El nuevo marco laboral después de tres años de reformas. El socio director de Sagardoy Abogados y presidente de Asnala, Martín Godino, estará al frente de este congreso, y hace ya su primera evaluación.

Pregunta. ¿Cómo se ha transformado el mercado laboral español en estos tres últimos años?

Respuesta. Analizaremos sobre todo la última reforma laboral, pero también fueron relevantes las acometidas en 2010 y 2011 por el Gobierno socialista. Pero ha sido la última reforma de 2012 la de mayor calado, a través de tres cambios fundamentales:en los despidos colectivos, con la desaparición de la autorización administrativa; la flexibilidad interna y el fin de la ultraactividad de los convenios colectivos.

“Ha habido un deterioro de las condiciones laborales y salariales, pero era imprescindible para hacer a las empresas competitivas”

P. Los efectos cuantitativos y cualitativos ya se conocen: más despidos y algo más de flexibilidad interna...¿coincide con esto?

R. Mi opinión es que la reforma de la flexibilidad interna ha sido en general un acierto. Es verdad que estas medidas de flexibilidad han conducido, sobre todo, a un deterioro de las condiciones de trabajo. Eso hay que aceptarlo como tal, pero este deterioro de las condiciones laborales y salariales era imprescindible para hacer a las empresas competitivas.

La flexibilidad interna lo que ha hecho ha sido absorber gran parte de los salarios que estaban subiendo por encima de lo pactado en los convenios. Es sobre todo ahí donde se ha producido una rebaja salarial indiscutible.

En definitiva la flexibilidad interna ha conseguido los fines que se proponía: adaptar la empresa a la crisis.

P. Pero hay un millón de parados más tras la reforma ¿Cree que fue adecuado facilitar el despido a la vez que la flexibilidad interna? ¿Fue acertado abrir las dos espitas al mismo tiempo?

“Haber suprimido la autorización en los despidos colectivos a la vez que las medidas de flexibilidad ha hecho que esta no haya sido tan intensa”

R. Es discutible. Pero efectivamente, el que simultáneamente se haya suprimido la autorización administrativa en los despidos colectivos, quizás ha hecho que el uso de la flexibilización interna no haya sido tan intensa y alternativa a los despidos como debería haber sido.

Quizás podía haberse pensado en una secuencia de modificación distinta; de forma que primero solo hubiera incentivado la flexibilidad interna como medida para evitar los despidos. Ese es el modelo alemán, donde se han bajado los salarios, pero no se ha perdido empleo. Aquí hemos acumulado ambos efectos negativos. Puede ser que la reforma del despido colectivo podía haberse realizado en un momento posterior.

P. Esta flexibilidad ¿está llegando a las pymes o solo a las grandes?

R. Sí, las pequeñas lo están haciendo, peor, pero lo están haciendo. Tienen la dificultad de que no cuentan con asesoría jurídica y estos procesos son complicados sin ella. Por eso este empeoramiento de condiciones laborales en pymes tiene más riesgo jurídico de que las anule un juez en los tribunales.

P. ¿Están cambiando también los jueces con la reforma? ¿son más o menos protrabajadores?

R. La postura de los tribunales en materia de despidos ha sido muy restrictiva, pero en materia de flexibilidad interna los jueces son generosos. En la inmensa mayoría de rebajas salariales o empeoramiento de otras condiciones dan la razón a las empresas. También es cierto que en los primeros meses anularon muchos despidos, por encima del 50%. Eso está cambiando, pero no por un cambio de los jueces, que siguen siendo restrictivos, sino porque la empresa ha tomado conciencia de que los despidos colectivos son procesos muy complejos que hay que hacer bien. Y, sobre todo, se deben acreditar correctamente las causas de porque se llega a ese despido.

Los jueces hacen un esfuerzo por entender los procesos económicos, pero ya no tienen los tics intervencionistas que tenían antes, cuando emitían juicios de oportunidad, de futuro o de gestión. Ya es mas difícil encontrar sentencias extravagantes donde el juez pedía que compraran menos coches a los directivos.

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