Aún no ha tocado los máximos alcanzados en diciembre

La deuda a dos años cotiza al 5,5% y extrema la presión sobre el Tesoro

Con la prima de riesgo cerca de los 600 puntos y el bono ampliamente por encima del 7%, España está también sufriendo en los vencimientos de deuda más inmediatos. El bono a dos años está en el 5,5%, lo que complica sobremanera la colocación de deuda en el mercado. Eso sí, está aún por debajo de los máximos de noviembre de 2011.

Operadora de Bolsa observando una pantalla de cotizaciones
Operadora de Bolsa observando una pantalla de cotizaciones

La brutal presión del mercado sobre la deuda española, que ya ha llevado al bono a 10 años a los niveles más altos desde 1997, se está trasladando a una velocidad aún mayor a la deuda a corto plazo. El bono a dos años ha superado la cota del 5,5% por primera vez desde noviembre pasado cuando llegó a marcar máximos del 6%.

Los altos tipos de interés en la deuda a corto plazo son aún más dañinos para España que la conocida prima de riesgo. La subida de los intereses en plazos más cortos indica que los temores de los inversores sobre una ruptura del euro, un rescate o un impago son inminentes. Significa que estos riesgos pueden cristalizar en cuestión de meses y no de años.

Además, esta subida de los intereses en el corto plazo es menos soportable por el Tesoro. Si sube la prima de riesgo a 10 años pero la deuda a menos de dos años se mantiene a tipos razonables, el Tesoro puede limitar al máximo las subastas de deuda a largo y financiarse a corto plazo. No es la estrategia ideal, porque obliga a España a volver a financiarse dentro de poco. Pero es una forma de sobrevivir el asedio de los inversores.

Pero en los niveles actuales ni siquiera la financiación en plazos cortos libraría a España de unos intereses desorbitados. Con el bono a 10 años en el 5,5%, los tipos a los que se resuelva la subasta de deuda de mañana a 12 y 18 meses no podrán diferir mucho de este porcentaje. Por ejempo, el 14 de mayo el bono a 10 años ya estaba en zona de peligro, por encima del 6%, pero aquel día España pudo colocar letras a 18 meses a un tipo de interés del 3,3%. Sin la posibilidad de vender deuda a corto plazo a precios razonables, el margen de maniobra se agota.

El proceso mediante el que la deuda a corto plazo equipara sus intereses a la deuda a largo plazo se denomina, en la terminología financiera, el aplanamiento de la curva de tipos que, en un extremo, lleva a la llamada curva de tipos invertida, en la que el mercado exige más intereses a corto plazo que a largo. Esto significa que el mercado ve un gran riesgo inminente en esa deuda. En este caso, España está aún un poco mejor que en noviembre: el diferencial entre los dos años y los 10 está en 166 puntos básicos, frente a un mínimo de 60 en noviembre. Claro que en marzo estaba en casi 300.

De hecho, a la hora de considerar si la situación de la deuda es o no sostenible, la cotización a corto plazo es casi más importante que la de largo plazo. En los países rescatados anteriormente los tipos de interés a corto plazo subieron casi en vertical justo antes del rescate. En el caso de Grecia superaron el 10%, en el de Irlanda rozaron el 7% y en el de Portugal se acercaron al 9%, todos ellos en la deuda a dos años.

Ni siquiera estos niveles garantizan un rescate. El bono italiano a dos años superó el 7,5% el pasado noviembre, justo antes de que el BCE anunciase la barra libre de liquidez para los bancos. En ese momento, la posibilidad de que los bancos financiasen al Tesoro italiano hundió la cotización de este bono a dos años hasta menos del 2%. Claro que ahora ya no está el BCE para suavizar la tensión en la deuda. Ahora ha vuelto a repuntar, pero está en el 4,6%, casi 100 puntos más abajo que el bono español.

Mientras no llegue un auxilio como éste, España y, en menor medida, Italia, seguirán al albur de los mercados. Y mañana hay subasta de deuda.