Lo probamos: asesor de imagen
El asesor de imagen y 'personal shopper' Ricardo Méndez.
El asesor de imagen y 'personal shopper' Ricardo Méndez.

Compra inteligente de un fondo de armario

La ayuda de un profesional marca la diferencia para elegir bien las prendas

El primer paso del asesor es el asesor es revisar el armario de quien le ha contratado

En la casa del cliente, el asesor de imagen revisa el armario de quien le ha contratado. Le hace probarse las prendas. Mira qué ropa le puede servir y cuál no. Y le explica los motivos. Esta es una de las tareas de Ricardo Méndez, que ejerce esta profesión y la de personal shopper. Su trabajo consiste en encontrar una forma de vestir acorde con el estilo de vida del directivo.

Primero mantiene una entrevista personal con el cliente. Quiere conocer su rutina, a qué se dedica o qué partes de su complexión le acomplejan. Le hace un estudio corporal y le muestra un dibujos de las diferentes tipologías del cuerpo humano. Ahí empieza la explicación de qué ropa va a ser la apropiada.

“Yo le aconsejo para que tenga un buen fondo de armario, aquella ropa combinable entre sí y que no pasa de moda”, cuenta Méndez, con experiencia como estilista y en marcas de moda. “No me obsesionan las tendencias. Prima la simplicidad, prendas acordes con su vida y que rápidamente puedan ser seleccionadas del guardarropa”. Le contratan empresarios sin tiempo, aburridos con su modo de vestir y que quieren “compras inteligentes”.

El siguiente paso consiste en ofrecer consejos sobre cómo combinar las prendas. La primera sugerencia: utilizar colores lisos. En traje, azul, gris y finalmente negro. Camisa, blanca y azul. Corbatas lisas. Vaquero azul índigo, zapatos tipo Oxford, deportivas blancas, polos en los mismo colores, una cazadora negra de piel, una americana azul (de Etro o Armani) y un abrigo tres cuartos de lana de línea recta, azul o gris. Con todo eso, el directivo tiene unos básicos muy combinables. “Las prendas más arriesgadas, para más adelante”. La etapa final es salir de tiendas con las medidas del cliente o acompañarle en las compras.
Entre los errores más comunes destaca que los españoles solemos utilizar tallas más grandes de lo conveniente en el traje o utilizar pinzas en el pantalón, que ensanchan el cuerpo donde no deben.

Una diapositiva con los básicos combinables.
Una diapositiva con los básicos combinables.

Diapositiva. Muestra a los clientes una imagen con los básicos combinables, por colores, para hacerse con un buen fondo de armario.

Traje. Ajustado, sin pinzas, que marque la cintura, huyendo de telas príncipe de Gales y raya diplomática. Mejor comprarlo en marcas como Zegna, Brioni o Prada, que asesoran sobre los arreglos necesarios.

Zapatos. Tipo Oxford, de Lotusse, Church o Louis Vuitton.

Pantalones. Vaqueros en Diesel o Dior. También recomendable unos chinos en beis o azul.

Camisa. Ajustada, blanca, azul o incluso rosa. En Zara, como un básico.

Tiendas. El asesor de imagen acompaña al cliente de compras o lo hace por él, llevando sus medidas. En la foto, en la tienda de Ermenegildo Zegna de la madrileña calle Serrano.

Jersey. Liso, en azul, gris o negro.

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