La planta está inactiva desde hace tres meses y se teme su clausura
Refinería de Cepsa en Santa Cruz de Tenerife.
Refinería de Cepsa en Santa Cruz de Tenerife.

Cepsa mantendrá cerrada la refinería de Tenerife al menos hasta noviembre

La petrolera alega que sus margenes son negativos

La planta no se ha modernizado como las de la península

Con 84 años a sus espaldas la refinería de Cepsa en Santa Cruz de Tenerife no atraviesa por su mejor momento. La petrolera propiedad del fondo soberano de Abu Dabi, IPIC, decidió cerrarla temporalmente el pasado 20 de julio alegando razones económicas:por un lado, la subida de los precios del petróleo debido a los conflictos en Siria y Egipto, lo que ha llevado a un derrumbe insostenible de los márgenes del refino y, por otro, la sobreproducción de estas instalaciones debido a la caída de la demanda de productos petrolíferos en España.

 Aunque en un principio Cepsa no puso fecha a la reapertura de la planta, ya en septiembre, el director de la instalación, Salvador García, la fijó para este domingo, 20 de octubre. Fuentes de la compañía aseguran ahora que se trata de una fecha “no estipulada”, pero confirman que “este mes de octubre no se pondrá en marcha”. Fuentes del sector creen que la planta está abocada al cierre, si bien, Cepsa insiste en que eso “es algo que de momento no se contempla” y que está buscando el momento más oportuno, cuando se vayan resolviendo los problemas árabes, para arrancarla.

Con márgenes negativos tras la subida de los precios del crudo desde que se iniciaron los conflictos (ha pasado de 100 dólares/barril antes del conflicto a 110 dólares/barril) a la compañía no le resulta rentable esta instalación. Pero la de Tenerife arrastra otros problemas: medioambientales (ha sido denunciada ante la Fiscalía por contaminación) y de eficiencia, ya que es la única de las grandes refinerías que no ha sido reconvertida como ha ocurrido con el resto. En las suyas de Cartagena y Bilbao, Repsol ha invertido en los últimos años 3.300 y 900 millones, respectivamente, para su adaptación al mercado, que demanda más gasóleos. También la propia Cepsa ha destinado otros mil millones en modernizar su refinería de Huelva. Todas ellas están sorteando la caída de la demanda de productos petrolíferos, que supera el 20% desde el inicio de la crisis económica, aumentando sus exportaciones.

La refinería de Santa Cruz de Tenerife, que está ubicada en plena urbe, tiene una capacidad de producción de 85.000 barriles diarios (4,5 millones de toneladas anuales) y cubre un 85% de la demanda de Canarias, y tiene una capacidad de almacenamiento del consumo del archipiélafo para tres meses. Justo el tiempo que lleva cerrada. En Cepsa recuerdan que solo está parada la actividad de refino y que sigue funcionando la de almacenamiento y el centro logístico. En este sentido, añaden “que hay suficiente productro, no hay problemas de stocks”.

La refinería tinerfeña da empleo directo a 800 personas y a otras 2.200 de forma indirecta y supone un 15% de la cifra de negocios de Cepsa, más de 3.000 millones de euros al año. Toda la plantilla, según la petrolera, están trabajando (en labores de mantenimiento) pese a tan prolongada parada. Algo “sin precedentes”, como recuerdan los sindicatos, que muestran su preocupación por la situación, aunque dicen confiar en los mensajes de la compañía.

En su día, el director de la planta, tal como recogió la prensa canaria, comunicó que había suficientes recursos para garantizar el suministro en las islas.

La ciudad que invadió una planta de refino

La octogenaria refinería de Santa Cruz de Tenerife, en sus orígenes un complejo solitario, fue invadida con el paso del tiempo por la propia ciudad. A ello contribuyó el acuerdo al que llegó Cepsa en 1979 para vender al ayuntamiento la mitad del suelo de su propiedad, que fue posteriormente urbanizado.

Los problemas medioambientales que arrastra ha llevado a la petrolera a no abordar las ingentes inversiones que tanto ella como Repsol han abordado en la última década en las grandes refinerías de la península. Y, aunque en su día la planta canaria también recibió fondos para su reconversión, esta se ha quedado desfasada.

En ámbitos políticos reconocen que “la ubicación de la refinería no es racional”, no es tampoco fácil una reubicación en cualquier otra isla del archipiélago pues no hay terrenos para ello, por lo que el temor no es solo por el cierre, sino por el abandono definitivo de las islas.

Las mismas fuentes muestran su preocupación ante un hipotético cierre porque es la mayor industria de la isla. También por el riesgo de suministro que supone para un archipiélago con dos millones de habitantes; 13 millones de turistas y un flujo aeronaútico y de buques muy importante. En Canarias trabajan media docena de comercializadoras de productos petrolíferos.

La crisis, que se ha saldado con un derrumbe de la demanda entre un 20% y un 25% desde 2008, a hecho mella en el viejo complejo tinerfeño. Los responsables de Cepsa en ningún momento han transmitido mensaje alguno apuntando a un posible cierre, aunque tampoco se considera factible mantener su cierre provisional por mucho más tiempo.

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