Londres y Fráncfort mantendrán los tipos bajos

Los bancos centrales ponen sus cartas sobre la mesa

Ben Bernanke y Mario Draghi.
Ben Bernanke y Mario Draghi.

Los bancos centrales europeos acapararon ayer los focos de los mercados financieros internacionales. El Banco Central Europeo (BCE) y del Banco de Inglaterra (BoE, en sus siglas en inglés) anunciaron que mantendrán de forma indefinida sus actuales políticas monetarias, una decisión que contrasta con el reciente anuncio de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) de que a finales de 2013 empezará a retirar su programa de compra de bonos. Las cartas de unos y otros ya están sobre la mesa, y cada jugador sabe qué mano lleva el resto.

El Banco de Pagos Internacionales de Basilea –una organización que coordina la actuación de los grandes bancos centrales de mundo– había pedido hace unos días, en su informe anual, que los institutos monetarios “comuniquen de forma clara y con suficiente antelación sus intenciones de endurecimiento” de sus políticas. Y tanto el BCE como el BoE cumplieron ayer con la recomendación.

Mario Draghi y Marck Carney, presidentes del BCE y el BoE, respectivamente, reconocieron que tanto la economía británica como la de la Eurozona siguen muy debilitadas y que es necesario mantener los tipos de interés en sus actuales mínimos históricos.

Londres mueve ficha

El primero en mover ficha fue el nuevo gobernador del Banco de Inglaterra. El canadiense Carney, que se estrenaba en el cargo esta semana sucediendo a Mervyn King, envió ayer un comunicado sorpresa donde advertía a los inversores de que el movimiento alcista que estaban teniendo los tipos de interés en Reino Unido era precipitado, dada la fragilidad de la economía británica.
Sus palabras se tradujeron inmediatamente en una caída de la rentabilidad implícita de los bonos del Tesoro británico y un fuerte repunte de la Bolsa de Londres. Los inversores habían captado el mensaje: el Banco de Inglaterra seguirá apuntalando la incipiente recuperación.

Mario Draghi siguió el mismo patrón y, en una rueda de prensa donde rompió la tradicional querencia de la institución por los mensajes crípticos, dejó muy claro que el BCE mantendrá los tipos bajos “tanto tiempo como sea necesario”, e incluso dejó la puerta abierta a una nueva bajada de los tipos de interés y a la fijación de tipos negativos en la facilidad de depósito para los bancos.
Los mensajes de Carney y Draghi chocan con el último discurso del presidente de la Fed. El 19 de junio, Ben Bernanke anunció que en los últimos meses de 2013 y los primeros de 2014 empezará a poner fin a su programa de estímulos, al entender que la economía estadounidense está preparada para volver a caminar sin apoyos financieros.

La fijación del calendario para la retirada de estímulos por parte de la Reserva Federal causó un importante revuelo en los mercados financieros, temerosos de que la recuperación de Estados Unidos perdiera ímpetu sin el programa de compra de bonos de la Fed.
Draghi quiso restar ayer importancia al hecho de que el BCE y el BoE apuntaran ayer trayectorias similares: “Nosotros [el BCE] hemos discutido numerosas formas de actuación y, finalmente, el consejo ha sido unánime en su decisión”.

La decisión de ayer también pone de manifiesto que el BCE está muy enfocado en políticas de comunicación (más que en la adopción de medidas adicionales) para tratar de controlar las nuevas turbulencias en la eurozona, como la desatada el miércoles ante la crisis de Gobierno de Portugal, o las dudas sobre la capacidad de Grecia para cumplir con los compromisos pactados con la troika.

Draghi juega con las expectativas

Para algunos expertos, el BCE ha vuelto a jugar con las expectativas para conseguir que bajaran los tipos de interés en los mercados secundarios. Draghi “sabe lo que los mercados quieren, que son más medidas de estímulo ya sea vía financiación a las pymes, compra de bonos, o bajada de tipos, y sabe que ante la negativa de Alemania ninguna de esas medidas era factible”, explica Soledad Pellón, estratega de IG Markets. “Solo le quedaba por tanto jugar la baza de las expectativas futuras que es, además, lo que mueve los mercados, y lo ha hecho sin dejar ningún cabo suelto”.

Sobre el movimiento del Banco de Inglaterra, los analistas destacaban ayer lo inusual de que la institución enviase un comunicado justo después de la reunión periódica para fijar la política de tipos, así como lo sorprendente de que Carney se haya estrenado de una forma tan agresiva, teniendo en cuenta que juró el cargo el pasado lunes. “El comunicado provocó ayer un fuerte movimiento de corrección en la libra esterlina y sugiere que Carney es mucho más proclive a las políticas expansivas de lo que se esperaba, explica James Knightley del grupo holandés ING.

Scott Thiel, jefe de inversión adjunto del equipo de renta fija de BlackRock, explicaba ayer que Carney “tiene un trabajo hercúleo en sus manos” y que la firma sigue siendo negativa sobre las perspectivas de Reino Unido dado “el punto muerto en que se encuentra su política, la rampante inflación y el crecimiento anémico de su economía”.

La gran incógnita para los próximos meses pasa por comprobar si finalmente el Banco Central Europeo cumple con sus advertencias y fija el precio del dinero en el 0,25%, tal como ayer sugirió Mario Draghi, y si la recuperación estadounidense es lo suficientemente sólida para que la Fed cumpla con el calendario de retirada de las políticas de estímulo.

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