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Hacer dinero con las comunidades online requiere buenas ideas y muchos seguidores, pero sobre todo grandes dosis de paciencia. Aún se busca la fórmula para rentabilizar esta moda

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Seguramente le suenen Facebook, LinkedIn, Tuenti o Twitter. Son las redes sociales más conocidas en todo el mundo, pero hay muchísimas más y de todo tipo y propósito. Chicas que lucen sus modelitos para inspiración, o envidia, de otras (Chicisimo.es), rudos moteros que se cuentan sus secretos para mejorar el rendimiento de su máquina o quedan para hacer una ruta (Moterus.es), artistas dando a conocer sus últimas creaciones (Meetinarts.com), viajeros que comparten sus rincones favoritos (Minube.com), desempleados intentando echarse una mano (Parobook.es) o simplemente ciudadanos corrientes pronunciándose sobre sus gustos y disgustos (Bananity.com). Estas comunidades virtuales son solo unos ejemplos, hay más por todas partes y parece ser un fenómeno que irá in crescendo en España.

En un periodo atípico para las mediciones como es junio, por ejemplo, en España se conectaron a Facebook 16,9 millones de usuarios. Esta red es sin duda la reina, pero no hay que perder de vista a Twitter o Tuenti, con más de 4,5 millones de internautas visitándolas, o LinkedIn, con casi 3 millones.

"La navegación de los españoles es muy variopinta", resume David Sánchez, director de análisis de medios y redes sociales de Nielsen. "Las comunidades sociales no han hecho más que crecer en los últimos años y los expertos coinciden en que lo harán más las que tienden a la especialización", añade.

"Es cierto que esto debe ser un negocio, pero sin presión", dicen desde Bananity

Muchos piensan que en realidad no es un fenómeno nuevo y que las redes de gente siempre han existido, "lo que ha cambiado es la forma de comunicarnos entre nosotros gracias a las posibilidades que nos dan las tecnologías", opina Nacho de Pinedo, consejero delegado de ISDI, y pone como ejemplo que "ahora que está en descrédito la Bolsa, la gente busca financiar sus proyectos en internet, gracias a la unión de interesados", e indica la cantidad de comunidades de inversión que han nacido en los últimos tiempos. Entre ellas, webs como EmprendeGo.com, que busca ser la red social de los emprendedores, o Making Ideas Business, un fondo de inversión para participar en proyectos del entorno digital creado por los alumnos del Máster en Internet Business del ISDI.

Precisamente alrededor del mundo de los negocios y la inversión han aparecido en España numerosas páginas que ponen en contacto a inversores aficionados y profesionales para que compartan ideas, conocimientos, recomendaciones, etc. Este es el caso de Unience.com, una comunidad virtual en la que sus miembros ponen en común, incluso, sus carteras de inversión.

Sin embargo, ¿hay negocio detrás de esta moda de compartir con los demás en la red? La respuesta no es clara y hay casos de todo tipo. "De primeras puede ser un negocio o no, pero si aporta valor a los miembros de la comunidad, habrá negocio para un tercero", cree Pinedo.

"Ni Twitter sabe cuál es el negocio", resaltaba Adriana García-Abril días antes de lanzar "la herramienta que echaba en falta para mi trabajo". Directora general de Bolamar Music Media, buscaba la manera más directa posible de difundir entre intérpretes y programadores nacionales e internacionales la obra de su padre, el compositor Antón García Abril. Dicho y hecho, y este verano ha dado sus primeros pasos Meetinarts.com, una plataforma de conexiones profesionales creada con el fin de acercar a artistas y empresas u organizaciones en diferentes disciplinas artísticas.

Ha nacido como mezcla de ocio y negocio, pero con el primer gran objetivo de "ser una herramienta que realmente funcione y que aporte algo al mundo del arte. Si luego viene el negocio, fenomenal", puntualiza su fundadora.

"Todas las comunidades online que tengan ambición nacen con el objetivo de ser un negocio, el matiz está en que no tienen que serlo en la primera etapa. Su primer fin ha de ser unir a gente con intereses comunes", opina Gabriel Aldamiz-Echevarría , cofundador de Chicisimo.es una de las redes especializadas -en este caso en moda- con más futuro y que, tras dos años en funcionamiento, acaba de cerrar la primera gran ronda de financiación (por 600.000 euros), atrayendo al fondo de inversión Vitamina K (inversor en Alice.com y Sindelantal, entre otros), y CCH (inversor en Nvivo y Offerum).

Entre los recién llegados destaca Bananity, una web que intenta potenciar las pasiones ofreciendo información sobre lo que interesa a cada uno gracias a un sistema según el cual el usuario aplica loves y hates (amores y odios) a decenas de intereses sobre los que la web le pregunta. Esas acciones permiten, además, a sus miembros comentar entre ellos esas pasiones.

"No buscamos ingresos, sino que nuestros miembros estén contentos con lo que les ofrecemos. Luego ya vendrán los beneficios", señala Sergio Galiano, uno de los padres de la idea. "Es cierto que esto debe ser un negocio, pero sin presión. Si dentro de un tiempo tenemos diez millones de miembros, no te preocupes, que ya querrá todo el mundo trabajar con nosotros. Lo primero es conseguir usuarios. Sin ellos, no somos nadie", asegura.

El valor añadido de Bananity es, según Galiano, clasificar todos esos intereses al máximo, de forma que el usuario reciba ofertas sobre lo que realmente le interesa: "No valen propuestas sobre viajes. Tienen que ser referidas a la Riviera Maya, que es lo que realmente al cliente le gusta".

En ese sentido, acaban de cerrar diversos acuerdos comerciales que aún están perfeccionando, y que acercan ofertas concretas. "De forma no intrusiva y con un respeto absoluto a su privacidad", puntualizan.

Mientras que la comunidad sigue creciendo (20.000 usuarios en seis meses), la red social española ha ampliado su capital en 400.000 euros, con la colaboración de Cristina Garmendia, exministra de Ciencia e Innovación; un club de business angels internacional que apoyará el proceso de expansión geográfica, y el fundador de la productora El Terrat y padrino del proyecto desde su lanzamiento, el popular Andreu Buenafuente.

Cabe mencionar otro caso español, el de Minube.com, una empresa ya consolidada -empezó a operar a finales de 2007- que conjuga las recomendaciones sobre viajes de los propios miembros de la comunidad con las herramientas para acceder a esos destinos mediante comparadores de precios, reservas y compras de hoteles, viajes, etc., admitiendo publicidad de anunciantes, aunque llevan a gala aplicar las últimas tendencias en marketing.

Pero el verdadero interés es realmente otro, y es que muchos, aunque no lo admitan en público, sueñan con ser comprados por algún gigante del sector. Eso sí sería rentabilizar la inversión.

Las auténticas expertas en moda

A mediados de 2010 nace Chicisimo.es en San Francisco, EE UU, de la mano de una pareja de emprendedores con gran experiencia en la red, María Arenaza y Gabriel Aldamiz-Echevarría (en la imagen). Aportaron sus propios recursos y una vez logrado "un producto atractivo, con una comunidad cada vez más grande", explica su cofundador, "tuvimos acceso a inversores cualificados, expertos en internet que conocían el sector". Disponible en ocho idiomas, es ya la mayor comunidad de moda de Europa, en la que chicas de todo el mundo comparten su estilo de vestir y se inspiran mutuamente.

Siguen dándole vueltas a la mejor manera para convertir en ingresos su gran idea y de momento su apuesta pasa por explotar fórmulas de publicidad "muy participativa", ya que, según sus creadores, los banners típicos no funcionan "da mejor resultado ayudar a la gente a descubrir cosas que le gustan". En un primer momento pensaron en regalar productos, pero luego vieron que aquello podría desvirtuar el modelo. "No queremos que se participe para ganar algo, sino simplemente por el placer de hacerlo", concluyen.