La presión sobre España disminuye tras relajar el BCE la normas sobre colaterales

¿Facilitar el acceso de la banca española a la liquidez? Sí... pero a costa de otro pulso del BCE y el Bundesbank

Se ha abierto una nueva brecha entre el Banco Central Europeo y el Banco Central de Alemania (Bundesbank) a raíz de una norma que en cierta forma alivia la presión sobre la banca española y, como efecto secundario, sobre la deuda soberana. Pero las críticas alemanas pueden rebajar el efecto balsámico, una vez más.

Sede del Bundesbank en Frankfurt, Alemania.
Sede del Bundesbank en Frankfurt, Alemania.

La norma es muy técnica pero contribuyó de manera decisiva a que el viernes la prima de riesgo bajara 28 puntos básicos (hasta 479) y la rentabilidad sobre el bono a 10 años se situara en el 6,38% frente al 6,6% de cierre de la víspera. La decisión del BCE de relajar las normas sobre colaterales para prestar dinero ha abierto otra brecha en la relación con los representantes alemanes en la institución. Los nuevos criterios facilitan el acceso de los bancos españoles a la liquidez de la autoridad monetaria europea, pero también puede suponer cierto aumento del riesgo en los balances de la institución, a los ojos de los alemanes.

"Somos muy críticos con este movimiento", señalaba a Bloomberg un portavoz del banco central alemán tras hacerse pública la normativa. "No aceptaremos lo que no tenemos que aceptar", sentenciaba.

En concreto, la entidad europea ha rebajado el rating mínimo exigido cuando los bancos depositan determinados activos como colateral en la institución a la hora de pedirle liquidez. El BCE abre así el abanico de activos aceptados, incluidos colaterales de menor calidad, a cambio de efectivo en sus operaciones regulares.

La decisión está dirigida a reducir la presión de los bancos españoles, cuyo deterioro de activos ha llevado una fuerte restricción en el acceso a la financiación del BCE, informa Reuters.

Como los bancos españoles son los principales compradores de bonos soberanos de España, la decisión anunciada el viernes por el BCE contribuyó de forma decisiva a la caída de la rentabilidad de la deuda española. Eso, después de que las consultoras Oliver Wyman y Roland Berger hicieran públicas sus auditorías a la banca española, en las que concluían que la banca española necesitaría hasta 62.000 millones de euros para hacer frente a un escenario de fuerte deterioro de la economía. El lunes, antes de conocerse los resultados de las auditorías, la rentabilidad del bono español a 10 años alcanzaba su máximo en el 7,158%.

La norma se publica en un momento crítico para el mercado de deuda europeo. El malestar manifestado abiertamente por el Bundesbak no es más que una nueva muestra del enfrentamiento interno del BCE. Mientras que el actual presidente de la institución, Mario Draghi, y su equipo apoyan políticas que puedan aliviar los síntomas del enfermo, los representantes alemanes alertan contra los peligros de las políticas menos ortodoxas para la supervivencia del euro. Les preocupa especialmente lo que ellos consideran un aumento incontrolado de los riesgos que asume el sistema.

"Es el juego habitual", señala el analsta de Berenberg Bank a Bloomberg. "El BCE tiene que hacer algo para aliviar una crisis de liquidez y el Bundesbank no está nada contento". Y añade: "las críticas del Bundesbank no contrarrestan del todo lo que el BCE propone pero posiblemente hace esas políticas menos efectivas".

No es el primer encontronazo del BCE y el Bundesbank desde la llegada de Draghi. A finales de febrero, el presidente del banco central alemán, Jens Weidmann, remitió una carta al italiano para expresarle su desacuerdo con la política monetaria, poco después de que la segunda subasta a tres años del BCE prestara más de 500.000 millones de euros a 800 bancos.

El movimiento del BCE se produce tras la decisión de LCH.Clearnet, cámara de contrapartida británica y uno de los mayores proveedores de liquidez a los bancos, de exigir depositar a los bancos más deuda española para poder obtener liquidez, justo cuando el bono español llegaba a superar el 7% de rentabilidad y la prima de riesgo, los 570 puntos básicos.