El Foco

Educación, economía y... realidad

El autor sostiene que es necesario fomentar la cultura económico-financiera de los estudiantes de enseñaza secundaria, ante un futuro en el que estos son cada día más necesarios.

Vivimos tiempos agrios y de persistentes dificultades, de los que se responsabiliza, en algunas ocasiones y en parte, a los propios ciudadanos, que no fueron capaces de discernir adecuadamente sobre los productos que se le ofrecían. Para evitar estas situaciones, en una economía abierta, como la nuestra, se puede actuar en dos frentes, sobre la oferta, intentando regular para que esta sea los más clara y transparente posible y, por otro lado, fomentando que los usuarios demandantes de los productos financieros tengan la formación necesaria para valorarlos y realizar una gestión racional de sus recursos en función de sus condiciones y características.

En general, en situaciones límite se ve con más claridad los efectos de determinados comportamientos, y aunque haya algo de verdad en la responsabilidad de los ciudadanos en la crisis, pues adoptan decisiones propias, decisiones individuales, a las que nadie les obliga, cabría preguntarse si desde las instancias involucradas se ha hecho lo suficiente para que estas personas tengan la formación adecuada para entender lo que se les ofrecía e, incluso, para leer con cierta capacidad crítica la publicidad o la información que les llegaba sobre los mismos. Nuestra opinión es que no. Y, en definitiva, esa presunta libertad de decisión encuentra su límite precisamente en esa falta de conocimiento de la realidad a la que se enfrentan.

Esta carencia formativa trataron de atenuarla dos Instituciones del prestigio y el reconocimiento de la Comisión Nacional del Mercado de Valores y el Banco de España mediante la elaboración de un Plan de Educación Financiera 2008-2012, ya entrados en la crisis, en el que se pone de manifiesto la necesidad de mejorar la cultura financiera de los ciudadanos, siguiendo las recomendaciones de la Comisión Europea y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, dotándoles de las herramientas, habilidades y conocimientos necesarios para adoptar sus decisiones financieras informadas y apropiadas. A este respecto tengo la obligación de recordar y reconocer humildemente que el Consejo General de Economistas, a través de su órgano especializado en educación, la Organización de Economistas de la Educación, OEE, lleva desde la década de los setenta del siglo pasado promoviendo la incorporación de la formación económica en la educación secundaria obligatoria.

En dicho Plan se pueden leer frases tan adecuadas a la realidad, y que suscribimos plenamente, por lo que no nos resistimos a reproducir, como que "La educación financiera permite a los individuos mejorar la comprensión de conceptos y productos financieros, prevenir el fraude, tomar decisiones adecuadas a sus circunstancias y necesidades y evitar situaciones indeseables derivadas bien de un endeudamiento excesivo o de posiciones de riesgo inadecuadas". Pero es que, además, no solo tiene efectos en el ámbito personal inmediato, sino que "La mejora de la cultura financiera de la población contribuye a fomentar tanto la estabilidad y confianza en el sistema financiero como el crecimiento económico". Contribuir a alcanzar estos dos objetivos es fundamental en cualquier momento, e imprescindible en la situación actual. Pero si hemos comenzado aludiendo a las cuestiones financieras por las circunstancias actuales, no es menos cierto que tanto en la situación de crisis en la que vivimos, como de estabilidad o de bonanza económica, de las primeras cosas que tendrá que hacer cualquier joven que se incorpore al mundo del trabajo será gestionar sus condiciones laborales; si tiene claro lo que desea para su futuro, valorar la situación y perspectivas de la empresa dentro del sector de actividad de que se trate; saber como le va a afectar la inflación de cara a los compromisos que tenga que contraer, o los impuestos que tendrá que pagar; enseguida, en un país en el que abundan las elecciones, tendrá que valorar los programas económicos que le ofrecen los partidos políticos; cada año debería entender las líneas maestras de los presupuestos del Estado, concreción de la política por la que la ciudadanía ha votado, así como la de su Comunidad Autónoma o Ayuntamiento; y mil cosas más.

Si elige el camino del autoempleo, las anteriores cuestiones se verán incrementadas con otras de la misma naturaleza, pero que si antes las considerábamos en su condición de ciudadanos y consumidores, aquí lo hacemos desde la perspectiva de la gestión de un proyecto de negocio, así tendrán que analizar la viabilidad del proyecto que piense poner en marcha, en el que le surgirán problemas diseño, financieros, de análisis del mercado, ... En estos casos, la cultura económica cobra mayor importancia para que los proyectos no sean fallidos, por lo que la vertiente del emprendimiento, que cada día tiene más reconocimiento en nuestras sociedades, debe de tener también carta de naturaleza en la formación obligatoria. En un artículo reciente, el Ministro de Educación Nacional francés decía que el rol del sistema educativo no es solamente formar ciudadanos, sino, además, prepararlos para el empleo.

Estamos oyendo hablar con mucha frecuencia del llamado informe PISA de la educación y de los malos resultados que obtienen los nuestros estudiantes en las pruebas de las diferentes materias. La novedad es que se va a incluir en él una prueba sobre cultura financiera. Nos preguntamos como van a superar los alumnos este nuevo desafío si no tienen dentro de los programas de la enseñanza secundaria obligatoria, objeto de la prueba del informe, estos conocimientos.

También en estudios comparativos sobre la formación económica de nuestros emprendedores con los de otros países de nuestro entorno, se detecta una peor situación, lo que hace que una salida tan valorada y positiva, tanto individualmente como socialmente, como es la realización personal a través del autoempleo, no tenga el auge deseable e, incluso, afecte al mayor o menor grado de éxito de los mismos. Hay que pensar que el emprendimiento y el autoempleo constituyen elementos que pueden contribuir de manera muy importante a la salida de la situación actual.

A al vista de todos estos datos sobre nuestro sistema educativo, es evidente que necesitamos un replanteamiento a fondo del mismo, y frente a la reforma que se propone, la séptima de la democracia, habría que pensar que tenemos delante una oportunidad para mejorar la formación económica de nuestros ciudadanos, imprescindible hoy en día en un país desarrollado como el nuestro, aunque para ello haya que vencer prejuicios ancestrales y resistencias corporativas. La sociedad lo está demandando y es imprescindible si queremos mejorar nuestra competitividad y estar al nivel de los primeros países de Europa, con los que tenemos que competir.

Valentí Picho Rosell. Presidente del Consejo General de Colegios de Economistas