Cuesta abajo y sin frenos

Cuesta abajo y sin frenos

Estamos en el buen camino, y los frutos de la austeridad y las presuntas reformas darán resultado en el futuro. Ese es, más o menos, el mensaje oficial, si es que lo capto bien. Es decir, los 6,2 millones de parados pueden ser, bien un mal necesario para salir de la crisis, bien una fatalidad (como la propia crisis). Nunca son una consecuencia de las decisiones de política económica asumidas, con mayor o menor entusiasmo, por los últimos dos gobiernos pero adoptadas en latitudes más al Norte.

¿Cuándo empezó todo? ¿Cuándo empezó la glaciación de la austeridad? Por una vez, tenemos una fecha. Mayo de 2010, aquel fin de semana en el que Europa acordó crear un fondo de rescate para los países en crisis a cambio de que todo el mundo equilibrase sus cuentas. En España, el mismo Gobierno que había repartido 400 euros a cada español por el hecho de serlo o había puesto en marcha el Plan E para parar la sangría del empleo, se comprometía a dejar el déficit en el 3% en 2013. El efecto sobre la economía fue rápido. La demanda nacional había pasado de caer a ritmos cercanos al 10% a empezar a repuntar. Pero a partir del tercer trimestre de ese 2010 la economía empezó a caer, y a un ritmo acelerado.

¿Tiene la austeridad la culpa de todo? No, como no la tenía Zapatero, ni la tiene Rajoy. Tampoco el paro es culpa de la reforma laboral ni, antes de ésta, había parados porque no se hacía una reforma laboral. Varitas mágicas no hay, pero lo mínimo que se puede exigir a una política económica es que no empeore las cosas. Hoy, tres años después, el único mensaje sigue siendo la promesa de un paraíso en otra vida para el parado español.

En términos de empleo, tras el desastre de 2009, en el tercer trimestre de 2010 apenas se destruía empleo (caía a un ritmo del 0,18% trimestral). Hasta mediado 2011 el empleo no volvió a hundirse, pero a partir del cuarto trimestre de 2001 marca caídas superiores al 1% trimestral. No solo se destruyen 100.000 puestos de trabajo al mes, sino que hoy sigue siendo mucho más probable que un trabajador pierda su empleo (le pasó al 7% de los ocupados en el primer trimestre de este año) a que un parado encontrar trabajo (4,7%). Casi el 10% de los parados llevan más de dos años sin cobrar una nómina, es decir, están prácticamente excluidos del mercado laboral, lo que complica seriamente su reincorporación.

En términos empresariales, más de lo mismo. La actividad comercial lleva 33 trimestres a la baja, y el consumo minorista cae a ritmos del 10%. La producción industrial, en torno al 7%. En ambos casos se trata de caídas sostenidas, no puntuales.

Desde el citado mayo de 2010, todas y cada una de las medidas adoptadas han ido enfocadas o bien a ajustar déficit público o bien a estimular la oferta para una eventual mejora de la competitividad. Nada más. Ni una sola decisión ha intentado estimular la demanda, en un país donde el consumo supone la mayor parte del PIB. El resultado ha sido la muerte lenta de la economía, con el sector privado y el público recortando a la par y la sequía de crédito estrangulando a las empresas, exportadoras o no, competitivas o no.

Esta receta ha agudizado la destrucción de tejido económico en una espiral terrible: a más paro, menor consumo, y así sucesivamente, sin una sector público que pueda paliar (o al menos no agravar) la deriva depresiva. Un proceso que deja fuera del mercado esos parados de larga duración o esas empresas a quienes la severidad de la crisis y el cierre del grifo del crédito les ha podido, aunque fuesen competitivas. Hechos que no sientan las bases de la recuperación, al contrario, las erosionan.

¿Tienen que estar saneadas las cuentas públicas? Sí, nadie defiende déficits eternos y creciente. Pero en economía no suele haber verdades absolutas (ni varitas mágicas, recordemos); todo tiene un precio, y debería tener también una razón de ser. Coste y beneficio. El déficit es problema cuando es tan alto que cierra el acceso a los mercados y/o cuando supone una carga de deuda inasumible a largo plazo. Las medidas aplicadas en España no han solucionado estos dos problemas: el acceso al mercado lo ha dado el BCE, no los recortes, y la deuda española no habría sido menos sostenible a largo plazo con un objetivo de déficit menos exigente, porque no hay en el mundo nada menos solvente que una economía en depresión.

Ya sabemos todos que la política económica viene dictada por el BCE, y que la principal función de los recortes ha sido esa: conseguir que Fráncfort no cerrase el grifo. Un planteamiento menos dogmático en Europa habría ahorrado varios cientos de miles de puestos de trabajo en España. Pero eso no debería liberar de responsabilidad a nuestros sucesivos gobernantes sobre otras cuestiones que podían estar en sus manos.

¿Por qué un país que tiene un tipo nominal del IRPF similar a Suecia, pero una recaudación tributaria similar a Rumanía, no cambia su modelo fiscal? ¿Por qué el rescate bancario ha generado más deuda de la que se ha recortado sumando todos los ajustes? Si el problema del empleo es la precariedad, ¿por qué se han mantenido los contratos temporales? ¿Es realmente necesario que el contribuyente rescate autopistas quebradas?

Música contra la crisis. Nick Cave. Bring it on

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Comentarios

El papel de las colonias es generar excedente comercial para sus amos de la metrópoli (y de paso que los administradores vivan bien). La situación de los esclavos no importa (sobre todo si hay en abundancia para reponerlos)
Acertado apunte, como siempre. El caso es que uno, tenaz resistente a todos los factores de desmoralización, se apuntaba a cualquier resquicio de luz o casi luz o siquiera penumbra para poner acento ahí, sobre lo positivo por nimio que fuera. Pero a la fuerza... A qué puede cualquiera aferrarse hoy? Ni se torna razonable el déficit, ni se para la deuda, ni se corta el paro, ni los bancos están estabilizados, ni corre el crédito, ni mejora la imagen... El problema no es ya que no haya alternativas (las ha habido siempre). Es que nadie tiene el coraje de instrumentarlas. Manda quien manda. Luego, este parececiera el primer paso a dar: un gobierno que se atreviera a decir basta, a monetizar en paralelo, a declarar una quita, a... O romper la baraja si los de "arriba" no están de acuerdo. Mejor dicho, que la rompieran ellos, si estaban de verdad dispuestos, cosa que es muy muy de dudar pues la UE y todo lo que supone en juego (todo lo que supone para los pigs, pero también o, quizá, más para los otros). Y no hablo de volver a la peseta.Salut.
"Las medidas aplicadas en España no han solucionado estos dos problemas: el acceso al mercado lo ha dado el BCE, no los recortes, y la deuda española no habría sido menos sostenible a largo plazo con un objetivo de déficit menos exigente, porque no hay en el mundo nada menos solvente que una economía en depresión." El problema es que el BCE pide cosas a cambio de prestar el dinero. Pide que el deficit no aumente. Es decir, el BCE ofrece el dinero porque el gobierno espanol esta reduciendo los gastos, si el gobierno fuese hoy a Bruselas pidiendo dinero para financiar una politica fiscal expansiva digamos del 12% del PIB seguramente nos cerrasen el grifo (En Grecia y Chipre ya han habido defaults enmascarados).El gobierno Espanol se financia de aquella "entidad" que le ofrece mejores condiciones y mas bajos tipos de interes. Si no consigue que nadie le financie quiebra y entonces tiene que conseguir un balance fiscal por la via de la fuerza.Lo que tiene que plantear la izquierda no es poner fin a los recortes sino hacerlos mas igualitarios y centrarlos en los sectores de la poblacion que se los pueden permitir.Desde mi punto de vista los pensionistas acomodados (ingresos familiares de mas de 2000 euros con una casa en propiedad) son el grupo de poblacion en el que se podria recortar mas facilmente. Por otro lado son el grupo mas numeroso asi que ningun partido politico en su sano juicio propondra nunca meterles mano, jeje.Mientras tanto...Trabajador de 30 anios, 500 euros disponibles al mes (900 de sueldo, 400 de alquiler) compra el abono transporte :70 euros.Jubilado de 67 anios, 1200 euros disponibles al mes (1200 de pension, casa pagada) compra el abono transporte : 42 euros - el resto los pone el contribuyente.Los impuestos no son para que paguen mas los ricos y menos los pobres? Acaso las subvenciones y los servicios gratuitos estatales no deberian ser para los que menos tienen?
Desde luego, lo vuestro es de antología,....,opinadores de “efecto colateral” y medios varios.Hoy mismo, se coronaba un rey en “holanda”, lo cual nos recuerda, el estado de derecho está bastante “fragmentado”. No se aplica en forma racional, existe una élite y la “podredumbre” restante.Puesto la racionalidad, aunque no en plenitud, nos han llevado ¿de rebote? a una democracia en medio continente europeo ( salvo unos cuantos “corta cabezas” cuya calidad democrática es superior curiosamente), solamente deja, hoy, aunque parezca mentira siglo XXI, un vasallaje similar a la edad media.“Afortunadamente” (lea espíritu empresarial) la máquinas han conseguido, en parte, la calidad de vida de los vasallos sea parecida a los reyes de siglos pasados. Máquinas y energía,...,pero más allá y más importante es el sistema político. Y no, el capitalismo no es un sistema político,...,Ustedes siguen poniendo, números y más números, ..., y tal y tal.Austeridad, ¿qué austeridad?, expansión monetaria, ¿no es suficiente?,..., y tal y tal.Todo, con total tranquilad, viendo el partido de gobierno es una “máquina” de sobornos, los políticos se meten a dedo (democracia ¿qué democracia?), se indulta a delincuentes probados,..., y en general se nos ríen en la cara.Allá usted con sus exposiciones, pero yo no entro a valorar “efectos económicos”, cuando el estado de derecho está desaparecido. Falaces resultados, “efectos colaterales”, considerar un individuo un vasallo, un número cuya calidad política escapa al “bien económico”. Sea tanto servil para con un grupo, una mayoría o una élite.
UN APLAUSO PARA inmigrante/emigrante. Estoy completamente con tus planteamientos. Y estoy cansado de oír que la austeridad es causa del aumento del paro.¿Es que alguien piensa de verdad que aumentando el gasto público se soluciona algun problema? Depende el gasto para qué, diran algunos.Aquí en este triste país, ya sabemos donde va: más funcionarios sin función (paradójicamente), más profesores sin profesión ( puesto que cuanto más hemos gastado estos años, peor es el nivel educativo de nuestros hijos y por tanto el dinero extra solo va a más vacaciones, más privilegios, menos horas,...), más obras inútiles (planes E, aeropuertos sin aviones), más consejerías, diputaciones, senados, dietas, televisiones autonómicas, institutos de meteorología por doquier, consulados, agencias de igualdad, agencias de sostenibilidad, agencias de agencias, subvenciones a sindicatos, a patronal, agencias de subvenciones, agencias de control de la subvenciones, etc.El gasto público en un país de pícaros como éste debe tender a cero. En Suecia, gente seria, puede que les funcione, pero en este país de enchufados, vividores, amigotes y demás, no. El Estado del bienestar es un invento de los ricos para que la clase media pague el pan de los pobres, y yo ya no puedo más.
Nick Cave and the Bad Seeds <3 .
Una imagen vale más que mil palabras. La imagen sobre la demanda nacional y exterior desde 2005 hasta 2012 lo dice todo. Los economistas españoles, los gobernantes y los periodistas harían muy bien en explicar cómo se pudo producir semejante desastre en el comercio exterior entre 2005 y 2008.Por otra parte el gráfico contradice muchas de las afirmaciones vertidas en el artículo.Con un 75 por ciento de las empresas españolas dirigidas únicamente al mercado nacional en el que les es más fácil competir no es raro que hayamos llegado al paro que tenemos. Un tanto por ciento de esas empresas deberían haber redirigido su producción al mercado exterior. Pero en el mercado exterior hay que luchar palmo a palmo sobre el terreno. Y lo mejor es tener controlado el mercado.Si a eso añadimos que han entrado 7 millones de inmigrantes en una década nos daremos cuenta que ni Alemania en toda su gloria se permitiría una hazaña semejante: crear 7 millones de empleos en una década. El paro de Alemania es menor porque su población ha disminuido en un millón en una década.Suiza tiene un paro que ronda el 4 por ciento. Y han cerrado ya las fronteras a los trabajadores foráneos no sea cosa que su paro se dispare al 5 por ciento.
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